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No todo son resultados NBA

Betis: caso abierto

Posted by on ago 17, 2017 in Blog Resultados NBA, Portada | 0 comments

Con la admisión el pasado 11 de agosto del Real Betis Energía Plus, la confirmación posterior de lo que ya se dejaba entrever en el primer comunicado, que la ACB no va a oponerse a la medida cautelar concedida al club sevillano, y la publicación el lunes inmediatamente siguiente de un nuevo calendario para la temporada 2017/2018 dejando definitivamente fuera al sufrido CB Descansa, parece que la opereta de ascensos y descensos de este año ha concluido. Caso cerrado. Pero, revisando el expediente, quizá descubramos que quedan algunos cabos sueltos…

Aunque creo que es de valorar que la ACB haya renunciado al ejercicio de una acción que en Derecho le correspondía en aras de no poner en peligro el inicio y desarrollo de la propia competición, acercando la decisión definitiva del juzgado a la peligrosa frontera del 30 de septiembre, una información aparecida en el Diario de Sevilla ha destacado que, aunque el calendario tuvo su cierto peso en la votación, las razones de la ACB fueron menos generosas de lo que yo he dejado entrever. El factor determinante que disuadió a los asambleístas de presentar oposición, según ese medio, habría sido la supuesta necesidad de depositar un fondo de caución para responder por posibles daños y perjuicios, que la información estimaba entre 200.000 y 300.000 euros por club. Y digo supuesta, porque en la Ley de Enjuiciamiento Civil no se condiciona la oposición a la medida cautelar a la prestación de caución o garantía alguna. Es decir, sin que los clubes hubieran tenido que poner ni un euro para cubrir daños y perjuicios, la ACB podía haberse opuesto, pedir la anulación o modificación de la cautelar. Además de todo lo anterior, si hubiera querido, de forma subsidiaria y para el supuesto de que el juez hubiera rechazado sus peticiones de anulación y/o modificación, la ACB podría haber optado por solicitar que se sustituyera la cautelar por una “contracaución” que cubriera los daños y perjuicios que se pudieran causar al Betis por ello, para el caso de que ganara la demanda. Es decir, se trata de una opción, no de una obligación, una tercera arma que la ACB podría desenfundar solo en caso de que las dos primeras (y gratuitas) le fallasen.

¿Y habría tenido recorrido una oposición de la ACB a la cautelar? A mi modo de ver bastante, lo suficiente incluso como para no tener que apretar ese “botón de autodestrucción” económica de la contracaución. En primer lugar, tendría los argumentos para intentar destruir la apariencia de buen derecho tenida en cuenta por la Magistrada, justificando las supuestas irregularidades incurridas en las asambleas del mes de julio; desgraciadamente no podemos extendernos en este punto, pues no tenemos acceso a la demanda del Betis y el Auto solo hace una mención genérica a las mismas, con lo que nos faltan elementos de juicio. Adicionalmente a lo anterior, tendría a su favor jurisprudencia reiterada que indica que una medida cautelar ha de ser por su propia naturaleza provisional, con el objetivo de que el procedimiento no pierda su sentido, pero que en ningún caso puede ser algo definitivo y que sustituya al pronunciamiento de la sentencia principal. En este sentido, la ACB podría haber opuesto argumentos de peso sosteniendo que esta medida, en realidad, resulta ser algo definitivo, y que impide su derecho a la defensa ya que, en caso de ganar el pleito, sería la Asociación la que no podría hacerla efectiva.

Pero, sobre todo, la gran fuerza de la ACB estaría no la solicitud de anulación de la cautelar, sino en su modificación. Como sabemos, la Magistrada en su día impuso al Betis una caución de 3.000 euros porque, a  su juicio, no había “razonablemente” daños para nadie. Lo hio en abstracto, porque no tuvo ocasión de oír (recordemos, “inaudita parte”) lo que la Liga tenía que decir al respecto. Pero, en vía de oposición, creo que no sería demasiado difícil para la ACB no solo demostrar que el hecho de que haya una liga de 18 en vez de la inicialmente prevista de 17 sí produce una serie de gastos y daños que los clubes no se tendrían que ver obligados a soportar, en caso de que Betis perdiese su demanda (gastos de viaje, precios de abonos de campañas ya lanzadas, organización de partidos, posibles daños “colaterales” de jornadas dobles, etc.), sino sobre todo que esos daños son, evidentemente, muy superiores a los 3.000 euros de marras ¿Cuál sería esa cifra que Betis tendría que garantizar? No parece descabellado pensar que podría elevarse a varios cientos de miles de euros ¿tendría pulmón financiero suficiente para cubrir una nueva caución por esa cantidad? En caso de no poder hacerlo la orden de invitar al Betis quedaría anulada.

Pero eso es agua pasada que no mueve molino, que dice el refrán, ya que la ACB ha acordado no oponerse a la medida. No son esos aspectos, muy interesantes a nivel jurídico pero ya descartados a nivel práctico, los que me llevan a decir que el caso no está cerrado. Es lo que tiene que pasar a partir del 1 de septiembre, y que puede terminar… con la anulación de los ascensos de Burgos y Gipuzkoa. Sí, en la cautelar Betis no va contra los recién ascendidos -como ha afirmado su presidente- pero, en la demanda principal, sí que va a poner en cuestión su derecho a jugar la Liga Endesa.

Las medidas cautelares no son un procedimiento con entidad propia, sino que son auxiliares de un pleito principal; intentan que este no pierda su sentido por el tiempo que se tarda en obtener sentencia. Es decir, que el Juzgado no ha dado la razón al Betis, como muchos afirman, sino que ha dicho que, mientras decide si el Betis tiene razón o no, que se le invite a jugar ya que, en caso contrario, ganar el juicio no le serviría de nada. Una vez acordada la cautelar (con o sin oposición) el Betis tiene 20 días para presentar esa demanda principal pues, si no, la cautelar se anula ¿Y qué va a pedir el Baloncesto Sevilla en esa demanda? La anulación de las asambleas de 12 de junio, 21 de junio y 10 de julio de 2017; en otras palabras, las que ampliaron el plazo de GBC y Miraflores para inscribirse, y redujeron los requisitos económicos para hacerlo. En la demanda principal, Betis pedirá la plaza 16, que entiende le correspondía pues fue ilegal que ACB diera más plazo a los ascendidos de LEB y redujera a posteriori el valor de participación y el presupuesto mínimo. Y, ojo, al rebote estará ICL Manresa porque, de prosperar la tesis verdiblanca, a los del Bagés les correspondería la plaza 17.

Así pues, no más tarde del 20 de septiembre Real Betis energía Plus tendrá que presentar su demanda ya que si no lo hace, por cualquier causa, la cautelar dejará de surtir efectos y podría ser expulsado de la Liga Endesa (recordemos que la votación fue admitirles “provisionalmente y por imposición judicial”, y esa imposición desaparecería; el acuerdo adoptado impeliría a la Asociación a retirar la inscripción). Si gana, consolidará su derecho a ser miembro de la ACB, como propietario de la plaza 16, anulándose los requisitos de ascenso actualmente vigentes y abriendo a Manresa la vía de reclamar lo suyo. Si la pierde, dará igual el puesto en que haya quedado esta temporada, perderá su derecho a participar en la siguiente dejando expedita la posible liga de 16 (18 menos 2 descensos y los sevillanos hacen 15, más el ascenso único comprado a la FEB igual a 16).

Es o no es un caso abierto…

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Theobald Philips en twitter: @TheobaldPhilips

Las repercusiones de la lesión de Sergio Llull, en TaF

Posted by on ago 14, 2017 in Blog Resultados NBA, Portada, Programas | 0 comments

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Tirando a Fallar analiza esta semana las repercusiones de la grave lesión sufrida por Sergio Llull, que le mantendrá un mínimo de 6 meses alejado de las canchas. Junto a los periodistas David Sardinero, Director de Gigantes del Basket, y Millán Cámara, redactor de El Español, se valorarán las diferentes opciones para afrontar la baja del menorquín, tanto para la selección española durante el Eurobasket, como para el Real Madrid de cara a la próxima temporada. Además, ambos periodistas también darán su opinión sobre la definitiva inclusión del Real Betis Energía Plus en la Liga Endesa de cara al próximo curso.

Posteriormente, estará en el programa Jorge Bilbao. El pívot vasco, tras finalizar su exitoso periplo universitario en la NCAA en Texas Arlington, iniciará este año su carrera como profesional en el Legia de Varsovia polaco. Tambien pasará por Tirando a Fallar Fernando Calero, entrenador hasta hace unas semanas de los Bucaneros de La Guaira de Venezuela, y que repasará su experiencia de tres años en el país americano, y la evolución acaecida con los problemas sociales y las revueltas en el país en los últimos meses.

En la recta final del programa, John Vázquez traerá, como cada semana, la actualidad de la NBA, marcada esta semana por la reacción de LeBron James a los sucesos de Charlottesville, y la salida de las primeras fechas oficiales de cara a la próxima campaña.

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El agujero

Posted by on ago 9, 2017 in Blog Resultados NBA, Portada | 0 comments

eí aquella historia en Slam, debió ser como a comienzos del presente siglo. John Thompson (el mítico John Thompson de toda la vida, el sumo hacedor de pívots como Ewing, Mourning o Mutombo) andaba ya jubilado tras su larga etapa en Georgetown; en cambio su hijo John Thompson III empezaba a labrarse una dura carrera como entrenador, aún no en los Hoyas sino en la más modesta (si bien no con menos tradición baloncestística) Universidad de Princeton. Cuentan que el hijo por aquel entonces andaba un tanto desazonado, razón por la cual decidió recurrir a la sabiduría de su amado progenitor:papá, creo que tengo equipo para aspirar al trono de la Ivy League, tengo buenos bases y aleros, buenos pasadores, tiradores y defensores, tengo casi todo pero me falta sólo un pequeño detalle: no tengo pívot, ninguno. Dime papá, qué puedo hacer, qué sistemas puedo implementar, qué estrategias puedo llevar a cabo, qué solución hay… La lacónica respuesta de su padre quizá no fue la que él esperaba, pero desde luego que el consejo no dejó lugar a dudas: consigue un pívot. Sin más.

No ha pasado mucho tiempo, apenas década y media (ayer, como quien dice), y sin embargo parece como si estuviéramos hablando de la prehistoria. Hoy ya nadie va a John Thompson a decirle coach, no tengo pívot, qué puedo hacer, hoy más bien irán a otros (pongan aquí el nombre que quieran) a preguntarles exactamente lo contrario, coach, tengo un pívot, un tío enorme y con muy buenos fundamentos pero que no abandona jamás las proximidades del aro, por favor coach, dígame qué puedo hacer, dígame cómo me las apaño para sacarlo de ahí… Y probablemente la respuesta de alguno no sería menos lacónica que la del Coach Thompson, si bien en un sentido diametralmente opuesto: no lo pongas, déjalo en el banquillo. Asunto resuelto.

Cómo hemos cambiado. Nos enseñaron que quien tiene un pívot tiene un tesoro, nos repitieron que los equipos se construyen desde el centro, a partir del cinco, a partir de Russell, Chamberlain, Abdul-Jabbar, Ewing, Robinson, Olajuwon, O’Neal. No por casualidad los Blazers escogieron a Bowie antes que a Jordan en el famoso draft de 1984, acaso una de las decisiones más justamente denostadas de la historia pero que en el baloncesto de aquellos tiempos (de casi todos los tiempos) tenía todo el sentido del mundo: escoltas anotadores hay muchos, en cambio los cénters dominantes se pueden contar con los dedos de una mano, pillémonos al mejor que haya disponible y construyamos a partir de ahí. Sabían lo que querían, otra cosa ya es que se equivocaran de medio a medio en su evaluación del talento (y la salud) de cada jugador.

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Pero en aquel entonces las cosas eran así. Y no hace tanto que seguían siendo así, no hace tanto (diez años, para ser exactos) que esos mismos Blazers escogían a Oden por encima de Durant, otra vez la cagaron (otra vez la salud, también) pero esa no es la cuestión. La cuestión es que hace una década aún se prefería la carne interior a la exterior (aún por larga que ésta fuera), aún quien tenía un pívot tenía un tesoro, aún algún comentarista encontraba una carencia en algún juego interior y te decía despectivamente que esto es lo que en USA llaman equipo donut, porque tiene un agujero en el centro. Hoy ese agujero se ha hecho más y más grande, se ha institucionalizado pero eso sí, como queda feo llamarlo agujero preferimos llamarlo spacing que queda mucho más bonito, dónde va a parar. Spacing, nada nuevo bajo el sol, ya el añorado Manel Comas en sus comentarios televisivos solía a menudo decir que el baloncesto es un juego de espacios, cosa obvia por otra parte; lo novedoso en todo caso sería la manera de utilizarlos. En ese sentido el actual spacing vendría a ser (simplifico deliberadamente el tema) algo así como la capacidad de abrir los ataques para que se abran también las defensas, sacándolas de su hábitat natural de los alrededores de la zona para generar grandes espacios (valga la redundancia) por los que penetrar. Me dirán que la definición me ha quedado un poco pedestre y que el spacing es mucho más que eso (afortunadamente) pero qué le voy a hacer, no soy técnico sino un mero aficionado, es lo que hay, no doy mucho más de sí.

No hace mucho leía que hoy el baloncesto básicamente consiste en un tío que la sube, otro que le bloquea y los otros tres que esperan al otro lado de la raya del triple a ver si les llega el balón. Sentencia simplista donde las haya, pero que si me apuran la podemos hacer aún más simple todavía: antes el que bloqueaba continuaba casi siempre hacia adentro, hoy continúa cada vez más hacia afuera, hoy se lleva mucho más el pop que el roll. Es curioso, no hace tanto que (algunos) despotricábamos del cuatro abierto pensando que acaso fuera una moda pasajera, y ahora en cambio ya hemos entrado de lleno en la moda del cinco abierto. Y porque no hay más.

Les contaré otra historia reciente (será breve, no huyan) de baloncesto universitario, que ya saben que me pierde. Hace un par de años los Hoosiers de Indiana tenían un equipo sin prácticamente ningún jugador interior, razón por la cual su técnico Tom Crean implementó sabiamente un sistema que generaba un montón de espacios para así aprovechar las cualidades de sus incisivos jugadores exteriores. En cambio al año siguiente llegó por fin el pívot que necesitaban, Thomas Bryant: físicamente imponente, técnicamente bien dotado y psíquicamente muy mal amueblado (pero eso no viene al caso). ¿Creerán entonces que Tom Crean adaptó sus sistemas ante el novedoso hecho de contar por fin con un cénter dominante (rara avis, tanto más en NCAA) en sus filas? Pues no, más bien sucedió todo lo contrario, más bien fue Bryant quien se tuvo que adaptar a jugar mucho más fuera que dentro durante sus dos temporadas en Bloomington. Indiana era un equipo muy divertido de ver como casi cualquiera que practica el (mal llamado) small ball, pero que me lo pasara en grande viéndolo no significa que no me doliera el desperdicio (en mi opinión, habrá quien piense todo lo contrario) de esa ausencia interior. Esta pasada primavera Thomas Bryant se presentó al draft (fue escogido en el puesto 42 por los Lakers, que en el pecado llevarán la penitencia), y seguro que no serán pocos los que crean que el haber jugado por fuera le va a venir de perlas de cara a su carrera profesional. Pero yo más bien veo a un jugador sumamente desorientado (ya les dije que su coco tampoco ayuda) que a estas alturas ya ni sabe lo que es, que ya no es ni chicha ni limoná (signifique eso lo que signifique). Y este es sólo un ejemplo, el primero que se me ha venido a la cabeza. Podría ponerlos a miles, y (obviamente) no sólo de NCAA.

Crean

Lo llaman small ball y no lo es. No nos equivoquemos, no es una cuestión de tamaño sino de lo que se sepa hacer con él. Los centímetros, así de alto como de ancho (es decir, de envergadura), siguen valiendo su peso en oro, cuantos más mejor… siempre y cuando no te inmovilicen, siempre y cuando no te aten a la zona ni te pongan a jugar de espaldas. Hoy se cotiza la velocidad a campo abierto, la versatilidad para defender indistintamente a interiores y exteriores, el desplazamiento lateral, el primer paso para atacar de fuera a dentro, la muñeca. Sobre todo la muñeca, cuanto más lejos mejor. Hoy ya no te piden shaquilles ni olajuwones sino clones de aquel adelantado a su tiempo que fue Kevin Garnett. Hoy apenas quedan cincos, casi no hay ni cuatros, aquellos que llamamos cincos o cuatros abiertos en realidad no son más que especímenes más desarrollados y evolucionados del tres.

¿Exagero? Probablemente, pero aún así les agradeceré que echen conmigo una ojeada a alguno de los pívots más reputados del momento. Pongamos por ejemplo al gran Karlito, Karl-Anthony Towns: unos fundamentos técnicos depuradísimos, unas condiciones atléticas sobresalientes, un talento innato… que sin embargo no sería el jugador que es (y no digamos el que va a ser) si no hubiera hecho del triple parte esencial e indispensable de su juego.

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O pongamos Joel Embiid, que nos enamoró en la Universidad de Kansas (y aún antes, en el McDonald’s All American) gracias a un juego de pies de espaldas al aro como no habíamos visto (casi) desde Olajuwon, pero que hoy (es decir, en lo poco que hemos podido verle tras su eterna lesión) tira ya triples como si no hubiera trabajado en otra cosa durante los largos meses que pasó en el dique seco. O pongamos sin ir más lejos a nuestro Marc Gasol, el cénter por antonomasia, acaso el cinco más cinco que podamos encontrar hoy en día en el mercado… y que sin embargo (a la fuerza ahorcan) también ha incorporado recientemente el triple a su ya de por sí selecto repertorio. Y no hablemos ya de Ibaka: ¿recuerdan cuando pontificábamos que Scariolo siempre preferiría para la selección a Mirotic porque le privaban los cuatros abiertos? Así es y así va a seguir siendo, pero ese argumento hace ya tiempo que se nos quedó obsoleto: hoy Ibaka en ataque es ya casi tan cuatro abierto como Mirotic. Que ya es decir.

Pero el problema (si es que es un problema) no son los triples, ojalá fuera tan simple como eso. Me dirán que pívots que tiraron triples siempre hubo, y muy probablemente me traerán a colación al gran Arvydas. Por supuesto que sí, Sabonis tiraba de fuera con inusitado acierto del mismo modo que pasaba el balón como los propios ángeles, fruto todo ello de su formación como base antes de pegar el estirón. Pero ello no le impedía desenvolverse como pez en el agua por la zona, mirar el juego de espaldas al aro o restregarse contra sus rivales cuando fuera menester. Su tiro exterior era UN recurso (para momentos muy puntuales), no EL recurso. Me dirán que como Marc, exactamente lo mismo, pero permítanme que establezca una sutil diferenciación: Sabonis lo llevaba de serie, Marc lo ha tenido que implementar, casi como una mera cuestión de supervivencia profesional.

Insisto, el problema NO son los triples, el problema es que de tanto tirar triples nos acabemos olvidando de casi todo lo demás. Soy casi prehistórico (y prehistérico), crecí en un tiempo en el que sólo se televisaban los partidos de Copa de Europa del Madrid o lo que es casi lo mismo, crecí viendo lanzar ganchos a Clifford Luyk. Gancho de Luyk, decía el Héctor Quiroga de turno, y a mí que era un crío que aún no sabía nada de baloncesto (tampoco es que ahora sepa mucho más) aquel me parecía un tiro casi indefendible: si te lo lanzan así como de medio lado, desde más arriba de la coronilla y con la mano más alejada del aro, pues a ver cómo paras eso.

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Luego vimos mundo, descubrimos el skyhook de Jabbar y hasta el baby hook de Magic, conocimos incluso a un pívot eminentemente defensivo llamado Dikembe Mutombo que en ataque vivía casi exclusivamente del gancho porque era casi lo único que sabía hacer. Y ya. Recuerdo unas declaraciones que le leí hace quince o veinte años a un mítico pívot ex céltico llamado Dave Cowens, en aquel entonces entrenador de los Warriors, en las que se lamentaba precisamente de eso, de que un recurso tan efectivo como el gancho se encontrara prácticamente en peligro de extinción. Hoy ya no es que esté en peligro de extinción, hoy ya es que cuando vemos (si es que alguna vez lo vemos) a un pívot hacer un gancho casi nos entran ganas de abalanzarnos sobre la pista o la pantalla del televisor a darle un beso en los morros. Y ello aunque sea del equipo rival.

Casi hemos perdido el gancho y no tardará en llegar el día en que perdamos también el juego de pies de espaldas al aro. Pívot como su propio nombre indica viene de pivote, de pivotar, casi la esencia misma de este juego. A algunos aún se nos caen las lágrimas al recordar la maravillosa plasticidad de Hakeem Olajuwon, aquel a quien Montes llamaba (y muy pocos apodos habrá más descriptivos) el Bailarín de Claqué del Cotton Club. Pura poesía en movimiento. Hoy (poco más de dos décadas después) esos movimientos son casi pieza de museo, recuerdos de un pasado que nunca más ha de volver que decía la copla. Hoy son patrimonio casi exclusivo de gasoles y demás veteranos formados casi en las postrimerías del pasado siglo, por eso cuando en la universidad se nos apareció el antes mencionado Embiid haciendo olajuwonadas a diestro y siniestro algunos románticos de esto pensamos que quién sabe, tal vez no estuviera todo perdido, quizás aún hubiera esperanza. Esperemos que sus rodillas y sus técnicos no nos la quiten.

Tampoco hace falta irnos tan lejos, miremos por ejemplo el caso de Germán Gabriel. Su entrenador en aquellos maravillosos Juniors de Oro de Lisboa, Charly Sainz de Aja, lo definía en aquel entonces como el mejor, y créanme que lo era (junto con Navarro y Raül López, si bien por motivos radicalmente diferentes): unos fundamentos incomparables, un juego de pies casi impagable en un chaval que aún no había cumplido los diecinueve. El futuro era suyo, pero cuando se convirtió en presente resultó que éste tenía otros planes. O que los tenían sus entrenadores, más  Como tantas otras veces repararon mucho más en sus carencias que en sus virtudes, y a partir de ahí o bien no le dieron bola (no fueron pocos) o bien intentaron convertirlo en lo que no era. Y lo consiguieron, claro. Si quería sobrevivir en esta jungla tendría que ejercer de cuatro abierto, un cuatro abierto full time al que parecía habérsele prohibido pisar la pintura como si ésta produjera urticaria. Germán salía, metía sus triples, volvía al banquillo, volvía a salir, volvía a meter sus triples y así sucesivamente, de repente convertido en mero especialista, nada que ver con aquel otro Germán Gabriel que algunos habíamos conocido y que nunca acabábamos de echar de menos. Sólo en las postrimerías de su carrera, liberado por fin de ataduras (y con un físico mucho mejor trabajado, también), el Germán del pasado y el del presente volvieron a darse la mano para devolvernos por fin al jugador total, el que te mataba desde el triple pero te podía masacrar también con un reverso o un pivote inverosímil sobre la zona. Y no fueron pocos los que se creyeron la película al contrario, fíjate, cómo ha trabajado, a su buena mano ha añadido también un magnífico juego de pies… Y una leche. Añadió (antes) la mano, los pies siempre estuvieron. Aunque no se los dejaran enseñar.

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En cualquier caso en Europa el agujero aún no es tan grande como en USA, justo será reconocerlo. En Europa aún paladeamos talentos interiores como los de Bourousis o Dubljevic, (cito simplemente los dos primeros que se me vienen a la cabeza), dos tíos old school… que sí, que también tiran (y meten) triples cuando se tercia, pero exactamente eso, sólo cuando se tercia, sólo cuando lo exige el guión. Su juego es de espaldas, de espaldas te ganan partidos y emeuvepés y hasta campeonatos. Como te los gana también otra estirpe de pívots, tíos como Ayón o Udoh que apenas salen de la zona, si acaso lo justo para que no les piten tres segundos. Sí, claro, me dirán que en USA también hay de esos (el propio Udoh, en breve), en USA hay de todo pero otra cosa ya es la importancia que se tenga o la trascendencia que se le dé. En Europa un pívot dominante aún puede ser (suele ser, de hecho) jugador franquicia, en USA aún podrá serlo siempre y cuando sepa hacer otras cosas, si no ni de coña. Un peón de rotación o un mero complemento, alguien que se faje ahí dentro y ponga buenos bloqueos a mayor gloria del tirador.

No resulta difícil imaginar que así serán las cosas también en Europa, más tarde o más temprano. Afortunadamente aquí aún no parecen haber llegado (pero se les espera) las famosas estadísticas avanzadas, ésas según las cuales (vuelvo a simplificar deliberadamente el tema) sólo saldrían a cuenta las bandejas y los triples, por razones obvias: con las bandejas (quien dice bandejas dice también mates, canastas desde debajo o desde encima mismo del aro, escoja usted la versión que prefiera) minimizas el riesgo (perogrullada); con los triples maximizas el resultado ya que cada acierto te proporciona un cincuenta por ciento más de rédito al obtener tres puntos en vez de dos (perogrullada aún mayor si cabe). De acuerdo con esta teoría estarían llamados a desaparecer los tiros comprendidos en un rango de (pongamos) tres a seis metros del aro, por razones que hasta un ceporro estadístico como yo podría llegar a entender: suponen un riesgo similar al del triple, total para sacar el mismo rendimiento (dos puntos) que si tiraras una bandeja; ergo no compensa. Bajo estos parámetros no es ya que te sobren muchos hombres grandes, ya es que hasta un tío como Nikos Gallis lo tendría francamente difícil para sobrevivir en el baloncesto de hoy.

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Así que ya saben: movilidad, flexibilidad, versatilidad, buena mano y buenos alimentos, y el tronco quitémonoslo cuanto antes de ahí para que no estorbe. Algunos crecimos creyendo en el sacrosanto principio del equilibrio, la versión baloncestera de aquella famosa manta corta futbolera: ya saben, si te tapas la cabeza te destapas los pies y viceversa. En fútbol se plantea en términos de ataque/defensa pero en baloncesto iría más en el sentido de juego interior/juego exterior: si sobrecargas el uno en detrimento del otro te haces previsible, facilitas la tarea a las defensas, necesitas amenazar desde dentro y desde fuera, cuanto más mejor. Creímos en eso, aún seguimos creyendo, vuelvo a recuperar a Manel Comas cuando en sus comentarios televisivos decía que en ataque al menos uno de cada tres pases ha de ser interior. Dentro-fuera, mover las defensas, hacerlas bascular, llevarlas de un lado al otro, generar ventajas para posibilitar buenas opciones de tiro, eso también es spacing. Y del mejor.

Y no digamos ya si tienes un cénter que sepa pasar, que abra el balón cuando se le cierran, que encuentre al hombre abierto incluso mejor que sus propios bases, que sea capaz incluso de distribuir desde el poste alto cual si de un director de juego encubierto se tratara. Podría acordarme de muchos (Sabonis, forever) pero déjenme que tire de colores y me traiga a John Pinone. Un Pinone que hace pocos meses anduvo por aquí y no disimuló en absoluto su contrariedad al ver que su ex equipo del alma se había convertido en lo que tantos otros del otro lado (su lado) del charco, otra máquina de tirar triples sin a diestro y siniestro (muchos de ellos sin ton ni son) como si no hubiera un mañana, como si el baloncesto no pudiera/debiera ser también algo más (mucho más) que eso. Vivimos la dictadura del triple, seguramente harás muy bien en entregarte a ella si entrenas a los Warriors pero si entrenas al Minglanilla (un poner) cabe la posibilidad de que no dispongas de los mejores tiradores sobre la faz de la tierra, ante lo cual quizá necesites un plan B. Un plan B que en realidad no será tal plan B sino el plan A de toda la vida de dios: dársela al grande, si puede que la meta, si no puede que la saque (la pelota, no desparramemos), a partir de ahí empezar a generar. Aunque ya no se lleve.

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No me gustaría que vieran esto como el típico arrebato del Abuelo Cebolleta, (pongan voz cascada) el baloncesto ya no es lo que era, los partidos ya no son como antes, cosas así. En absoluto. Quien me conoce sabe que soy un firme creyente en la filosofía de que cualquier tiempo pasado fue ANTERIOR, lo cual no significa necesariamente que fuera mejor. Me gusta el baloncesto bien jugado, lo juegue quien lo juegue (y como lo juegue), venga de donde venga. Disfruto con los Warriors, cómo no habría de disfrutar con un equipo que mueve el balón a esa velocidad y que cuenta además con Curry o Durant en sus filas. Pero disfruto también (y aún más si cabe) con los Spurs. No me preocupa tanto hacia dónde va el baloncesto como lo que nos estamos dejando de lado por el camino: una forma de entender el juego en la que los fundamentos eran aún más importantes que el atleticismo, en la que los partidos eran aún algo más que concursos de triples, en la que los pívots puros no eran aún rémoras sino perros grandes a los que alimentar. No nos dejen también sin eso, por favor. Espero que no sea demasiado tarde.

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Zaid en Twiiter: @Zaid5x5

La polémica situación del Real Betis ante la Liga Endesa, en TaF

Posted by on ago 8, 2017 in Blog Resultados NBA, Portada, Programas | 0 comments

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Tirando a Fallar desgrana esta semana la nueva polémica alrededor de la ACB, tras la razón dada por un juzgado de Barcelona al Real Betis Energía Plus para su inclusión inmediata en la Liga Endesa, y la posterior reacción de la propia ACB, que deja todo pendiente de la asamblea de la liga del próximo 11 de agosto. Estará en el programa Alejandro Martínez, entrenador del equipo sevillano, que repasará la compleja situación por la que pasan los hispalenses, pendientes de en qué categoría jugarán finalmente de cara a la planificación final de su plantilla. Además, el periodista Pablo Salvago repasará los últimos movimientos de la entidad sevillana en lo que a su posible inscripción en la Liga Endesa se refiere.

Antes de ello, pasará por el programa el seleccionador español sub 18Joaquín Prado, después de la medalla de plata lograda por el combinado nacional en el Eurobasket de la categoría en Bratislava. Instantes después de caer ante Serbia en la final, Prado repasará la exitosa semana del combinado español en tierras eslovacas.

Tras ello, también estará en Tirando a Fallar la base española Gaby Ocete, recién regresada de Paraguay tras ganar la liga guaraní con el Olimpia de Asunción. Cada vez son más las jugadoras que aprovechan el verano para jugar en Sudamérica, y Ocete relatará sus sensaciones tras su exitoso periplo paraguayo, antes de afrontar un nuevo curso en España en el Mann Filter Zaragoza.

Finalmente, habrá tiempo para el repaso a las noticias procedentes de la NBA, de la mano de John Vázquez.

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Betis, caución y cautela para la asamblea

Posted by on ago 7, 2017 in Blog Resultados NBA | 0 comments

Tal y como se comentó en el Tirando a Fallar de esta semana, tras recibir la notificación del auto del Juzgado de Primera Instancia nº 23 de Barcelona la ACB procedió a cursar invitación provisional al Real Betis Energía Plus al objeto de que, si lo considera oportuno, “proceda bajo su responsabilidad a cumplimentar los correspondientes trámites de inscripción”. Al mismo tiempo, se convocó una Asamblea General para el próximo viernes 11 de agosto en la que los 17 clubes miembros de la Liga “evaluarán la situación del procedimiento judicial y el estado de dicho expediente provisional y cautelar de afiliación, adoptando las medidas que procedan”.

La idea generalizada entre la opinión pública, y que desde las oficinas del mismo club sevillano se ha transmitido a los medios, es que el margen de maniobra de la Asociación de Clubes es mínimo, ya que el auto tiene un mandato imperativo de cumplimiento inmediato, sin que quepa recurso alguno. En su caso, la posible oposición de la ACB deberá presentarse en septiembre, cuando los días vuelvan a ser judicialmente hábiles; pero, mientras tanto, hay que cumplir lo ordenado e iniciar los trámites de inscripción.

¿Es esto necesariamente así? Como en una escena de novela de Agatha Christie en la que los sospechosos se reúnen en una sala y el detective les hace preguntas que no se esperan, poniendo en discusión hechos que todos daban por sentado, me pregunto ¿qué contenía el sobre que se recibió en la calle Iradier a las 14:30 horas del 1 de agosto de 2017? “El abuelo Theobald chochea -dirán algunos al leerme-, ¿qué va a contener?… ¡pues el auto!”. Bien, pues si eso es así y es solo así (y hay razones, fundamentalmente de plazo, para creer que puede que sea así), entonces el Betis tiene un problema.Como muy bien dice el inciso final del fallo de la Magistrada, el mandato de cursar invitación “de modo inmediato” al Club Baloncesto Sevilla S.A.D. está condicionado al previo pago de una garantía de tres mil Euros. No podía ser de otro modo, pues “la prestación de caución será siempre previa a cualquier acto de cumplimiento de la medida cautelar acordada” (artículo 737 de la Ley de Enjuiciamiento Civil). “¿Pero no declaró el presidente Fernando Moral en la rueda de prensa de presentación de Alejandro Martínez que los tres mil Euros de marras ya habían sido pagados?”, se me objetará por los mismos que un poco más arriba dudaban de mi capacidad mental. Efectivamente, les contesto, pero el problema es que no basta con soltar el dinero sino que, por aplicación del párrafo segundo del citado artículo 737, es necesario que, además, el juez decida mediante providencia sobre la idoneidad y suficiencia de la caución. Es decir, que el “inmediato” para la ACB solo empieza a correr desde el momento en que tenga en su mano una comunicación oficial tanto del auto como de la providencia donde el Juzgado diga que la caución está depositada y es correcta. ¿Iba esa providencia en la notificación que recibió la ACB?

Los plazos son muy ajustados, contando con que el auto es de muy última hora del mismo 31 de julio, las 13:35, y ya sabemos que el 1 de agosto es tan inhábil como yo. Para que ese trámite se hubiera cumplido, entre la hora más arriba indicada y el cierre de las maletas playeras del personal del Juzgado de Primera Instancia nº 23 de Barcelona se tuvo que producir (1) la notificación al Betis del auto; (2) el depósito de los tres mil euros en la cuenta del Juzgado; (3) la comunicación del Betis al Juzgado de que ese pago se había hecho; (4) que la Magistrada dictase y firmase la providencia de idoneidad de la caución, y (5) que la providencia se mandase al Servicio de Notificaciones para que, junto con el auto, le fuese notificada a la ACB. No dudo de la diligencia de todos los implicados y que todo eso se hiciera pero, la experiencia en el mundo judicial hace que, si me dijeran que el escrito del antiguo Caja comunicando al Juzgado que ha pagado religiosamente los tres mil euros está en la carpeta de “pendiente de despacho” del Juzgado esperando que llegue septiembre (ya veremos si el día 1 o más tarde), no me sorprendería en absoluto.

En resumen, si la ACB no recibió el día 1 de agosto los dos escritos, auto y providencia, el próximo viernes podrá lanzar una “patada a seguir”, acordando en su Asamblea que no está obligada a invitar al Betis, pues el auto no es todavía de obligado cumplimiento. Y, cuando llegue septiembre, se dará el pistoletazo de salida a una carrera a tres bandas entre el Juzgado (para dictar y notificar la providencia, momento en que la Liga tendría que hacer oficial la invitación), la ACB (para presentar oposición a la medida cautelar, que en apenas 5 días originará una vista en la que la misma podría ser anulada o modificada) y el Betis (que tiene hasta el día 20 para presentar la demanda principal contra los acuerdos de la ACB; si no lo hace, la medida cautelar se anularía). Entre tanto, en agosto, los sevillanos tendrían que moverse en el mercado con bastante más incertidumbre de la que pensaban. Con cautela, vamos.

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Theobald Philips en twitter: @TheobaldPhilips

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