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No todo son resultados NBA

Eso que sólo el basket te da

Posted by on may 23, 2016 in Blog Resultados NBA, Portada | 0 comments

Nadie puede negar que el baloncesto en España tiene muy serios problemas que no termina de resolver y, en algunos casos, siquiera de afrontar. Una sistema de competición anclado en el pasado, una televisión que durante años lo maltrató y en la que se aguantó pese a todo como mal menor para mantenerse un partido en abierto pese a la constante caída de las audiencias, un constante ir y venir de nombres de jugadores poco implicados en los proyectos, capaces algunos de vestir tres o cuatro camisetas de la misma liga en apenas dos temporadas. Añadan la dificultad para el aficionado no especializado de reconocer hasta a los nombres de los propios equipos, y un reglamento que durante años ha favorecido, y lo sigue haciendo, más al equipo que intenta evitar un juego bonito y atractivo que al que intenta realizarlo. Sumen a ello que la actual Liga Endesa lleva siendo durante el último lustro prácticamente una competición cerrada, que intenta mantener un aire de elitismo que no hace sino atentar contra su imagen y reconocimiento social y alejarla de lo que el aficionado más quiere: emocionarse.

Y aunque todo eso es muy cierto, y se quedan no pocos problemas en el alero, sigue siendo el baloncesto el deporte con más capacidad de llegar al alma de la gente en un instante. Un juego ligado a la emoción, a la pasión, a un último segundo en el que todo puede virar hacia donde menos se espera como no ocurre en ningún otro deporte. El esfuerzo físico y la superación de los deportes individuales pondrían a cualquiera la piel de gallina, el entorno y negocio que rige el fútbol hoy día es inalcanzable, pero la capacidad para que lo que ahora parezca un hecho irrefutable, sea totalmente al contrario en apenas cinco minutos, o menos… Esa sólo lo tiene el baloncesto.

Lo de la última jornada de la Liga Endesa es la mejor muestra de ello. Jornada unificada, a la antigua usanza, cuando la radio era el más fiel consejero. Hoy, la inmediatez de lo digital permite con un poco de suerte ver tres o cuatro partidos a la vez y seguir los resultados del resto al momento. Seguramente, quien tuviera un poco de suerte en sus elecciones, no olvidará lo ocurrido en la última fecha de esta liga regular. No puede ser de otra forma tras dos horas de auténtica locura que cambiaron de sentido varias veces, muchas donde menos se esperaba. Porque nadie esperaba el batacazo del Estudiantes, más aún cuandodominaba por diez a poco del final, antes de cerrar el partido y certificar su descenso con un parcial de 15-0 ante el GBC, que hace más dolorosa la pérdida de categoría, y más increíble lo ocurrido. Porque nadie habría dado un duro por la otra remontada del día, la del CAI Zaragoza en Miribilla con un triple sencillamente irrepetible de Joan Sastre, desde su propio campo, desequilibrado, y a pies parados que, por cierto, retiró a Raúl López, uno de esos jugadores diferentes, implicados siempre donde estuvieron, humildes hasta decir basta. La excepción que confirma la regla del baloncesto moderno.

Porque nadie en Manresa podrá olvidar cómo conocieron que permanecían en ACB, mientras agonizaban en Vitoria y ya daban por segura la victoria del Estudiantes. Hasta el propio Ibón Navarro se enteró por la explosión de júbilo de sus aficionados en la grada. Lo mismo ocurrió en Fuenlabrada, donde tras una temporada colosal, Montakit se veía fuera de los playoffs hasta que Joan Sastre certificó en Bilbao lo imposible.

Porque la vida puede ser maravillosa… @BasquetManresa se queda en la @ACBCOM tras la derrota inesperada del Estuhttps://t.co/7D8Ev2ypmb

— Movistar+ (@movistarplus) 22 de mayo de 2016

Las lágrimas del Estudiantes tras confirmar un descenso merecido durante toda la temporada, y certificado cuando tenían en el bolsillo evitarlo, las de Bilbao por despedir a su mago y quedarse incomprensiblemente fuera de la lucha por el título, las de Manresa porabrazarse a última hora a una permanencia quimérica. Las de Fuenlabrada y Murcia por hacer historia y codearse con los grandes, y las de San Sebastián por un equipo que ha demostrado a última hora una enorme profesionalidad que no le dio para salvar la categoría pero sí para ser juez de la misma. Son las emociones que desata un deporte fantástico, en el que sin embargo sus despachos y los gestores que los ocupan se pierden demasiadas veces en peleas de gallos que tan flaco llevar haciéndole las dos últimas décadas.

Porque cuando el baloncesto fluye sólo, te llega a lo más hondo de tu alma. El problema es que muchas veces está coartado. Qué pena que no le den vía libre.

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José M. Puertas en twitter: @josempuertas

Pasión en la Euroliga y la Liga Endesa, en TaF

Posted by on may 16, 2016 in Blog Resultados NBA, Portada, Programas | 0 comments

Escucha ya el programa de esta semana aquí

Tirando a Fallar analiza esta semana todo lo ocurrido en la Final 4 de la Euroliga, con el CSKA de Moscú campeón tras una agonica final ante el Fenerbahçe, rival del Laboral Kutxa en semifinales. Repasaremos todo lo ocurrido junto a los periodistas Sergio Vegas y Fernando Martín.
Habrá tiempo también para el repaso a la actualidad en la Liga Endesa, ante una última jornada apasionante. Los periodistas Javier Maestro yGuillermo Ortiz profundizarán en la deliciada situación deportiva, social y económica del Club Estudiantes, histórico en apuros.
Por último, habrá tiempo también para lo que está ocurriendo en los playoffs de la NBA, junto a John Vázquez y Fernando Martín, con la eliminación de los San Antonio Spurs como gran noticia de la semana.

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Baskonia: el renacer del Ave Fénix

Posted by on may 12, 2016 in Blog Resultados NBA, Portada | 0 comments

Los estudiosos de diferentes mitologías hablan del Ave Fénix como un enorme pájaro envuelto en llamas que fue, entre otras cosas, el único animal del Jardín del Edén capaz de resistir la tentación, lo que le hizo ganar la eternidad. No pocas doctrinas y concepciones religiosas se han alimentado durante los años de este mito del ave que, cada 500 años, se consumía por la acción del fuego, para posteriormente resurgir de sus propias cenizas, comenzando un nuevo ciclo.

Cuando uno echa la vista atrás, a la temporada pasada sin ir más lejos, observa que una de las más preciadas especies del baloncesto español, el Club Saski Baskonia, estaba pasando los peores momentos de su existencia reciente. Lejos de épocas pretéritas en que su plumaje, blanco o azulgrana, ya fuera como Taugrés o Tau Cerámica principalmente (pero también con ramalazos de éxito como Caja Laboral), asombró a Europa, compitiendo cara a cara a las grandes potencias del continente desde una ciudad que no llega al cuarto de millón de habitantes. Desde que a principios de la década de los 90, el carácter Baskonia comenzara a molestar a los históricamente más poderosos, no se había marchado de ahí en más de 20 años, su afición de había convertido en la más admirada de España, motor imprescindible para entender lo que son hoy las copas del Rey, competición de culto para el hincha español a la canasta. 3 títulos de la ACB, 6 del torneo del ko, 4 Supercopas, una Eurocup, en 1996, cuando definitivamente el equipo vasco se hizo mayor de edad, y 4 presencias consecutivas en la Final Four, entre 2005 y 2008, en la época más gloriosa de un grupo inolvidable con sangre argentina y rigor balcánico.

Pero hace poco más de un año, todo aquello se iba por la borda. El Laboral Kutxa se quedaba fuera incluso de la Copa del Rey de Gran Canaria lo que, además de una horrible noticia para los hosteleros de la isla, significaba sin duda el punto álgido en la crisis de un club que estaba ya muy lejos de ser altamente competitivo a nivel continental, y que estaba incluso dejando de serlo a nivel nacional. A lomos de la crisis económica, antes de la que habían llegado el imponente Fernando Buesa Arena, el mejor pabellón de baloncesto en España, o su anexo, el BAKH, una instalación de ocio y polideportiva para el uso y disfrute de los vitorianos, la entidad dirigida por Josean Querejeta había dejado de ser un caramelito para los principales nombres del baloncesto europeo. Ello, unido a que la gallina de los huevos de oro del mercado sudamericano, desde donde llegaron, casi imberbes, los Scola, Nocioni o Splitter, ya estaba siendo explotada por clubes con mucho más poder económico, dejó al Baskonia en una situación de complejo crecimiento para una ciudad de tamaño medio. Competir con los transatlánticos de Moscú, Estambul, Madrid, Barcelona, Tel Aviv o Atenas, parecía, sencillamente, imposible. Casi lo era hacerlo con Málaga, Valencia, y hasta Bilbao, el peor ultraje para el aficionado baskonista, como para soñar con cotas mayores.

No había motivos para el optimismo entre el aficionado gasteiztarra. La temporada 14/15 fue una auténtica locura hasta la llegada de Ibón Navarro, el eterno ayudante, al banquillo. Durante la recta final del 2014, casi cada semana se producía un alta o una baja en la entidad. Fichajes muchos de ellos de medio pelo, lejos de la pomposidad de la incorporación de Lamar Odom, pero de rendimiento tan pobre como el del ex laker en el curso previo en la mayoría de casos. Desde que asumió Navarro las riendas del caballeroso pero superado por los acontecimientos Marco Crespi, la nave vasca enderezó en cierta medida el rumbo, logró clasificarse para los playoffs de la Liga Endesa, y el anunció de la no continuidad del hoy técnico del ICL Manresa sorprendió a muchos. El capitán que había enderezado una nave a la deriva era despedido tras llegar a un puerto cuanto menos aceptable. La marea volvía a estar a la vuelta de la esquina, entre bandazos constantes. Josean Querejeta, presidente modélico y enviadado en las vacas gordas, no parecía dar el nivel cuando estaban viniendo mal dadas.

 


Lamar Odom (I), en el Baskonia

 

Así que el presente curso comenzó con poca esperanza de éxito. Volvía Perasovic a los mandos, toda una institución en Vitoria, pero que salió por la puerta falsa de Valencia tras un primer año memorable. Y sobre la cancha, nombres a los que los principales equipos de Europa ni siquiera tenían en cartera. Una pareja de bases de la que huiría casi cualquier enfermo de la pizarra, formada por Darius Adams y Mike James, llegados ambos en diciembre de 2014, rebotados desde el Sluc Nancy y el Kolossos de Rodas, equipos alejadísimos de la élite del Viejo Continente. Adam Hanga, al que el propio Baskonia cedió por su rendimiento insuficiente, volvía de su préstamo al Avellino italiano, para compartir las alas con el lesionado Davis Bertans, en plena recuperación de una rodilla destrozada, el especialista Alberto Corbacho, cuyo nivel defensivo le aparta del alto nivel tanto como le acerca su muñeca, el esloveno Jaka Blazic, de buen rendimiento, que no estelar, en el Estrella Roja, y el capitán Fabian Causeur, uno de esos tipos que siempre querría uno defendiendo sus colores, pero que no acudió al Eurobasket con la selección gala, plagada ésta de NBAs. En la pintura, Darko Planinic, pívot de rotación correcto, Kim Tillie, un tío de alto nivel para la clase media de la ACB, pero con mucho por demostrar donde se juegan los títulos, el pujante pero todavía verde para grandes batallas Ilimane Diop, y un Tornike Shengelia que parecía el elemento más fiable de la zona vitoriana. La pieza que pondría el colofón a la plantilla de Perasovic sería un Ioannis Bourousis con poca actividad en el Real Madrid, y en el que era lógico tener algunas, no pocas dudas, sobre su rendimiento como líder del equipo azulgrana. ¿A qué aspiraban realmente esa mezcla de plantilla y entrenador? Seguramente, alcanzar el Top 16 de la Euroliga, y volver a colocarse entre los 5 mejores equipos de la competición española, ya habrían sido un objetivo valorable. Pensar en unos cuartos de final continentales podía ser descabellado. Alcanzar la Final Four de Berlín, sencillamente quimérico.

 


Ioannis Bourousis, el jugador clave del Laboral Kutxa

 

Y sin embargo, el maravilloso mundo del deporte es precisamente tan bello porque a veces donde uno menos lo puede esperar salta una chispa capaz de resucitar al Ave Fénix (nombre de origen griego, como el motor baskonista, Bourousis, como no podía ser de otra forma). La ejemplar temporada del Laboral Kutxa le tiene por méritos propios en la final a cuatro de la Euroliga, que arranca este viernes en Berlín. Pivotando alrededor de un Bourousis que parece un vitoriano más, y que se encuentra tan feliz como en sus mejores años en El Pireo, los hombres de Perasovic han cuajado un baloncesto de enorme intensidad durante todo el año. Adams ha vuelto loca con sus inacabables recursos técnicos a media Europa, como James con esos muelles descomunales que le hacen imparable en carrera. Causeur y Shengelia, cuando estuvieron sanos, tiraron del carro como se esperaba de ellos. Tillie encajó como un guante en un juego interior donde todo lo absorbe Bourousis, y en el que Diop progresa adecuadamente como un pívot defensivo a tener en cuenta. Más allá, Bertans ha vuelto con la rodilla a buen nivel, Hanga ha ingresado definitivamente en la elite, pues ya no es sólo físico, sino que han avanzado mucho en lo que a lectura de juego y muñeca se refiere, y Blazic se ha ganado el corazón de los aficionados a base de coraje y bemoles.

En definitiva, que este Baskonia se haya plantado en Berlín es, ante todo, el premio a un trabajo excepcional. En los despachos, y en la pista. Y muy especialmente, una gran noticia para el baloncesto español, que temía perder a una de sus niñas más bonitas para siempre. Pero no, el Ave Fénix ha demostrado que siempre resurge. Acertadamente, su hashtag para la Copa del Rey de La Coruña fue #HemenGaude (“Estamos aquí”). Porque sí, el Baskonia está de nuevo en la elite. Si un día hubo un Baskonia de Scola, Nocioni y Bennet, si antes lo de hubo de Laso, Kenny Green o Ramón Rivas, seguro que esta nueva edición de Bourousis, Adams y Hanga será recordada con los años. Por méritos propios.

Ongi etorri, Baskonia. Faltan bota zaitugu.

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José M. Puertas en twitter: @josempuertas

Baskonia y el ojo de la aguja

Posted by on may 11, 2016 in Blog Resultados NBA | Comentarios desactivados

Durante muchos años, acicateada la histérica urgencia por los repetidos éxitos del trébol verde, Olympiacos se gastó euros suficientes como para organizar un cuarto rescate griego -sin quita ni nada- a fin de atraer hasta la dársena del Turkolímano a lo más granado del baloncesto continental y a rutilantes estrellas aureoladas con el sello NBA y un peinado a lo 11811 con tal de conquistar la Euroliga. Y, temporada tras temporada, en un círculo cada vez más vicioso, mientras el presupuesto engordaba a un ritmo que, en comparación, haría que John Goodman pudiese opositar a modelo de Calvin Klein, la anhelada Final Four quedaba, como en el suplicio de Tántalo, al alcance de la vista pero sin poder ser saboreada. Curiosamente en la temporada 2011/2012, cuando los hermanos Angelopoulos decidieron cerrar la faltriquera, un Olympiacos-que-ya-no-es-el-que-era, por el que nadie apostaba, que –decían- bastante había tenido con llegar, provocó la devaluación del rublo manchando de morcilla la demasiado pronta risa burlona de AK-47. Por si fuera poco lo logrado en Estambul esa versión más modesta de los rojiblancos, con un plantel parecido y contra los mismos pronósticos, repitió entorchado al año siguiente, haciendo arder Londres (¡oh, qué pena!) y dando por oficialmente comenzada la leyenda del Terminator al que nunca se termina de matar.

Traigo a colación esta historia porque me recuerda, en muchos aspectos, al Laboral Kutxa, otrora grande de España y Europa que ahora, cenicienta económica de la Final Four, vela armas ante la batalla de Berlín esperando, así se comenta, una segura sentencia de muerte contra la inabordable escuadra del maestro Obradovic. Sí, tras aquellos años indudablemente gloriosos en los que el Carácter Baskonia fue una alternativa real en todas las competiciones, también el equipo vitoriano, con la crisis económica estrangulando el público cuerno de la abundancia, se alejó en una espiral descendente de los puestos punteros al tiempo que, alimentado con un melancólico caldo cocinado únicamente con laureles ajados, se entregaba a una extraña megalomanía que le impelía a desperdiciar los cada vez más escasos recursos en sacar la guadaña a pasear cada dos por tres y no pocos gestos mesiánicos.

Hasta que llegó esta temporada y, desinfladas las vanas ilusiones de glorias pasadas, el Laboral Kutxa pareció tomar tierra y asumir su nueva situación. Con una escéptica mirada de reojo y cierto encogimiento de hombros, los aficionados alaveses contemplaron cómo, aunque la guadaña parecía haberse guardado en el cobertizo apostando por confiar algo más en el bloque, las bajas voluntarias de algunas de sus estrellas eran cubiertas por eficaces pero poco atractivos jugadores de complemento (Planinic, Blazic, Corbacho…) y que se traía, para suplir a Ibón Navarro como entrenador, a un Perasovic que, aunque histórico, cernía sobre el proyecto dos sombras de duda: la de haber salido por la puerta de atrás de Valencia, y la de parecer directamente incompatible con el juego de los bases titulares (Adams y James). Para terminar de poner el acento sobre la palabra “transición” que cualificaba la idea que se tenía de lo que iba a ser la temporada, el verano se remató con el fichaje de, según casi unánime opinión pública, un prácticamente prejubilado Ioannis Bourousis, oso polar deshidratado en el desierto del sistema lasista.

 

Foto: Baskonia.com

 Con ese globo se despegó, y con él había que volar hasta junio. Sin que nadie lo esperase, Perasovic encontró la forma tanto de no desesperar a James y Adams, como de no desesperarse con ellos, los nuevos empezaron a poner en valor lo que es la solvencia, y la vieja guardia dio un paso al frente incluso cuando la mala suerte torcía y rompía más fibras musculares de las esperadas. Y el oso blanco, pleno de confianza en el polo, encontró el medio ambiente favorable para convertirse en el centro de gravedad del sistema planetario mostrando, en grado superlativo, lo que Bourousis siempre ha sido.

A la sombra de las rachas de otros, a la chita callando y lejos de los titulares, el globo del Baskonia fue cogiendo altura, trocando la inquebrantable y ruidosa fidelidad del Buesa Arena en entusiasmo, mientras los ajenos escépticos esperaban (esperábamos) que la primera racha de viento fuerte lo derribase, o que las costuras cediesen y acabase deshinchándose. Será en noviembre, y pasó noviembre entre victorias. Será en febrero, y pasó febrero con los azulgrana haciendo sufrir al campeón de Copa en uno de los mejores partidos del año. Será en abril, y el grupo de la muerte dio vida al Laboral Kutxa-que-ya-no-es-lo-que-era por el que nadie apostaba que, contra todo pronóstico, se ha plantado en Berlín, diciendo algunos, con lógica, que el Fenerbahçe y luego el CSKA son inabordables, bastante ha tenido con llegar ¿Les suena?

Si en la Biblia de la Euroliga parece estar escrito aquello de que “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios”, quién sabe, a lo mejor mirando por el ojo de esa aguja, se ve Vitoria… ¿y por qué no? Zergatik ez?

#WhyNotBaskonia – #ArabaINBerlin

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Theobald Philips en twitter: @TheobaldPhilips

Baskonia llega a la Final 4, en TaF

Posted by on may 9, 2016 in Blog Resultados NBA, Portada, Programas | 0 comments

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Tirando a Fallar apura esta semana los momentos previos a la Final 4 de la Euroliga, con el Baskonia como representante español en Berlín. Conocermos la última hora del equipo vitoriano de la mano del periodista Sergio Vegas, y analizaremos a sus rivales con Fernando Martín.
Además, repaso a lo que está ocurriendo en los playoffs de la NBA, junto a John Vázquez y Anastasio Ríos, y entrevista con dos grandes de los banquillos españoles: José Ignacio Hernández, campeón polaco con el Wisla Cracovia, y Alfred Julbe, que ha liderado al FC Barcelona al título de campeón de España junior.

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