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No todo son resultados NBA

Playoffs NBA: Un Oeste más salvaje que nunca

Posted by on abr 16, 2014 in Blog Resultados NBA, Portada | 0 comments

En unas semanas probablemente uno de los principales favoritos haya alcanzado la final por el lado de la Conferencia Oeste y esté buscando el anillo pero, lejos de lo que ocurre en el Este, no es una quimera pensar que casi cualquier equipo a ese lado de los Estados Unidos tiene la capacidad suficiente como para pasar varias rondas de playoff y, por qué no, plantarse en la batalla final por el anillo de campeón. Obviamente existen favoritos, pero la igualdad, y el nivel, de esta conferencia, es tan enorme que nadie va a dar un respiro a ningún equipo, por lo que todos habrán de tener los dientes más que afilados desde el salto inicial del primer partido. Tal es el nivel, que la enorme temporada realizada por los Phoenix Suns de un Jeff Hornacek candidato serio a entrenador del año, y que les habría llevado a ser cuartos o quintos en el Este, no ha sido suficiente para alcanzar las eliminatoria finales. Bienvenidos al salvaje Oeste.

Spurs, Thunder y Clippers, un pasito por delante

Sin mucho temor a equivocarnos, asegurar que San Antonio Spurs es la mejor franquicia, club o equipos del deporte moderno, no es ninguna barbaridad. Desde el comienzo de la era Tim Duncan, hace ya diecisiete campañas, en todas menos una de ellas el equipo tejano ha ganado al menos 50 partidos (algo que sólo han logrado 5 franquicias en toda la historia de la NBA, ahí es nada). Esta temporada, su récord vuelve a ser el mejor de la NBA, siendo el único equipo capaz de superar los 60 partidos ganados. Y eso que, año tras año, nos apresuramos a decir en el último lustro que “este es el último año de los Spurs como aspirantes al anillo”. Muchos lo dijimos cuando perdieron hace un año una final prácticamente ganada ante Miami, y los de Popovich han vuelto a darnos un tortazo en toda la boca. El mejor juego colectivo de la competición, donde todo el mundo conoce al dedillo su papel dentro de un organigrama coral sencillamente inigualable, y la virtud de tener varios jugadores en todas las posiciones de la cancha a quienes no le va a pesar la responsabilidad cuando tengan que asumirla en las próximas semanas. La plenitud de Tony Parker, líder anotador en la cancha, se sigue viendo acompañada por la balsámica eterna juventud de un Tim Ducan que sigue en más de 15 puntos y casi 10 rebotes a sus casi 38 primaveras. Un Manu Ginobili masacrado mediáticamente tras sus erráticas finales ante Miami ha encontrado de nuevo su perfecto rol en la rotación, donde vuelve a ser el principal anotador de banquillo, por detrás en las alas de la pareja Danny Green y Kawhi Leonard, que tan buen rendimiento viene dando desde la pasada campaña. Si a eso le sumamos la irrupción como relevo de Parker de Patty Mills, que tras dedicarse la pasada temporada a dar clases sobre cómo agitar toallas, esta campaña se ha mostrado como un fantástico suplente del galo, o el crecimiento a la sombra de Duncan de un cada día más maduro Tiago Splitter, más la veteranía de hombres como Boris Diaw o el fichado este año Marco Belinelli, poco sorprende que un año más en San Antonio sean la envidia de la mejor liga del mundo.

De momento, ya han asegurado que tendrán el factor cancha a favor mientras sigan pasando rondas, incluso en la final (quién sabe si hace un año no habrían sido campeones de poder jugar ese partido extra en casa), y no les quepa duda de que, si las piernas les responden, serán el principal candidato en el Oeste a pelear por el anillo. Eso sí, los playoffs de esta Conferencia son un auténtico campo minado en el que casi cualquier equipo puede alcanzar la lucha por el título, empezando por unos Memphis Grizzlies que, de cruzarse con los Spurs, serían posiblemente el rival menos deseado por los de Popovich, dados los precedentes entre ambos. Por tanto, favoritos sí, dado que se han ganado todo el crédito del mundo, peso sin el más mínimo descuido o relajación en un camino muy espinoso. Aunque pensándolo bien, mezclar relajación en un equipo entrenado por el incombustible Gregg Popovich es, sencillamente, una quimera.

La exuberante temporada de Kevin Durant, récord de otra época incluido, convierte seguramente a los Oklahoma City Thunder en la principal alternativa de poder a los Spurs. Sin embargo, el equipo ya finalista en 2012, cuando partía como favorito y con factor cancha a favor ante los Heat, y terminó cayendo por 1-4, quizá no haya tenido la progresión suficiente para lo que podía esperarse en aquel entonces. Tras aquellas finales, James Harden salió del equipo, a cambio de un Kevin Martin que hoy es compañero de Ricky Rubio en los Timberwolves, y el reciente fichaje del veterano Caron Butler no parece que pueda suplir en importancia lo que suponía Harden para aquellos Thunder. En todo caso, le evolución de ese anotador digno del Siglo XXII que es Durant, posiblemente el jugador más indefendible del planeta, da crédito por sí misma al equipo de Scott Brooks aunque, como ya se ha comentado, el nivel de esta Conferencia Oeste hace que cualquier equipo pueda jugar una mala pasada si se tiene una mala semana.

Los 32 puntos por partido de Durántula, con más de un 50% de acierto en tiros de campo, un auténtico disparate, son el eje sobre el que pivota la ofensiva en Oklahoma, de eso no cabe duda. Pero, llámenme loco, creo que las opciones de hacer algo grande para este equipo pasan por otros dos nombres: Serge Ibaka y Russell Westbrook. La progresión del pívot español sigue incesante, y más allá de ser un especialista defensivo, este año suma a sus casi 9 rebotes y 3 tapones, más de 15 puntos por duelo. De aquel mozalbete casi incapaz en Manresa de anotar un tiro de media distancia poco queda ya, y su lanzamiento de 5 metros está muy consolidado, jugándose incluso casi un triple por partido con aceptable acierto, algo que hace escasamente dos años era toda una quimera. Pero sus malas finales en 2012, y el fiasco de los Thunder en 2013 (lesión de Westbrook mediante), aún ponen un asterisco en la carrera del jugador nacido en Congo. Si mantiene sus prestaciones en las próximas semanas, las aspiraciones de los suyos crecerán sin duda exponencialmente, toda vez que Ibaka parece el único referente interior medianamente creíble del equipo de Scott Brooks.

En cuanto a Russell Westbrook, con menos de 50 partidos disputados esta temporada, creo firmemente que es la pieza clave del engranaje Thunder. Ante la inmensa fiabilidad de un Durant para el que un mal día es una noticia de portada, el tantas veces criticado Westbrookemerge como la figura necesaria para el salto de calidad de su equipo. Si su rodilla responde, el jugador formado en UCLA aporta un plus de intensidad física desde el puesto de `1´ o `2´que pone a su equipo muy por encima de la media de la liga. Si su físico, y en principio debe ser así, aguanta un partido de máxima intensidad cada 48 o 72 horas, Durant no estará sólo en ataque, Ibaka encontrará aún más espacios para anotar tiros frontales, y todo fluirá con naturalidad hacia llegar muy lejos en estos playoffs. De no ser así, y si su físico o su cabeza no tienen el día, las opciones de Oklahoma, sobre todo en rondas avanzadas de la competición, se reducirán drásticamente, jugándose un complicado all in aDurántula.

Y es que probablemente el gran problema para el equipo de Scott Brooks sea el pozo sin fondo ofensivo que aparece en su rotación tras Durant, Westbrook, e Ibaka, del que sólo sacan la cabeza el citado Butler y un Reggie Jackson que llega con problemas físicos a estas alturas de temporada. Por dentro, poco se puede pedir en ataque a Perkins o Collison, y por fuera Jeremy Lamb progresa seguro pero lento, y a Derek Fisher ya se le pasó su mejor momento. Eso sí, si el base ex Laker tuviera que asumir un tiro decisivo, no duden en que lo haría, y probablemente con acierto, como durante toda su larguísima y exitosa carrera.

Y precisamente si una virtud tienen los Clippers de Los Angeles es la enorme profundidad de su roster. La plantilla dirigida por Doc Rivers no ha parado de reforzarse en las últimas temporadas, y muchos piensan ya que ha llegado la hora de que pasen de ser un equipo de nivel medio alto a realmente un contendiente al título. Con el ex entrenador de los Celtis en el banquillo, y un Chris Paul en el mejor momento de su carrera comp mariscal en cancha, el eterno equipo pobre de la ciudad de Hollywood quiere demostrar desde ya mismo que son aspirantes a cualquier cosa. Los 19 puntos y más de 10 asistencias de CP3 deberán mantenerse ahora que llega la guerra por el título, y no hay muchas dudas de que así será. Y si Paul consigue alimentar el enorme arsenal ofensivo angelino, pocos equipos tienen más recursos que estos Clippers para encontrar el aro rival. Un cada vez mejor jugador Blake Griffin, más allá de su fuerza bruta, es uno de los principales anotadores interiores de la competición, bien escoltado por un DeAndre Jordan que, con bastante menos talento que Griffin, se complementa perfectamente con éste, y sube mucho su nivel cuando de defender se trata. La rotación interior la completan el cumplidor Ryan Hollins y, especialmente, unGlen Davis que seguro que dará que hablar en estos playoffs. Y es que Big Baby siempre se ha mostrado como pez en el agua cuando ha llegado el momento cumbre de la temporada.

Pero si fuera poco el potencial interior de estos Clippers, por fuera no andan menos sobrados. Un tirador puro como JJ Reddick que parece haber encontrado su sitio en un equipo ganador, el descollante talento de Jamal Crawford, uno de esos jugadores deplayground capaces de poner patas arriba un pabellón NBA, junto a la solvencia de hombres como Matt Barnes o un Hedo Turkoglu que quiere aprovechar su última oportunidad. Si a ello unimos el relevo de garantías que supone para Chris Paul Darren Collison en el puesto de base, desde luego, si todas las piezas encajan, y Doc Rivers consigue sacar lo mejor de su plantilla, en Los Angeles este año un equipo llegará muy lejos. Y no serán unos Lakers que han cuajado la peor campaña de su prolífica historia.

Houston y Portland: Quizá su hora no haya llegado aún

Desde tiempos inmemoriales, tener una superestrella exterior y otra interior ha sido la fórmula del éxito para muchos equipos NBA, y esa es la línea que han buscado los HoustonRockets en las dos últimas temporadas, cuando llegaron a la ciudad texana primero James Harden y después, Dwight Howard. El rendimiento del escolta ha sido extraordinario, superando incluso las expectativas creadas en sus años en Oklahoma, donde a la estela de Durant y Westbrook, la barba más famosa de la NBA no lucía tanto como en estos Rocketsen los que es Capitán General. Harden anota más de 25 tantos por choque, y genera permanentemente juego para una plantilla cada vez más reforzada y que no ha quedado muy lejos de los tres mejores equipos del Oeste.

Por su parte, tras su periplo para olvidar en los Lakers, parece que Dwight Howard ha vuelto a recuperar, al menos estadísticamente, sus mejores prestaciones en Texas. Más de 18 puntos, 12 rebotes y casi 2 tapones son una muestra de ello, aunque cada vez existen másdudas de que Howard alcance algún día el estatus de pívot realmente dominante en la competición, ese que se le exigía cuando comenzó su deambular NBA. En todo caso, estos Rockets son un equipo muy capaz de complicar la vida a cualquiera, y no es ni mucho menos descabellado pensar en ellos como candidatos a pasar una o dos rondas, aunque no parece que sean aún un verdadero candidato al título. La irrupción de un Patrick Beverley que se ha asentado como titular en el puesto de base (y que vuelve ahora justo a tiempo tras una lesión), el crecimiento incesante tras su descubrimiento (fue elegido en 2ª ronda del draft) de ese maravilloso alero que es Chandler Parsons, y los minutos de calidad que aporta el ala pívot Terrence Jones, pueden ser motivos para soñar en Houston. Además, de lo que puedan dar de sí un Jeremy Lin muy venido a menos tras su eclosión en la liga hace dos años, o unOmer Asik a la sombra de Howard, y que probablemente estaría haciendo unos números de escándalo en el 90% de equipos NBA, dependerán las opciones de estos Rockets de alcanzar su máximo nivel o tener que pensar más pronto que tarde en seguir creciendo el próximo año.

Pase lo que pase en las próximas semanas, cabe calificar ya como sobresaliente el curso de los Portland Trail Blazers en esta 2013-14. Un equipo aún joven y en crecimiento, pero con una estructura interesantísima, que parte de una futura superestrella de la liga comoDamian Lillard en el puesto de base, dos aleros muy complementarios, uno más anotador, como Wes Matthews, y el otro uno de los “chicos para todo” de la NBA, el francés NicolasBatumacompañando al que sigue siendo el líder de este equipo, un LaMarcus Aldridgecuyos números (23 puntos y 11 rebotes por partido) vuelven a ser esta temporada dignos de la elite de la liga, y a un Robin Lopez en el puesto de 5 que al fin parece haber encontrado en el Estado de Oregón su sitio en la NBA tras varios años ciertamente irregulares. Quizá su corta rotación les haya impedido culminar aún mejor una temporada regular de la que fueron la auténtica sensación al comienzo, llegando a liderar el Oeste con varios meses ya de liga disputados, lo que permitió tanto a Lillard como Aldridge ganarse un puesto en el All Star. Pero una lesión de su ala pívot estrella, que le hizo perderse varios partidos, y la fatiga acumulada hizo al equipo entrenador por el sorprendente Terry Stotts caer algunas posiciones en las últimas semanas. En todo caso, han superado con holgura los 50 partidos vencidos, lo que deja bien a las claras la competitividad de un equipo que en próximos años, si decide bien en los despachos, debería convertirse en una de las grandes potencias de la competición. Aparte de su quinteto titular, ese trotamundos llamado Mo Williams aporta experiencia y anotación exterior como reserva. Sin embargo, precisamente de experiencia adolecen en los recambios interiores, donde el ex ACB Joel Freeland y Thomas Robinson aún no aportan lo necesario para un equipo que aspirar a ser campeón de la mejor liga del mundo. En lo referente a Víctor Claver, su participación no ha pasado de testimonial en la inmensa parte del curso, y no hay motivos para pensar que el valenciano vaya a cambiar su rol por uno más participativo en los playoffs, sino que es más que probable que su participación pueda ir incluso a menos.

Golden State, Dallas y Memphis: caramelos envenenados

Sin duda, el enorme potencial de la Conferencia Oeste se puede entender si analizamos a los teóricos “peores” equipos de estas eliminatorias, que no son ni más ni menos que tres equipazos, cada uno con sus virtudes, pero muy capacitados para pintarle la cara al primero que se descuide. Relajarse será imposible desde el primer minuto para nadie en el Wild West.

Golden State Warriors en el equipo ye-ye de la NBA, ese al que muchos nos encantaría volver a ver avanzar rondas, como ya ocurriera la temporada pasada, cuando sólo los Spurs fueron capaces de frenarles, no sin apuros. El equipo de Mark Jackson se ha caracterizado desde el año pasado por ser una auténtica oda al juego de ataque, donde nadie especula más de lo necesario y la que Stephen Curry pone en cada partido su talento a disposición de los aficionados al deporte de la canasta. Dotado de un talento innato para este deporte,Curry es capaz, desde su menudez física, de volver loco al mejor defensor que le pongan enfrente. Además de ser un consumado tirador, su manejo de balón y velocidad le permiten ser también un gran penetrador a canasta, donde su especial tacto con la pelota le permite superar en múltiples ocasiones a las torres rivales. En resumidas cuentas, una alegría constante para el espectador. Es cierto que hay factores en contra del equipo de Oakland, que quizá ha evolucionado esta temporada menos de lo que muchos esperábamos, y al que le llega en muy mal momento la lesión en una costilla del australiano Andrew Bogut, que podría estar varias semanas de baja. Ello, unido a que en la recta final de la regular season no han practicado su mejor baloncesto, deja alguna duda respecto a sus posibilidades. Sin embargo, su enorme potencial ofensivo, con Klay Thompson formando junto a Curry la mejor pareja de triplistas de toda la historia de la NBA (más de 6 triples por partido entre los dos), con un Andre Iguodala que puede ser el equilibrio y la experiencia perfecta en estosplayoffs (junto a un Steve Blake curtido en mil batallas), y por supuesto con el valor seguro que supone en el poste David Lee (más de 18 puntos y 9 rebotes y muchísima testículina sobre la cancha), hace pensar que sin ninguna duda lo vamos a pasar muy bien en los próximos partidos de los Warriors. Si Harrison Barnes, quizá algo tapado por Iguodala, vuelve a dar su mejor versión, el equipo de la bahía es capaz de cualquier cosa. Con todo, si además son capaces de generar en el Oracle Arena de Oakland la mágica atmósfera de hace un año, cruzarse con el equipo de Mark Jackson en primera y posteriores rondas sólo puede ser un enorme dolor de cabeza para sus rivales.

Dallas Mavericks puede ser un polo bastante opuesto a los Warriors, en el que todo está mucho menos dado a la improvisación. No en vano, Rick Carlisle sigue siendo su entrenador por sexta temporada consecutiva. Quizá la mejor época de los Mavs, esa que les llevó al título en 2011, haya pasado ya, pero no cabe duda de que siguen siendo un equipo altamente competitivo. No puede ser de otra forma en la que se juntan jugadores con el bagaje competitivo de José Calderón, Vince Carter, Shawn Marion, o un Dirk Nowitzki que podría seguir metiendo más de veinte puntos por encuentro (esta temporada promedia 21.6) cuando cumpla sesenta años. Esa experiencia siempre es sin duda un valor añadido cuando se trata de jugarse las habichuelas en postemporada, y permite asegurar que a nadie en la plantilla tejana le va a temblar el pulso cuando llegue el momento, algo que no todos pueden decir en el mundo de la canasta. Junto a tanto veterano de guerra, el díscolo Monta Ellis es capaz por sí mismo de revolucionar un partido, para bien de su equipo… O para mal en ocasiones. El ex de Warriors y Bucks es un talento puro, anotador compulsivo pero no parece ser el tipo de jugador al que siempre hubiera deseado Carlisle tener en su equipo. Por dentro quizá pueda ser donde más sufran, aunque la incorporación de Samuel Dalembertsiempre dota a los equipos del haitiano de un cierto plus de intensidad defensiva e intimidación. Del equilibrio entre la pizarra de Carlisle y el talento de Ellis dependerán muchas de sus opciones, toda vez que su escuadrón veterano es muy improbable que fallea la hora de la verdad. Aún así, no parece que estén cerca de reverdecer los laureles de 2011, y son candidatos a caer a las primeras de cambio. Pero, ¿Ustedes se fiarían de semejante pléyade de veteranos con calidad? Yo no, desde luego.

Dejamos para el final el que puede ser el caramelo más envenenado de todos: MemphisGrizzlies. No sería la primera vez que, entrando desde una posición baja a la pelea por el anillo son capaces de quedarse muy cerca la final. Y es que los cada vez menos ositos son un rival al que nadie quiere ver cuando llega este momento de la competición. Una de las mejores defensas de la liga. Bien es cierto que no ha sido la mejor de sus temporadas, afectados por una serie importante de lesiones, así como por la política presupuestaria de sus propietarios, que dista mucho de ser la de un equipo que quiere crecer cada año. Con todo ello, el equipo de Tennessee es uno de los más duros de pelar en la NBA, basado siempre en una defensa pétrea donde Marc Gasol ejerce como auténtico eje, y el sensacional base Mike Conley como líder espiritual. De ellos dos nadie duda que darán su mejor rendimiento, y falta por ver si el genial Zach Randolph eleva sus prestaciones (17 puntos y 10 rebotes esta temporada) como suele ser habitual en él durante el tiempo de playoff. Si eso es así, estos Grizzlies volverán a ser candidatos a casi cualquier cosa, y a convertirse en ese rival que nadie quiere para la primera ronda. La incorporación a mitad de temporada deCourtney Lee aporta ese plus físico al que Tony Allen no puede llegar por sí mismo, y la veteranía a estas alturas de Tayshaun Prince es siempre una garantía aunque el jugador formado en Kentucky ya no sea el que deslumbró a todos en los Pistons. Eso sí, dados los problemas físicos de un Marc Gasol que este año ha lucido menos en ataque que de costumbre (14.5 puntos y 7.2 rebotes ha promediado), quizá, y especulando demasiado, a la selección española no le interese que los Grizzlies avancen demasiado. En todo caso, el equipo dirigido por el novato David Joerger, que empezó muy irregular, parece llegar su momento óptimo al arranque de los playoffsy su sprint final dejando fuera a los Phoenix Suns ha sido la preparación perfecta para afrontar con garantías unas semanas en las que, ellos mismo lo saben, son una auténtica bomba de relojería para el rival que se les ponga delante.

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José M. Puertas en twitter: @josempuertas

La lucha por la Final Four arranca en Tirando a Fallar

Posted by on abr 14, 2014 in Blog Resultados NBA, Portada, Programas | 0 comments

Escucha el programa de esta semana aquí

La Final Four de Milán es el gran objeto de deseo de los principales equipos europeos, y esta semana arranca la lucha por llegar a ella.Como no podía ser menos, Tirando a Fallar analizará en profundidad todas las eliminatorias, con el especial atención a la que enfrentará a Real Madrid y Olympiakos, reeditando la final del año pasado,y al Barcelona ante el Galatasay, junto a Javi Gancedo, el periodista Fernando Martín, y el historiador del baloncesto, Antonio Rodríguez.

Igualmente, charlaremos con Alba Torrens, la mejor jugadora española del momento, y flamante Campeona de Europa siendo una de las estrellas del Galatasaray turco. Además, la gran temporada del Valencia Basket tendrá su hueco en el programa, junto al periodista del Diario Las Provincias, Juan Carlos Villena. 

Y por supuesto, el repaso a todo lo que ocurra en la Liga Endesa y la NBA tendrá su importancia habitual dentro del tiempo de baloncesto en esRadio.

Escucha el programa de esta semana aquí 

 

 

Conferencia Este: El despropósito por bandera

Posted by on abr 13, 2014 in Blog Resultados NBA, Portada | 0 comments

Resulta complicado realizar un análisis de la Conferencia Este en esta temporada sin llevarse las manos a la cabeza con determinadas situaciones ocurridas desde que arrancara la campaña 2013/14. La recta final de Indiana (y Miami), el arranque caótico de los Nets, el nuevo fiasco de los Knicks, el incluir en playoffs a un equipo con clarísimo balance negativo en la temporada, o el ver en las eliminatorias finales a invitados sorpresa, como Charlotte, Toronto o Washington, hacen de esta una temporada sin duda, anómala y llega de despropósitos, si se quiere.

Indiana Pacers y Miami Heat, favoritos que dejan dudas

Si un equipo ha llamado la atención en lo bueno y lo malo, desde que arrancase el curso, es sin duda Indiana Pacers, franquicia de la que es imposible hacer un análisis sin dividir en dos partes claramente diferenciadas su temporada. Empezó siendo, sin duda, el mejor equipo de la NBA, con la defensa más sólida de la competición y un ataque en el que, pese a la baja por lesión de Danny Granger, emergía un jugador total en la figura de Paul George, el jamaicano Roy Hibbert seguía en su evolución dominando los tableros –especialmente cuando se medía a equipos de primer nivel, como Miami-, y complementos como el talentoso Lance Stephenson o el veterano Luis Scola aportaban su granito de arena para que el equipo de Frank Vogel dejara claro que sí, que este era su año. Y que tras dos temporadas siendo el equipo que más le ha complicado la vida a los Heat de LeBron James, en este curso iba a dar un paso más, alcanzando incluso los playoffs con ventaja de campo ante los de Florida, con la importancia que ello podía tener.

Pero situémonos en el mes de febrero, donde varios hechos concatenados hicieron entrar en barrena al conjunto dirigido en los despachos por Larry Bird. Para comenzar, varios movimientos en su plantilla, como el traspaso del citado Granger por el pujante Evan Turner. Algo que, unido a la incorporación de Andrew Bynum, cuya dupla con Hibbert bajo los aros podía no tener parangón en la NBA actual, hacía a los aficionados Pacers prometérselas muy felices. Con la eclosión de George, Granger había perdido muchísimo peso, más aún con sus problemas físicos, y la llegada de Turner aseguraba presente y futuro a una ya de por sí larga rotación. Con la incorporación de Bynum, en primer lugar se consiguió evitar que éste fichara por Miami (muchos piensan de hecho que fue el único objetivo de fichar al ex Laker), y por otro prácticamente asegurar tener a un pívot potencialmente dominante en cancha casi durante los 48 minutos de partido, algo que ningún equipo NBA puede decir ahora mismo.

Pero algo empezó a fallar en ese vestuario. La salida de Granger, pegamento perfecto para la plantilla, el malestar del díscolo Lance Stephenson, tan talentoso en la cancha como complejo fuera de ella, y, según se dice, un importante desencuentro entre Paul George y Roy Hibbert, han hecho caer en picado a los de Indiana a partir de febrero. Porcentajes horribles, pésima circulación de balón, broncas en la cancha, una defensa –su mejor arma en los últimos años- deficiente y un sinfín de factores que no hacen sino crecer en las últimas semanas han permitido a Miami, que tampoco pasa por su mejor momento, dar caza a los Pacers y probablemente dejar a estos fuera del primer puesto de la Conferencia Este. Y en el Oeste, San Antonio ha superado a ambos y ya se ha asegurado tener el factor cancha durante todos los playoffs, sea cual fuere su rival. El caso es que los de Vogel a día de hoy generan una sensación de banda que dista mucho del equipo que eran en diciembre o enero. Apenas David West es el único que mantiene su rendimiento en una auténtica casa de locos. Capacidad para la catarsis tienen. Aspirante a todo serían de producirse la misma, pero a día de hoy todo son dudas sobre sus prestaciones en la lucha por el título.

Así las cosas, Miami Heat vuelve a ser, a buen seguro, el principal favorito para alcanzar la pelea por el anillo por el lado este de la NBA. Pese a no llegar nada boyantes a la recta final de la temporada (no tan mala como la de los Pacers, pero tampoco digna de un equipo que aspira a todo), el equipo liderado por LeBron James va a conseguir superar nuevamente con nota más que aceptable una temporada regular en la que los problemas físicos de Dwayne Wade han hecho al escolta formado en la Univesidad de Marquette descansar en muchos partidos, con el objetivo de alcanzar la recta final de la temporada en la mejor forma posible. Sus principales bazas no difieren mucho de la campaña pasada, toda vez que LeBron continúa demostrando que es el mejor y más completo jugador sobre la faz de La Tierra –aunque el principal candidato a MVP esta temporada sea Kevin Durant, como ha admitido el propio James-, y a que no existen dudas sobre el rendimiento de Wade, Chris Bosh o Ray Allen cuando se alcance el momento cumbre del año. Ello, unido a que ni el fichaje de Greg Oden ni la apuesta por Michael Beasley han resultado completamente exitosos, harán que las armas de Erik Spoelstra vuelvan a basarse en su Big Three, la muñeca de un Ray Alllen que no hizo sus mejores finales la pasada campaña pero que fue decisivo cuando más quemaba el balón, y un ejército de secundarios de lujo donde Udonis Haslem crece cada abril y mayo, Mario Chalmers y Norris Cole forman una pareja de bases que cumple a la perfección con lo que se le pide, y veteranos como Shane Battier, Chris Andersen, y hasta el mismísimo Rashard Lewis están dispuestos a dejarse el alma y aportar aquello en lo que son especialistas por un nuevo anillo, en lo que supondría el tercero consecutivo, el threepeat como dicen en Estados Unidos.

Chicago Bulls y Brooklyn Nets: los outsiders

Ni la nueva grave lesión de Derrick Rose, ni el traspaso de Luol Deng a mitad de temporada –probablemente para hacer hueco al madridista Niko Mirotic de cara a la próxima campaña-  han limado el espíritu de uno de los equipos más competitivos de la liga, los Chicago Bulls de Tim Thibodeau, cuyo nivel defensivo se ha mantenido un año más, intacto. Por dentro, el siempre cuestionado Carlos Boozer vuelve a cumplir un año más con su papel, acompañando a un Joakim Noah sensacional, correcto en ataque y decisivo en defensa, donde posiblemente es el defensor más inteligente de la NBA. Ello, unido a la mejor temporada en la carrera de Taj Gibson, dotan a los Bulls del espíritu necesario para competir ante equipos rivales que les ganarán en centímetros y kilos en la pintura.

Igualmente, las mencionadas bajas de Deng y Rose, por diferentes motivos, dejaban a priori muy cojo el juego exterior en Chicago. Pero, una vez más, han sabido reinventarse. La irrupción de Jimmy Butler, el aceptable nivel de D.J.Augustin, base discreto pero con mucha capacidad para anotar del exterior, el buen nivel dado por un Mike Dunleavy que es una garantía en el perímetro, más aún si el físico le respeta como ha sido este año, y la veteranía de Kirk Hinrich, permiten a los Bulls tener varios jugadores muy capaces de aportar en el perímetro, aunque la falta de una referencia anotadora consistente (Augustin es el máximo anotador y no llega a 15 tantos por envite), es algo que podrán echar en falta cuando los partidos requieran de un líder ofensivo. Así las cosas, se hace difícil pensar en aspirar al anillo en Illinois, pero que nadie descarte que, si se miden a los favoritos, alarguen la serie hasta el extremo, haciendo sudar sangre al más pintado. Así son los Bulls de Thibodeau, y parece que así seguirían siéndolo aunque siguieran perdiendo miembros a priori claves en su estructura.

Pese a que Toronto concluya la temporada por delante de ellos, es necesario incluir como alternativa de poder a los Brooklyn Nets, cuya temporada podría analizarse de forma inversa a la de Indiana en algunos aspectos. El equipo dirigido por Jason Kidd comenzó de forma horrenda la temporada, llegando incluso a correr serio peligro el puesto del base recientemente retirado en el banquillo neoyorquino. Sin embargo, allá por el mes de diciembre, y tras superar una tremenda plaga de lesionados, en Brooklyn se empezó a sonreír. En buena medida por el bajo nivel de la Conferencia, no tardaron los Nets en engancharse a la zona de playoff, en la que han terminado asentados cómodamente. Y si hablábamos de capacidad competitiva en los Bulls, qué se puede decir de una plantilla con Kevin Garnett, Paul Pierce, Jason Terry, Joe Johnson, Deron Williams, o Andrei Kirilenko, jugadores que a buen seguro se multiplicarán en la lucha por el anillo.  Bien es cierto que la baja desde hace meses de Brook Lopez, su clarísima referencia interior en ataque, les hace más vulnerables por dentro, donde Garnett ya no es ni de lejos el que era, pero el buen hacer del joven Mason Plumlee ha sido una grata y positiva sorpresa, casi igual que el rendimiento de un Andray Blatche al que muchos ya parecían dar por perdido para la causa. Deron Williams y Joe Johnson son los claros líderes en el perímetro, donde el ex barcelonista Alan Anderson, el reciente fichaje Marcus Thornton, o el resucitado para el baloncesto Shaun Livingston saben y cumplen perfectamente con el papel que les otorga Kidd.

Buena muestra de la capacidad de este equipo la da su balance de victorias y derrotas ante los Miami Heat esta temporada: 4-0 a favor de los Nets, convirtiéndose en la única franquicia en conseguir tal récord ante los de Florida desde la temporada 2007-08. Quién sabe si, llegado un hipotético cruce ante los campeones en las próximas semanas, dichos precedentes podría influir, pero lo que es seguro es que quien quiera vencer a estos Nets va a tener que bordar el baloncesto. A experiencia y carácter competitivo es muy difícil que nadie gane a los de Brooklyn, a calidad no resulta fácil tampoco. Si las piernas les responden, cuidado con el equipo de Kidd, que puede dar más de un susto en el quien sabe si último baile con aspiraciones reales de los Garnett o Pierce.

Ya han cumplido: Toronto, Washington, Charlotte y ¿Atlanta?

Cualquier finalista por el lado del este que no sea uno de los cuatro equipos citados hasta el momento, será una sorpresa descomunal, como lo ha sido la temporada de Toronto Raptors. Quizá muy pocos apostaban en Canadá porque la salida en verano de Andrea Bargnani y en plena liga de Rudy Gay, podría sentar tan bien a este equipo. La madurez de Demar DeRozan, máximo anotador con más de 22 tantos por juego, y sobre todo del líder de los canadienses en la cancha, un Kyle Lowry que se ha destapado a un nivel que no se le conoció la pasada temporada (promedia casi 18 puntos, 7.5 asistencias y casi 5 rebotes), cuando compartió minutos con José Calderón, ha permitido a la franquicia canadiense cuajar una de las mejores campañas de su historia. Junto a Lowry y DeRozan, el resto de principales armas de Toronto son también jugadores exteriores. Desde el base suplenete, el genial Greivis Vasquez hasta dos anotadores inconsistentes pero capaces de eclosionar y liársela a cualquier rival el día más inesperado, como John Salmons y Terence Ross, junto a un De Colo que sigue sin encontrar su sitio en la NBA. En la pintura, no parece que el equipo entrenado por Dwane Casey posea argumentos suficientes como para pensar que pueda avanzar mucho en estos playoffs. La progresión del joven Jonas Valanciunas es segura, pero lenta aún para amenazar a los mejores de la competición, Amir Johnson es un pívot con grandes limitaciones ofensivas, aunque dote de gran nivel atrás a sus equipos, y desde el banquillo Patrick Patterson y Tyler Hansbrough, hermano del jugador del Herbalife Gran Canaria, aportarán juventud e intensidad. Lo que sí queda claro es que todo lo que les llegue en adelante será un premio, porque la temporada en Canadá ya se puede dar por sobresaliente.

No es nada habitual que a estas alturas de temporada sigan vivos, y tan vivos, los Washington Wizards. Hasta ahí, podemos hablar de sorpresa al verles tan bien este año. Pero si uno analiza su plantilla, con un John Wall madurando muy rápido junto al veterano Andre Miller en el base, aleros como Trevor Ariza, otrora campeón con los Lakers, y el jovencísimo Bradley Beal, un auténtico killer en el perímetro, y dos pívots tan consistentes como Marcin Gortat o Nene Hilario, con el apoyo desde el banquillo del carácter de Trevor Booker y la inmensa calidad de ese anotador compulsivo que es Al Harrington, ver a estos Wizards en posiciones altas de la Conferencia Este no resulta para nada descabellado. El equipo dirigido por Randy Wittman no parte ni mucho menos como favorito a llegar lejos, y posiblemente caerá en primera ronda, pero el rival al que caigan en suerte los capitalinos para abrir boca no lo tendrá ni mucho menos fácil ante una de las plantillas con más calidad al Este de la NBA.

Tener un pívot dominante en la zona puede ser muchas veces suficiente argumento para hacer un buen papel en la mejor liga del mundo. Y esa es, sin duda, la principal arma de los Charlotte Bobcats (que volverán a ser Hornets el próximo año) que dirigen Michael Jordan en los despachos y el sorprendente Steve Clifford en el banquillo. Un arma con nombre y apellidos: Al Jefferson. Los 22 puntos y 11 rebotes del ex pívot de Timberwolves, Celtics y Jazz han espoleado sin duda al que fuera peor equipo de la competición hace un año a meterse por méritos propios en la lucha por alzar el trofeo de campeón. No cabe duda que sus posibilidades son muy remotas, y que a buen seguro deberían caer por la vía rápida en primera ronda, pero la conexión entre Jefferson y un Kemba Walker mucho más maduro en su tercera temporada NBA hará a los Bobcats un equipo complicado. Fuera de sus dos principales estrellas, los Bobcats son un equipo de soldados que difícilmente pueden aspirar a la gloria en la mejor liga del mundo. Currantes de la liga como Josh McRoberts, Ramon Sessions, Gerald Henderson, Gary Neal o el pujante joven, quizá algo estancado, Michael Kidd-Gilchrist. Una plantilla que ya ha cumplido de sobra con sus expectativas y que deberá de intentar reverdecer tiempos mejores cuando vuelvan a ser los Hornets dentro de unos meses.

Finalmente, y tras sus tres victorias de forma consecutiva, parece que será Atlanta Hawks el equipo que cerrará las ocho franquicias que pelearán por la gloria en el Este, dejando fuera a unos New York Knicks que merecerían un capítulo aparte tan extenso como éste para analizar su temporada. Centrándonos en los Hawks, pese a que su balance es probablemente indigno de un equipo que buscará el anillo, lo que deja bien a las claras una vez más el pobre nivel del Este, la temporada en el estado de Georgia ha sido complicada, y casi puede darse por buena con su pase a las eliminatorias finales. La lesión de larga duración de Al Horford no ha faltado a su cita de casi cada año, y el dominicano apenas pudo disputar dos meses largos de competición. Así las cosas, y con la lesiones de otros hombres altos de la rotación, como Pero Antic o Gustavo Ayón, ha sido Paul Millsap (18 puntos y 7.5 rebotes) junto a un veteranísimo (y cascadísimo físicamente) Elton Brand quien ha cargado a sus espaldas con el juego interior de Atlanta, bien secundados por el pujante Mike Scott, que ha cuajado un curso más que correcto dadas las circunstancias. Con tanta lesión, la rotación de los Hawks es corta, pero tienen sin duda piezas valiosas para completar su plantilla en el exterior, como el explosivo Jeff Teague en el puesto de base, el francotirador Kyle Korver, siempre certero en el lanzamiento de tres, o un DeMarre Carroll que allá donde va aporta intensidad y bemoles a sus equipos. En todo caso, sus opciones en playoff serán muy remotas, salvo que se crucen con los Pacers en primera ronda y estos decidan seguir autodestruyéndose. En cualquier otro caso, parece que la aventura de Atlanta en esta temporada se prolongará pocos días ya.

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José M. Puertas en twitter: @josempuertas

¡Te invitamos al Tuenti Estu-Valencia Basket!

Posted by on abr 9, 2014 in Blog Resultados NBA, Fotografías, Noticias | 0 comments

Un año más, en Tirando a Fallar queremos que vivas la emoción del mejor baloncesto de España, con los mejores partidos de nuestra liga. Y, por supuesto, te lo ponemos muy sencillo.

Participar es muy fácil, sólo tienes que dejarnos un comentario en facebook o twitterindicando tu nombre completo y para qué partido quieres entradas . El plazo para participar en los partidos de esta semana concluye el miércoles 16 de abril.

Los partidos para los que puedes optar en la primera semana son los siguientes:

- Tuenti Móvil Estudiantes – Valencia Basket (Domingo 20 de abril de 2014, 18:00h): Cinco entradas dobles.

 

Ya sabes, ¿Quieres vivir la emoción de la Liga Endesa? ¿A qué esperas? ¡Tirando a Fallar te lo pone fácil!

(Foto: ACB Photo).

Nota:

        -Ganador de una entrada doble para el UCAM Murcia-Laboral Kutxa: José María Muñoz Sánchez.

 

-Ganadores de dos entradas dobles para el Tuenti Móvil Estudiantes- Real Madrid: Rubén García Jiménez y Eduardo Expósito.

El otro lado de Fabri Oberto

Posted by on abr 8, 2014 in Blog Resultados NBA, From Coast to Coast, From Coast To Coast TV | 0 comments

En la reciente entrevista que tuvimos con Fabricio Oberto en Tirando a Fallar, conocimos la nueva faceta que tiene entre manos el sensacional pívot argentino, retirado de las canchas hace ya un año.

Y es que el ex jugador de Baskonia y Valencia Basket en España es ahora una estrella de la televisión en su país, donde está labrando una gran carrera como entrevistador en su programa “Lado Oberto”. Y en esta entrada de la web queremos mostrarse algunas de sus principales entrevistas.

Para empezar, un hueso duro. Ni más ni menos que Gregg Popovich, el entrenador (que lo fuera del propio Oberto) en los San Antonio Spurs:

 

Fueron viejos compañeros en los entrenamientos, y más de una vez se enfrentaron bajo los aros, pero ahora Fabri Oberto y Tim Ducan “miden fuerzas” en la entrevista que el argentino realizó al posiblemente mejor ala pívot de la historia del baloncesto…

 

Forman parte de la historia viva del baloncesto argentino, que consiguió sus mejores éxitos con ellos como referentes. Fabri Oberto también se atreve a entrevistar al gran Manu Ginobili, en un nuevo duelo ante las cámaras…

Y es que no cabe duda que los jugadores de los Spurs están hechos de otra pasta. Si no, no sorprende ver a Manu Ginóbili ganando un partido de pretemporada hace unos años… ¡Como entrenador! En el siguiente vídeo puedes observar al enorme escoltar hacer sus pinitos, y de qué forma, como entrenador en la jugada decisiva de un partido ante los Clippers.

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John Vázquez en twitter: @spainusaorg

 

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