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ago 17, 2017

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Betis: caso abierto

Betis: caso abierto

Con la admisión el pasado 11 de agosto del Real Betis Energía Plus, la confirmación posterior de lo que ya se dejaba entrever en el primer comunicado, que la ACB no va a oponerse a la medida cautelar concedida al club sevillano, y la publicación el lunes inmediatamente siguiente de un nuevo calendario para la temporada 2017/2018 dejando definitivamente fuera al sufrido CB Descansa, parece que la opereta de ascensos y descensos de este año ha concluido. Caso cerrado. Pero, revisando el expediente, quizá descubramos que quedan algunos cabos sueltos…

Aunque creo que es de valorar que la ACB haya renunciado al ejercicio de una acción que en Derecho le correspondía en aras de no poner en peligro el inicio y desarrollo de la propia competición, acercando la decisión definitiva del juzgado a la peligrosa frontera del 30 de septiembre, una información aparecida en el Diario de Sevilla ha destacado que, aunque el calendario tuvo su cierto peso en la votación, las razones de la ACB fueron menos generosas de lo que yo he dejado entrever. El factor determinante que disuadió a los asambleístas de presentar oposición, según ese medio, habría sido la supuesta necesidad de depositar un fondo de caución para responder por posibles daños y perjuicios, que la información estimaba entre 200.000 y 300.000 euros por club. Y digo supuesta, porque en la Ley de Enjuiciamiento Civil no se condiciona la oposición a la medida cautelar a la prestación de caución o garantía alguna. Es decir, sin que los clubes hubieran tenido que poner ni un euro para cubrir daños y perjuicios, la ACB podía haberse opuesto, pedir la anulación o modificación de la cautelar. Además de todo lo anterior, si hubiera querido, de forma subsidiaria y para el supuesto de que el juez hubiera rechazado sus peticiones de anulación y/o modificación, la ACB podría haber optado por solicitar que se sustituyera la cautelar por una “contracaución” que cubriera los daños y perjuicios que se pudieran causar al Betis por ello, para el caso de que ganara la demanda. Es decir, se trata de una opción, no de una obligación, una tercera arma que la ACB podría desenfundar solo en caso de que las dos primeras (y gratuitas) le fallasen.

¿Y habría tenido recorrido una oposición de la ACB a la cautelar? A mi modo de ver bastante, lo suficiente incluso como para no tener que apretar ese “botón de autodestrucción” económica de la contracaución. En primer lugar, tendría los argumentos para intentar destruir la apariencia de buen derecho tenida en cuenta por la Magistrada, justificando las supuestas irregularidades incurridas en las asambleas del mes de julio; desgraciadamente no podemos extendernos en este punto, pues no tenemos acceso a la demanda del Betis y el Auto solo hace una mención genérica a las mismas, con lo que nos faltan elementos de juicio. Adicionalmente a lo anterior, tendría a su favor jurisprudencia reiterada que indica que una medida cautelar ha de ser por su propia naturaleza provisional, con el objetivo de que el procedimiento no pierda su sentido, pero que en ningún caso puede ser algo definitivo y que sustituya al pronunciamiento de la sentencia principal. En este sentido, la ACB podría haber opuesto argumentos de peso sosteniendo que esta medida, en realidad, resulta ser algo definitivo, y que impide su derecho a la defensa ya que, en caso de ganar el pleito, sería la Asociación la que no podría hacerla efectiva.

Pero, sobre todo, la gran fuerza de la ACB estaría no la solicitud de anulación de la cautelar, sino en su modificación. Como sabemos, la Magistrada en su día impuso al Betis una caución de 3.000 euros porque, a  su juicio, no había “razonablemente” daños para nadie. Lo hio en abstracto, porque no tuvo ocasión de oír (recordemos, “inaudita parte”) lo que la Liga tenía que decir al respecto. Pero, en vía de oposición, creo que no sería demasiado difícil para la ACB no solo demostrar que el hecho de que haya una liga de 18 en vez de la inicialmente prevista de 17 sí produce una serie de gastos y daños que los clubes no se tendrían que ver obligados a soportar, en caso de que Betis perdiese su demanda (gastos de viaje, precios de abonos de campañas ya lanzadas, organización de partidos, posibles daños “colaterales” de jornadas dobles, etc.), sino sobre todo que esos daños son, evidentemente, muy superiores a los 3.000 euros de marras ¿Cuál sería esa cifra que Betis tendría que garantizar? No parece descabellado pensar que podría elevarse a varios cientos de miles de euros ¿tendría pulmón financiero suficiente para cubrir una nueva caución por esa cantidad? En caso de no poder hacerlo la orden de invitar al Betis quedaría anulada.

Pero eso es agua pasada que no mueve molino, que dice el refrán, ya que la ACB ha acordado no oponerse a la medida. No son esos aspectos, muy interesantes a nivel jurídico pero ya descartados a nivel práctico, los que me llevan a decir que el caso no está cerrado. Es lo que tiene que pasar a partir del 1 de septiembre, y que puede terminar… con la anulación de los ascensos de Burgos y Gipuzkoa. Sí, en la cautelar Betis no va contra los recién ascendidos -como ha afirmado su presidente- pero, en la demanda principal, sí que va a poner en cuestión su derecho a jugar la Liga Endesa.

Las medidas cautelares no son un procedimiento con entidad propia, sino que son auxiliares de un pleito principal; intentan que este no pierda su sentido por el tiempo que se tarda en obtener sentencia. Es decir, que el Juzgado no ha dado la razón al Betis, como muchos afirman, sino que ha dicho que, mientras decide si el Betis tiene razón o no, que se le invite a jugar ya que, en caso contrario, ganar el juicio no le serviría de nada. Una vez acordada la cautelar (con o sin oposición) el Betis tiene 20 días para presentar esa demanda principal pues, si no, la cautelar se anula ¿Y qué va a pedir el Baloncesto Sevilla en esa demanda? La anulación de las asambleas de 12 de junio, 21 de junio y 10 de julio de 2017; en otras palabras, las que ampliaron el plazo de GBC y Miraflores para inscribirse, y redujeron los requisitos económicos para hacerlo. En la demanda principal, Betis pedirá la plaza 16, que entiende le correspondía pues fue ilegal que ACB diera más plazo a los ascendidos de LEB y redujera a posteriori el valor de participación y el presupuesto mínimo. Y, ojo, al rebote estará ICL Manresa porque, de prosperar la tesis verdiblanca, a los del Bagés les correspondería la plaza 17.

Así pues, no más tarde del 20 de septiembre Real Betis energía Plus tendrá que presentar su demanda ya que si no lo hace, por cualquier causa, la cautelar dejará de surtir efectos y podría ser expulsado de la Liga Endesa (recordemos que la votación fue admitirles “provisionalmente y por imposición judicial”, y esa imposición desaparecería; el acuerdo adoptado impeliría a la Asociación a retirar la inscripción). Si gana, consolidará su derecho a ser miembro de la ACB, como propietario de la plaza 16, anulándose los requisitos de ascenso actualmente vigentes y abriendo a Manresa la vía de reclamar lo suyo. Si la pierde, dará igual el puesto en que haya quedado esta temporada, perderá su derecho a participar en la siguiente dejando expedita la posible liga de 16 (18 menos 2 descensos y los sevillanos hacen 15, más el ascenso único comprado a la FEB igual a 16).

Es o no es un caso abierto…

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Theobald Philips en twitter: @TheobaldPhilips

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