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oct 15, 2014

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De Vitoria a Madrid: En busca del cetro perdido

De Vitoria a Madrid: En busca del cetro perdido

Este miércoles da comienzo la temporada de la Euroliga, la que ya es, sin discusión, la principal competición del baloncesto continental, en detrimento de las ligas nacionales de cada país. El partido entre el Laboral Kutxa y el Neptunas Klaipeda lituano, debutante en el torneo, supondrá el salto inicial para la lucha por un trofeo cada año más codiciado, y cuya Final Four se celebrará este año en Madrid, entre los días 15 y 17 de mayo del próximo año. Por tanto, tanto la primera como la última canasta de esta Euroliga se encestarán en nuestro país, con los representantes españoles, cinco este año tras el triunfo de Valencia Basket enla Eurocup la pasada temporada, ansiando levantar una copa que se resiste desde el triunfo del Barcelona en París en 2010.

Y es que, en buena medida, la planificación de la inmensa mayoría de los equipos, y muy especialmente los españoles, tiene su punto álgido a mediados de mayo, y no un mes más tarde, cuando se resuelven las competiciones domésticas. Baste como ejemplo la temporada del Real Madrid el año pasado, excelsa por momentos, brillantísima de juego en su mayor parte, pero que se desmoronó en una noche de Milán cuando el Maccabi dio la sorpresa arrebatando en la prórroga a los blancos el cetro continental por segundo año consecutivo, después de que estos cayeran en Londres ante Olympiakos en 2013. A partir de ese momento, un tsunami removió al club blanco, desde la afición al vestuario, pasando por una directiva que perdió la confianza en Pablo Laso, y una plantilla que salió tan tocada que incluso vio como el Fútbol Club Barcelona le arrebataba la Liga Endesa poco después, dejando una temporada histórica por muchos datos y sensaciones con apenas una Supercopa y una Copa del Rey como bagaje de títulos. Y es que el equipo blanco, casi como su homólogo futbolero, parece vivir obsesionado con una Euroliga que lleva dos años escapándosele de las manos. Tras la victoria en la Supercopa Endesa, Andrés Noción no pudo ser más tajante: “Yo he venido aquí a ganar la Euroliga”, afirmó rotundo el Chapu. Ni Liga, ni Copa, ni por supuesto Supercopa. El objetivo se llama Euroliga y como tal la temporada blanca, como la de otros muchos en Europa, tiene su punto de máxima efervescencia a mediados de mayo, y para mayor presión madrileña, será en el Palacio de los Deportes de Goya.

Hay más ejemplos en nuestro basket patrio acerca de lo crucial que esla Euroligaa la hora de sacar las notas finales de la temporada. Por ejemplo, uno de los principales argumentos, que con razón, esgrimen los defensores de Xavi Pascual es la presencia de Barça en cinco de las seis últimas Final Four (faltó curiosamente sólo a la de Barcelona en 2011), por encima incluso del amplio abanico de títulos que ostenta el técnico de Gavá en su bagaje azulgrana.

Igualmente, para la clase media/alta de la LigaEndesa, jugar la Euroligasignifica casi la vida. Unicaja y Baskonia son clásicos en la competición, merced a las polémicas licencias, pese a que en alguna ocasión no se hayan hecho precisamente acreedores a las mismas, y Valencia Basket celebró la clasificación parala Euroliga hace unos meses casi por encima del hecho de alzarla Eurocup. Jugarla Euroliga es pasar al siguiente nivel, el sitio donde demostrar si mereces o no ser considerado en la elite del baloncesto del viejo continente.

Madrid y Barça, entre los grandes favoritos

Si repasamos la pléyade de favoritos de los últimos años, no existen grandes cambios en lo que a esta temporada se refieren. El poder económico sigue estando en una elite de ocho o diez equipos a lo sumo de los que sería francamente sorprendente que no salieran los cuatro que alcancen la fase final de Madrid. En todo caso, a estas alturas de octubre, parece claro que Real Madrid y Fútbol Club Barcelona deben ser incluidos sin duda entre los grandes aspirantes a llegar a la capital de España, los blancos muy especialmente tras la incorporación de Gustavo Ayón, que disipa muchas dudas acerca de su juego interior. Junto a ellos, el CSKA de Moscú, en el año uno post Messina, con el griego Itoudis como nuevo inquilino del banquillo, parece obligado a estar en la brega, por puro poderío económico. Y si por plantilla fuera, probablemente el otro gran candidato a disputar la Final Four debería ser el Fenerbahce de Zeljko Obradovic, aún más poderoso que hace un año en lo que a talento se refiere, si bien es cierto que los equipos turcos cada año suponen una decepción, que sería todavía más grande si este año los de Obradovic, campeón de Europa en ocho ocasiones, casi nada, se la vuelven a pegar.

Así, una Final a Cuatro con Real Madrid, Barcelona, CSKA y Fenerbahce puede ser una buena apuesta a estas alturas. Sin embargo, no cabe duda que existen otros aspirantes a ocupar esos cuatro lugares de honor. Por supuesto, los griegos Panathinaikos (con Dusko Ivanovic en el banquillo) y Olympiakos (pese a la reciente e inesperada salida como entrenador de Bartzokas), volverán a ser enormemente competitivos, si bien por nivel y profundidad de plantilla parecen un peldañito por detrás de los ya citados. No podemos olvidar al Anadolu Efes, el eterno aspirante y fracasado cada año tras despilfarrar muchísimas liras turcas. La llegada este año de ese viejo zorro de mar llamado Dusan Ivkovic, junto a los kilates de talento que aportan el jovencísimo Dario Saric o un veterano que busca reivindicarse como Nenad Krstic, deberían hacer a los otomanos estar cuanto menos en la brega por llegar a la fase final. Y, por supuesto, por más que David Blatt haya salido camino a la NBA, y que varios de sus jugadores destacados ya no vistan de amarillo, sería una temeridad no incluir en este apartado al Maccabi de Tel Aviv, vigente campeón continental, y un equipo que vive por y para reinar en Europa a poco que los demás se descuiden lo más mínimo. Finalmente, se hace necesario incluir a este nivel a un Armani Jeans Milano que ya el año pasado fue quizá la sorpresa más agradable de la competición y que, tras reforzarse con criterio (Linas Kleiza, Shawn James o Joe Ragland), y con su grupo de pujantes italianos un año más maduro, debe este año afirmar las buenas sensaciones del pasado ejercicio, donde precisamente el Maccabi le arrebató jugarla Final Four en su propio feudo.

La clase media quiere crecer

Tras nombrar a los que posiblemente sean los nueve mejores equipos de la competición, por plantilla, poderío económico, y tradición, hay que acordarse de aquellos que quieren acceder a ese nivel. Por potencial económico bien podríamos incluir entre ellos al Galatasaray turco o a los rusos del Unics Kazan o el Nizhny Novgorod, pero el equipo que debería encabezar a estos aspirantes es el Valencia Basket de Velimir Perasovic. Si el técnico croata consigue que los taronja no paguen en exceso la marcha de Justin Doellman, y se parezcan al equipo de fue el año pasado, y especialmente si las lesiones le respetan, los levantinos serán sin duda uno de los grandes animadores de esta Euroliga, y aunque el objetivo de la Final Four parece demasiado ambicioso, no sería ni mucho menos descartable verles en los cuartos de final, paso previo al fin de fiesta en Madrid. En esa línea podría estar Unicaja, pero, pese a que Joan Plaza ha logrado recuperar la seriedad perdida por momentos en la Costa del Sol, y a que los fichajes parecen desde todo punto de vista acertados, quizá su techo no debería pasar el Top 16. Por cerrar a los españoles, poco se puede esperar de un Laboral Kutxa del que sería sorprendente que fuera tan competitivo como antaño, y que incluso tendrá que afinar para no caer a las primeras de cambio en un grupo donde tendrá como rivales, entre otros, a Olympiakos, Valencia o Galatasaray, junto al Neptunas y el siempre complicado Estrella Roja.

Habrá que echar un ojo también a Alemania, donde la pujante liga germana quiere empezar a colocar a sus representantes entre la elite competitiva europea. Alba Berlín, y muy especialmente un Bayern de Munich que sigue sumando talento con viejos conocidos dela Liga Endesa (Dusko Savanovic o Vladimir Stimac han llegado este año al equipo de Svetislav Pesic), pueden ser escuadras muy duras de pelar, aupados por una afición que entiende el deporte como pocas en Europa, como sin duda es la alemana.

Por último, no se debe olvidar al resto de equipos de una liga de alto nivel. El Dinamo Sassari italiano quiere ocupar el puesto del añorado Siena, aunque parezca lejos de poder lograrlo, el Zalgiris capea sus problemas económicos y siempre saca competitividad aunque sus mejores años parezcan muy lejanos, como los de un Limoges que vuelve tras un largo periodo a aquella competición en la que Boza Maljkovic revolucionara el baloncesto europeo (probablemente para mal) desde el banquillo galo  en 1993 en Atenas.

Comienza, por tanto, una Euroliga que será apasionante, y en la que Madrid pondrá el punto final a una Final Four que en los tres últimos años se ha llevado el menos favorito (dos Olympiakos y una Maccabi). Pero hasta llegar ahí, el camino será largo, quizá demasiado (con una primera fase en la que apenas se eliminarán dos equipo por grupo), para aquel que quiera reinar en Europa. Comenzando en Vitoria, y acabando en Madrid, el baloncesto español busca recuperar el cetro europeo. Y posiblemente no baste con alcanzar la Final Four.

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José M. Puertas en twitter: @josempuertas

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