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abr 29, 2014

Enviado por en Blog Resultados NBA, Personajes TaF | 0 Comentarios

Zan Tabak: “Hoy tener un hijo de dos metros se ve como una inversión de futuro”

Zan Tabak: “Hoy tener un hijo de dos metros se ve como una inversión de futuro”

Tras disfrutar con grandes sabios de nuestro deporte en España, como Pepe Laso, Moncho Monsalve y Clifford Luyk, llega un nuevo episodio de “Personajes TaF”. Antonio Rodríguez y José Manuel Puertas comparten charlas, historia y sentimientos con alguien que ha vivido lo mejor del baloncesto desde cualquiera de sus puntos de vista. Desde la Jugoplastika a la NBA, pasando por el Baskonia o el Real Madrid, Zan Tabak se abre en canal para analizar su pasado, presente y futuro como profesional, y su visión del baloncesto actual.

Decir Jugoplastika Split es hacerse el silencio alrededor. Silencio para quienes no lo vivieron y han oído hablar sobre ellos, sobre aquel equipo que lo ganaba todo. Todo. Y silencio también para quienes sí lo hicieron. Catalogarles “mejores que…” es complicado. Digamos que forman parte de la evolución del baloncesto. Sin más. Un paso importante en esta evolución. Y no por el mero hecho de ser la irrupción de un grupo de chavales cargados de talento dirigidos, eso sí, por un auténtico maestro: Bozidar Maljkovic. Allí estaba un veterano como Dusko Ivanovic. El tirador trabajador, de mecánica rara, pero tirador…y encestador. Como otro jovenzuelo de mecánica más fácil, que las metía…¡Cómo las metía Velimir Perasovic! Una máquina. “Velimir Perasovic -recuerda Zan Tabak-, junto a Reggie Miller, para mí son los dos mejores jugadores que he visto sin balón. Jugar bloqueos indirectos sin balón. Saber cómo salir libre, cómo engañar a la gente, cómo tomar ventajas”. Cierto es que era un prototipo procedente de la antigua Yugoslavia, de Croacia exactamente, que ya conocíamos.

Pero apareció Dino Radja. ¿Un pívot tan rápido como él en Europa? Nunca. Fuerte, ágil y endiabladamente rápido como nadie antes. ¿Quizás Cosic? Ágil, sí. Y veloz para su época, pero no era lo mismo. Ni mucho menos. Y apareció Tony Kukoc. Y eso ya… Algo parecido vimos en Anatoly Myshkin. Anatoly desde su atalaya de 2.07 de estatura, nos abrió los ojos haciendo cosas impropias de alguien que pudiera pasar por un pívot muy alto en nuestro baloncesto español. Pero Kukoc fue el siguiente paso de la evolución. Base, alero, pívot si era necesario. “¿Ha jugado en college? Entonces no es tan bueno” decía Mike Krzyzewski en el Mundobasket de Argentina’90 antes de verle en acción, de sufrirlo en sus carnes. Esa elegancia, también nunca vista, subiendo el balón, bajando el bote a dos palmos del suelo, cambiando de ritmo…lanzando desde la estratosfera.

La Jugoplastika de aquel trienio puede tener cartel como la mejor plantilla de la historia del baloncesto europeo a nivel de clubes. Y estarían solos ahí arriba. Observador, testigo, complemento y posteriormente pieza de aquello, era nuestro protagonista, Zan Tabak. Producto pulido y finalizado de la Costa Adriática, de una mezcolanza de razas vigente en la zona y un régimen ya extinto.

-Una vez hice una charla en España, porque a la gente le interesaba conocer el porqué de esto. Hay varias razones. Una es la mezcla de razas, ya que allí se mezclan varias. Lo siguiente es la selección natural, porque en ese entorno, hasta la llegada del turismo era muy difícil sobrevivir. Allí todo son montañas, islas o rocas. El turismo comenzó tras la II Guerra Mundial. Yo no recuerdo un “boom” como hay ahora, es cierto, pero ya empezaba. La genética por la mezcla de razas y la capacidad de supervivencia por una vida tan difícil. La gran mayoría de la emigración de croatas en el pasado, ha sido desde esta zona, porque la gente no podía sobrevivir. Y toda esta mezcla hizo que hubiera mucha gente predispuesta a hacer deporte. Especialmente baloncesto, claro. Tú vas por la calle y ves hombres de dos metros y mujeres de uno ochenta habitualmente.

-Y luego el sistema existente, donde el deporte sin pagar era accesible para todo el mundo. Durante el socialismo y el comunismo sólo tenías que ir a un sitio y decir que querías jugar. Nadie te preguntaba quién eras ni de dónde eras, porque todo estaba subvencionado por el gobierno. En mi época practiqué natación, waterpolo, vela, voleibol, balonmano… Cuando el equipo de balonmano de mi barrió desapareció por problemas administrativos, yo tenía un primo que hizo una pequeña carrera con la Jugoplastika. Yo tenía catorce años, y ya medía 1.97. Y él me dijo que intentara jugar. Mi padre siempre me decía “¡Tú no eres para el balonmano!”. Y así llegue a la Jugoplastika. Poco a poco me encontré bien y empezó todo. De allí salieron la mayoría de grandes jugadores croatas, como Petrovic, Kukoc, Radja, Komazec, Vrankovic, yo que sé… Nikola Vujcic, Roko Ukic. La mayoría de deportistas en general, especialmente en deportes con balón, llegan de la costa croata, o como mucho de una distancia de unos 100 kilómetros hacia el norte del país.

Genética y facilidades de un régimen con el deporte como un estandarte que ondeaba por todo el planeta. Sin embargo, para que aquella bandera fuese acariciada por los vientos del éxito, se necesitaba una tercera pata que sostuviese aquella base.

-Estábamos 20 días entrenando y viajando para jugar pretemporada. Recuerdo el torneo de Objetivo’92. Estaba con Komazec y Danilovic, con Alihodzic y Vujosevic de entrenador. Ganamos Europeo de cadetes y junior. En Yugoslavia éramos 25 millones y había grandes condiciones para trabajar. Igual que ahora en España, que ganáis en muchos deportes. En Yugoslavia se invertía mucho en deporte, había mucho talento físico y estábamos dos pasos por delante de todos. Los jugadores por sí mismos tenían mucha calidad, muy buen entrenador, una organización de club perfecta, no se hacía ninguna improvisación. Además, no podías salir del país hasta los 28 años. Y después, una cantidad de horas de trabajo como no te puedes imaginar. Yo estuve 3 ó 4 años entrenando tres veces al día. Y así, temporada y luego selección, y luego temporada…cantidad de trabajo. Solamente los más fuertes sobreviven. Tú trabajabas con los jugadores y muchos no podían, independientemente del talento. Pero no aguantaban. Había una selección natural, porque el que aguantaba era destacado.

Detengámonos en aquella Jugoplastika Split. La mítica.

-Con 16 años ya estaba con el primer equipo, tras empezar con 14. Jugaba la liga de cadetes, también con el equipo  vinculado, que jugaba en la tercera o cuarta división, y cuando Maljkovic lo quería en ese primer año, entraba y salía del primer equipo. En mi segundo año, con 17, llegó Dusko Ivanovic al equipo y empezó a construirse el que después ganó tantos títulos.

-De los tres años en que quedamos campeones de Europa, en el primero y el tercero nadie apostaba por nosotros. El segundo sí (campeones en la Final Four de Zaragoza 1990), estábamos muy fuertes y se sabía. Pero, ¿el primero? Nadie. Éramos un grupo de niños ganando la Copa de Europa allí en Munich. Y el último año fue un poco lo mismo, cuando se fue el entrenador, se fue Dino Radja, Sobin, y Dusko Ivanovic. Se fueron tres titulares y volvimos a ganar. Jugando un baloncesto distinto, pero jugando bien. Fue el mejor año de la carrera de Kukoc, nunca he visto a un jugador dominar en Europa como Kukoc aquel año. Yo creo que los jugadores se hacen, pero un jugador así nace.  Un buen jugador puedes hacerlo, pero algo extraordinario como él, o lo tienes o no lo tienes. Puedes trabajar mucho, yo ahora puedo explicarte mil cosas sobre sistemas de entrenamiento, pero hay muchas cosas que no se aprenden.

-En esa época, en todo lo que se hacía en nuestro deporte, nosotros estábamos por delante. En preparación física íbamos dos pasos más allá, en técnica… en todo. Yo vi cosas en Italia o Estados Unidos que ya hacía diez años antes en mi país. Esto también era el socialismo y comunismo. Como ha hecho España en los últimos veinte años. Inversiones en deporte. Y hay campeones en varios deportes. Me gustaría poder decir que es por talento u otras cosas, pero en el deporte como en otros asuntos: si inviertes, hay premio. Pues en esa época en la ex Yugoslavia también. El gobierno invertía mucho en educación, deporte y sanidad, y en eso estábamos a un nivel muy alto. Por eso ocurrió todo lo que ocurrió.

Quizás una de las mayores decepciones de la historia del F.C. Barcelona, fue aquella tercera Copa de Europa consecutiva que perdieron en París. Como bien dice Zan, sin Bozidar Maljkovic, precisamente en el club azulgrana, sin la presencia de Goran Sobin (Aris Salónica), Dusko Ivanovic (Valvi Girona) y Dino Radja (Il Messagero Roma), el equipo quedó totalmente desguarnecido, con Tony Kukoc como casi la única referencia respecto al año anterior, dando más importancia a jugadores como Velimir Perasovic, Zoran Savic y Aramis Naglic. De hecho, mucha gente recuerda un pívot estadounidense fichado, limitadísimo en ataque, llamado Avie Lester.

-Estábamos Savic, Naglic y yo, que era el primer cambio para el `4´ y el `5´. Y Kukoc, que por momentos jugaba de cualquier cosa si teníamos necesidad de ello. Necesitábamos a alguien más físico. Savic era físico, pero el resto de nosotros éramos buenos atletas, pero no muy físicos. No quiero hablar de dinero, pero lo que nosotros ganábamos en un año, se ganaba en un equipo grande de Europa en un mes. Y con esas cantidades empezamos a buscar un jugador. Y no era como hoy, que entras en un programa y te sale un listado de jugadores. Así que llegó la voz de que había un jugador que podíamos usar, Avie Lester. Era muy humilde, muy buen trabajador, encajó muy bien y se quedó con nosotros. En la final hizo un partidazo. Pero era un gran cambio, sí. Cuando yo fui dos o tres temporadas  después a Estados Unidos, lo noté. Muchas veces nos quejamos aquí de la poca adaptación de los americanos, pero a mí me costó irme allí. Es un shock cultural muy grande.

Tiempos aquellos, que Tabak sabe que no se van a volver a repetir. Y quizás el aficionado amante de este deporte, tenga más en nostalgia que el propio Zan.

-Es imposible que se repitan, por el hecho de que hoy día cuando alguien empieza a jugar en Croacia y se huele que puedas ser bueno, ya estás fuera. Antes no podías salir hasta cierta edad (nota de TaF: hasta el final de la década de los 80, 28 años era la edad reglamentaria. Con Drazen Petrovic hicieron una excepción, para que diera el salto con 24. Aquello se disolvió con la caída del Telón de Acero). Y después llegó la Ley Bosman. Yo siempre he jugado en mi carrera como extranjero. Tenías que ser muy, muy bueno para que un equipo que sólo podía fichar a dos extranjeros, te quisiera. Era muy diferente. Danilovic, que es de mi misma edad y yo, fuimos los extranjeros más jóvenes de la Lega Italiana en aquella época.

-Era muy distinto. Las cosas no eran como ahora. Hoy tener un hijo de dos metros se ve como una inversión para el futuro. Mi padre me vio jugar por primera vez cuando tenía 18 años. Jugabas porque te gustaba el deporte, el entorno. Yo crecí con los jugadores de mi equipo. Se entrenaba mucho más, todo el año prácticamente. Y tus compañeros eran tus amigos, porque estabas con ellos todo el día. Mi mujer jugaba en el equipo femenino de Split también (la hija del afamado jugador internacional yugoslavo de los 70, Ratko Tvrdic).

En los tiempos que corren, aceptamos con total normalidad esa profesionalización precoz, ese afán de acortar plazos. Un ejemplo: Luka Doncic.

-Es que es así. Cuando alguien hace un gran queso, y lo hace durante tres años, ¿qué quiere hacer con el queso? Antes mi abuela lo hacía sólo para la familia, e íbamos a verla, y comíamos su gran queso. Pero ahora lo venderás a nivel de Asturias y luego a nivel de España y luego te vas a venderlo fuera. No puede escapar de ello el deporte.

Lo que sí tiene claro Zan Tabak es que no solamente el entorno de los niños que puedan emerger, sea distinto. Ellos también son muy distintos. Pero, ¿no es eso lo que hemos dicho de todas las generaciones?

-Yo tengo tres hijos. Y por mucho que quieras que tu hijo crezca con los mismos valores que te inculcaron tus padres, no puedes. Son distintos. Un niño cuando llega a entrenar trae sus hábitos y fundamentos de casa y el entrenador no puede girarle algunas cosas. Hoy somos mucho más permisivos, más blandos, más tolerantes… llámalo como quieras. Todo esto para la vida es mucho mejor, claro. Por eso me gusta vivir en España. Mira en la  Copa del Rey por ejemplo, donde en las gradas una afición canta “¡viva España!” mientras otros reclaman sus derechos. Y luego fuera del pabellón están todos con la cerveza y no pasa nada. Si esto sucede en otro país, hay trescientos policías que entran para sacar a ese grupo fuera. Yo lo he vivido y por eso lo digo. La nueva generación sale de esta forma. Ahora bien, algunos de estos valores que son tan buenos para la sociedad, para el deporte no lo son. Pero esto va a seguir así.

-Una de las capacidades más grandes de un entrenador es la adaptación. Tienes que adaptarte. Recuerdo cuando empecé a trabajar como scout, fui a ver por Navidad a los niños en Split. Y hablé con el jefe de cantera de toda la vida, el que me reclutó a mí. “Joder, Zan, estos niños que vienen ahora… Yo antes iba a los pueblos y traía gente. Y ahora ves un tío alto, lo traes, y no quiere entrenar. Y pide una cosa y otra. Y si se le rompen las zapatillas…¡Vamos, cosas de niños! Necesitamos encontrar a los de antes” Y yo le dije, “no busques, porque si buscas eso vas a encontrar a uno de cada mil. Debes cambiar tú”. Esto es. Ellos son más que nosotros y debemos cambiar nosotros. Mis entrenadores también cambiaron respecto a la generación anterior, que habían salido de la II Guerra Mundial.

En la pasada entrevista que hicimos a Clifford Luyk, nos recordaba que la forma de vida, el entorno, la alimentación, eran factores fundamentales que cambiaban diametralmente el baloncesto de un país u otro, sobre todo si echamos la vista en la diferencia de físicos que había entonces. “Los americanos comían filetes, mientras nosotros en España, nos alimentamos con garbanzos y lentejas. No es lo mismo”. Ahora, o al menos hasta hace bien poco, todos tenían sus buenos filetes en la mesa. Los jugadores actuales han gozado de una mejor disposición social y por lo tanto, física. Lo trasladamos a la comunicación, a la tecnología trasladada a la vida, también al baloncesto. El mundo es totalmente diferente.

-Es que el baloncesto ha cambiado. No me gusta comparar épocas. ¿Es mejor Pau Gasol o Sabonis? No puedes comparar. El baloncesto, como la vida, ha cambiado. El baloncesto se desarrolla a mejor o peor, no lo sé. Pero se desarrolla, como la sociedad. Es un espejo. Va un paso por detrás, pero lo que pasa en la sociedad, después se refleja en el deporte. Lo que pasa a un chico hoy, si es que empezara jugando en Split, Zadar, Zagreb, o Belgrado, estaría dos años y le fichará Vitoria, Barcelona u Olympiakos, donde estará dos años y se irá a la NBA. Cuando un joven hace cinco partidos buenos en Europa ya está en el draft y ya está en Estados Unidos. Es la globalización económica y deportiva.

-Si eres deportista, tienes algo dentro que siempre te pide más, porque quieres ver cuál es el límite para competir con los mejores. Una vez que demuestro que puedo en mi país, tengo que ver si puedo en el siguiente nivel. Y en Estados Unidos juegan los mejores jugadores. Antes esto era imposible, porque los ojeadores eran y hacían eso: ojeaban. Ahora te metes en internet y ves a un tío de Pakistán de 2,20. Primero se le ve 2-3 semanas por internet y luego te lo traes y lo pruebas.

Crecimiento de un chico croata en Italia, en la NBA. “Socios” como Dino Meneghin o Hakeem Olajuwon. Pasen y vean.

-Cuando llegué como novato a Houston, a Olajuwon le encantaba enseñar a la gente joven. Después de cada entreno, todos los días, nos quedábamos. Hacíamos una serie de tiros y me ajustaba cosas. Y después de eso, jugábamos uno contra uno. Siempre había 30 o 40 periodistas allí, siempre hay media tras los entrenos. Y en mes o mes y medio no le gané ni una sola vez. Me machacaba, y luego pasaba por delante de los periodistas y decía, “Bueno, hoy le he ganado a Tabak por no sé cuántos”. Y cuando yo empecé a ganarle a él, cuando pasaba por delante de los periodistas, ese día, no decía ni una palabra. Pero a mi Hakeem me ayudó muchísimo y por eso digo esto de perder los uno contra uno. No perdonaba ni uno después del entrenamiento.

-Yo me acuerdo que los jugadores novatos, tenían que ganarse un respeto con los jugadores veteranos. Ya no hay ese paso. No entiende un joven que no pueda tener los mismos derechos de un veterano. Esto es la sociedad: antes, tu hijo se quejaba, le dabas un cachete y ya. Ahora, cállate, si no te vas fuera. Si tú a un junior le dices ‘vete allí, coge ropa y ayuda al utillero’. ‘¡Yo!, ¿por qué?’, te dirá. ‘No me pagan para esto’.

-Nosotros, en los Pacers poníamos un fondo, o lo pagábamos los rookies. A cada entrenamiento debíamos hacer llegar un galón de zumo de naranja, donuts y el USA Today. Y si no, hostias. No físicas, pero te lo hacían pagar. En el Joventut,  tú les dabas dinero a los novatos y debían encargarse que no faltara nunca el champú en los vestuarios. Cuando jugaba en los Rockets con 24 años, después de varios años en Europa, yo llegaba al utillero por la mañana, me daba la ropa e iba de habitación en habitación llamado a cada puerta, entregando la ropa. Y no lo tomaba como un desprecio.

 

 

Para el joven Tabak, llegaron los Juegos Olímpicos de Barcelona’92, la cita que marcó un antes y un después en la historia del baloncesto. Y Zan Tabak en todo su epicentro.

-Cuando acababas de junior, o jugabas o no jugabas. Tenías que demostrar que podías jugar. Con 21 años fui a Livorno. En aquel momento no sabes apreciar que jugué contra el Dream Team en Barcelona’92, que tuve oportunidad de formar parte de un equipo que quedó medalla de plata. Eso se valora ahora con la distancia. Nosotros, con Goran Ivanisevic y algún otro atleta, éramos de los pocos en la representación croata. Era el único equipo, el de baloncesto. Estábamos en plena guerra y teníamos pesar por lo que estaba pasando en casa. Y jugamos una clasificación previa, porque además no jugó Yugoslavia. Estabas emocionado, querías jugar como sea. Significa mucho más pensándolo ahora, o sobre todo cuando estuve en la NBA y te das cuenta con quien me enfrenté. Pero no sabes apreciarlo en el momento. Ahora, con la distancia, creo que fue experiencia única.

Una convivencia.

-Estuve residiendo en la Villa Olímpica. Ver a los deportistas, a toda la gente que arrastraba, una gran manifestación. Es un poco sentir todo el movimiento olímpico. Allí me encuentro a Jim Courier, o estar al lado de Carl Lewis o Sotomayor… y te vas a hacer pesas y te encuentras a un campeón olímpico de halterofilia. Estás en el comedor y se presentaba alguien allí luciendo su medalla de oro. Estuve en Barcelona mucho mejor que en Atlanta. En Atlanta si no llegabas a tiempo, no comías. Y en Barcelona, increíble. Durante todo el día podías desayunar o comer o cenar. Abierto las 24 horas del día.

Una bandera. Nueva bandera.

-Drazen Petrovic lo vivió con más intensidad. Además, ya estaba en NBA y era algo especial. Todos por cuestiones patrióticas, por las dificultades por las que pasaba nuestro país, pero él en particular, y Kukoc porque había sido elegido en el draft, lo vivieron de forma especial.

-Drazen cambió muchísimo en la NBA. Era un genio, un profesional enorme, un fanático del baloncesto y del trabajo. Él hizo ese cambio cuando lo necesitó para poder jugar y eso tuvo mucho mérito. Lo mejor que tenía era su mentalidad, su cabeza, su forma de estar en la cancha, su toma de decisiones en momentos oportunos, o su forma de asumir la responsabilidad. Trabajaba día a día y no se paraba nunca. Drazen era sobre todo eso.

Un equipo: el “Dream Team”.

-Nosotros teníamos la mentalidad de intentar no perder la cara con ellos, de hacerlo lo mejor que podíamos. Hablábamos convencidos de que podíamos hacerlo, y estuvimos un tiempo cerca, pero era engañarte pensar que podías competir con ellos. Ahora las cosas son distintas, pero en Barcelona ellos eran demasiado superiores. Estabas en la cancha con Michael Jordan, con Magic Johnson… con toda esta gente. No se me pasó por la cabeza hacerme fotos, pero sí pedir autógrafos. Aunque al final no lo hice.

-Esta gente no sabía jugar relajada. He compartido equipo con varios jugadores de ese nivel. Con Hakeem (Olajuwon), con Clyde (Drexler), y esta gente… En Indiana, teníamos competiciones de tiro, pachangas de 5 o 10 dólares, y la gente se tiraba al suelo para ganar. No era por el dinero, sino por el orgullo. El Dream Team no podía jugar relajado. Esa gente si juega con su madre va a tope, lo llevan dentro.

Y por supuesto, su experiencia NBA.

-Cuando tuve oportunidad de compartir equipo con Drexler, Olajuwon, Mullin, Mark Jackson, tenían otra mentalidad, mentalidad old school. Sus valores eran distintos a los que hay ahora. Drexler era buen tipo, Hakeem especialmente, Reggie Miller buen tipo, Rik Smits también… En esto que llamamos equipo, de todos los que jugué, el más equipo era Indiana. Antes de retirarme, me llama Isiah Thomas y me pide trabajar para New York Knicks. Él no tiene buena imagen, pero a mí siempre me ha tratado bien. Llevo conviviendo con la opinión pública y la prensa desde los catorce años. Y aprendí hace muchos años que lo que se dice y escribe, no siempre es verdad. Yo juzgo a la gente por mi experiencia propia, o si me lo dice alguien familiar o con quien tengo una experiencia muy cercana… Pero, ¿por lo que hay escrito o lo que ha dicho uno y otro? Yo no cambio mi opinión. Isiah Thomas siempre fue bueno conmigo, siempre ha sido una figura positiva y no es algo que pueda cambiar hasta que no me pase algo en lo que esté presente. Pero no cambio mi opinión de la gente por lo que se dice. Entre lo que pasa dentro de un equipo y lo que se dice que ha pasado…

Posteriormente, España. Real Madrid, Joventut, Unicaja. Aunque sus problemas de espalda se van agravando, sigue rindiendo a notable nivel. Hasta que un día, dijo que llegó el último día como jugador. Y comenzó otra aventura nueva: ser entrenador. Olvidados todos los premios, medallas, galardones. Comenzar una nueva carrera desde cero, con la misma ilusión del quinceañero que corría tras las órdenes de Maljkovic.

-Me estoy tomando mi carrera de entrenador de una forma distinta a como lo hacía como jugador. Es un camino largo con un desarrollo en el que en cada etapa debes aprender algo nuevo. Lo aprendí hace muchos años y en ello estoy. Soy consciente de que es un trabajo en el que muchas cosas no dependen de ti.

-Ahora estoy en casa. La última vez que eso me pasó fue con catorce años, hace treinta ya que no estaba sin trabajo. Y ahora estoy de verdad aprovechando el día a día. Mi mujer, mis hijos… He tenido dos o tres ofertas que no he aceptado, porque esperaba alguna otra cosa que finalmente no ha llegado. Estoy rodeado un gran grupo de personas que me rodea y se ocupa de mis cosas, y estoy seguro de que el año próximo encontraré algo.

Para un ex entrenador, no deja de ser un proceso de reencuentro con lo que vivió desde dentro de una pista. Esto sí, sin los golpes de los rivales y con la exigencia de dar el último aliento. El deseo de un tipo de 2.10, que por su mera condición, entenderá perfectamente a los de su tamaño, al “5”. El cinco, esa especie en extinción. ¿Teme Tabak por su desaparición?

-Lo primero es, ¿Qué es un `5´? Pero si hablamos de un `5´ como era yo, hay dos factores. Uno, la posesión de 24 segundos. Cuando salí de Europa y me fui a la NBA, me costó mucho. Era muy perjudicial para los europeos que íbamos allí. Y lo segundo vuelve a ser el espejo social. Vivimos en una sociedad cómoda, sin sacrificio. Y para jugar bajo del aro, donde te dan hostias todos los días, debes tener un poquito… Es más fácil jugar fuera. Y por ahí se está yendo. También la velocidad del juego. Cuando tienes un jugador interior, normalmente es robusto, y eso en el noventa por ciento de casos significa lentitud. Y eso significa que haces bien una parte del juego, pero tu equipo sufre mucho en otra parte del juego. Pero salen algunos pívots, como los hermanos Gasol, aunque es verdad que son pocos. Pero no es algo malo, es el desarrollo del juego.

-Hay que volver a los niños. Si le preguntas a mi hijo, el juego de ahora le parece cojonudo, y lo que jugábamos antes dice que no valía nada. Los adictos al baloncesto de mi edad, opináis otra cosa. Para la gente joven, más que un equipo con Marc Gasol o Roy Hibbert, quiere un equipo con LeBron James, un tipo con potencia física, veloz, atractivo. No se buscan cosas tácticas, ganchos, fintas… esto es el pasado. Y luego, volvamos a Kukoc, que cambió muchas cosas. Antes, si medías 2´10 te decían ‘vete adentro y no te muevas’. Ahora todo el mundo quiere intentar que tires triples. Y el niño dice, “esto me gusta, no quiero volver ahí abajo”.

-A los entrenadores, como a todo el mundo, les gusta hacer méritos. “Mira, este tío mide 2`10 y yo le he hecho tirar triples”. Comparto la opinión irónica de que Kukoc hizo daño en cierto sentido por lo bueno que era siendo tan grande.

Posiciones en la pista o simplemente, jugador de baloncesto.

-Nosotros en la antigua Yugoslavia, tardábamos mucho en que nos dijeran eso de ‘tú eres un base’. Y además, nunca nos decían sólo una posición. Eras un `1-2´ o un `3-4´ o un `4-5´… Los periodistas siempre queréis hablar de estas cosas, de épocas antiguas. Ojalá viváis 100 años y podáis hablar de esto con gente de una generación inferior, y él os dirá. “Joder, qué época la de Miami Heat, era la hostia”. Va a ser igual, ya verás. Mi suegro, Ratko Tvrdic, uno de los mejores jugadores de su época en Yugoslavia, cuando hablo con él, porque en la mesa al comer siempre hablamos de baloncesto, me convence igual que ahora yo trato de convenceros a vosotros. Yo le digo, “pero si defendíais a cuatro metros, que podías tirar cuando querías”, y él me dice, “no tienes ni idea”. Siempre es lo mismo.

Un aprendizaje en su Croacia natal, como jugador. Y un personaje clave con una ¿etiqueta? maldita en la historia europea: Bozidar Maljkovic.

-Pero influyó en algunos, no en todos, porque había gente que quería seguir corriendo, y los que seguían corriendo, cuando llegaron los 24 segundos de posesión, lo aprovecharon.

-Boza no tiene que explicar nada de por qué jugó así con el Limoges. Creo que influyó mucho porque su equipo era muy inferior y ganó. Al entrenador lo único que le salva es ganar. Eres entrenador y quieres ganar. Y para poder hacer lo que te gusta, debes conseguirlo. Si no ganas, no entrenas. Esto está muy claro. Hasta la cima de la montaña hay muchos caminos y tú eliges el que te parece mejor, el camino en el que crees y el que respaldas día a día. Un día puedes hacer algo artificial, pero en el día a día sólo puedes hacer algo en lo que crees.

Desarrollándose como entrenador en su España de adopción. Adoptado por entrenadores jefes. Adoptado por Joan Plaza.

-Joan Plaza es un entrenador muy bueno. Estoy seguro de que todo le va a ir muy bien en Unicaja, porque es un gran trabajador. Cuando empecé a ser primer entrenador, es cuando realmente valoré todo lo que Joan hizo por mí. Para él, sus asistentes son primeros entrenadores en el trato. Para él, eres un primer entrenador sin derecho a decisión. Debes hacerlo todo igual que el primer entrenador, aunque al final es él quien toma la decisión. Y esto me hizo estar preparado para afrontar muchas situaciones. Muy pocas cosas me han pasado en los últimos tres años que yo no hubiera visto previamente o no supiera resolver. Pero es muy diferente ser un asistente. El asistente creo que trabaja más horas, pero el primer entrenador tiene muchos más problemas. No hay un minuto del día en el que no tengas un problema que debes resolver.

Girona, Polonia como primer entrenador, y acabar una temporada en una casa con una idiosincrasia muy especial: Baskonia.

-Yo creo que eso es precisamente una de las cosas que hace de Vitoria ser lo que es. Querer siempre superar sus límites. Siempre han hecho esto y quieren seguir haciéndolo. Esto es el orgullo, el famoso “carácter Baskonia”. No he estado diez años allí como para hablar de toda su filosofía. Pero la gente allí quiere, según yo percibí, salir del pabellón sabiendo que su equipo ha hecho todo lo posible. Este es su ADN. Y si tú eres un profesional y una persona a la que están pagando, tienes que cumplir con ello. Es lo primero que debe tener claro un deportista profesional.

-Aprendí muchísimo en Vitoria. Creo que hice un buen trabajo. Hicimos cosas que cuando yo llegué no se podían ni soñar. Tengo que aprender de esta experiencia y utilizarla para mi siguiente etapa.

Aprendizaje que pasa por lidiar con jugadores diferentes, algunos más complicados. En Baskonia, lo hizo con Maciej Lampe.

-He vivido los dos lados, el jugador y el entrenador. Y en un equipo que quiere alcanzar sus límites siempre hay fricciones entre el entrenador y los jugadores. Y eso es algo bueno, porque empuja al entrenador y la plantilla a llegar siempre al límite y no abandonarse en una zona de relajación. Pero como en un matrimonio, entre seres humanos cuando las cosas alcanzan un nivel malo, debes sentarte y resolverlas.

-En ese sentido, puede que Baskonia lleve todo más al límite, por no tener el dinero de Madrid y Barcelona, pero no lo tomo como una cosa mala.  Es competitividad. Me recibieron el club y la afición desde el primer momento muy bien y así fue hasta el último momento.

-¿Lampe? Creo que mi relación con él ha sido mucho mejor de lo que se ha dicho, o lo que se ve esta temporada en Barcelona. ¿Si lo ficharía ahora? Depende del equipo que quiera hacer. Si es por su personalidad, sí.

-A nivel general, siempre que te dicen ‘vamos a cambiar a tal jugador’, yo digo ‘vale, a mí tampoco me gusta, pero vamos a ver que me das por él. Vamos a ver qué hay por ahí’. No es tan sencillo.

Caminos y curvas en un periplo desde lo banquillos que ya va acumulando años, aunque se pueda catalogar casi de novel todavía. Capítulos y lecciones en España, en la Liga Endesa. La de las curvas y la de ¿los volantazos?

-Sí, sigue siendo la mejor competición al margen de la NBA. Es algo parecido a la vida en España. La gente se queja de la crisis, la sanidad, de su peor nivel de vida en el día a día… Sí, es un tiempo difícil. Pero si miras fuera… La ACB es verdad que no está como hace diez años. El nivel de los jugadores ha bajado, hay clubes con problemas de pagos… Pero si comparas el funcionamiento de la liga con otras ligas europeas, tengo muy claro que es la mejor de Europa. Seguro. ¿Que se puede hacer mejor? Por supuesto. Pero está bien.

-El baloncesto profesional, como cualquier deporte está marcado por la situación económica. Y si gente mucho más lista que yo, no puede resolver qué va a pasar con la economía, yo no puedo saber qué va a pasar con el baloncesto. Pero sí creo que las relaciones entre FIBA y Euroliga y las relaciones entre Euroliga y ACB, deben resolverse. Porque si no, pueden perjudicar mucho al baloncesto.

Una Liga Endesa que acoge nuevas alternativas y una predisposición al baloncesto establecido: el Real Madrid de Pablo Laso.

-El estilo es juego es una mezcla entre donde estás, la mentalidad del entrenador y la mentalidad de los jugadores. En España siempre, siempre, también en mi época, como el Barça de Aíto, buscaba correr, un juego alegre. Y si te remontas más en el tiempo, mucho más. Eso es el DNI español. Pero no sólo el baloncesto. Si piensas cómo es la vida en España, éste es el reflejo. España es alegría, fluidez, movimientos bonitos… Esto le gusta a la gente en España. Yo no soy muy de fútbol pero si analizas el fútbol pasa algo parecido si lo comparas con la liga alemana o la inglesa.

Eso sí: Zan Tabak deja también mensajes para mejorar el juego en nuestro país. Un conocedor de este deporte como es él, marca también sobre el conjunto, matices individuales.

-Para hacer un pick & roll, el pívot debe bloquear. Y tiene que entrar en la jugada y esperar, para no hacer falta en ataque. Y el pequeño debe estar agresivo para atraer la atención de los dos jugadores y debe ver su opción de anotar. Y cuando consigue la atención, dar el pase. Hoy día, tienen miedo.

-Y si hablamos de poste bajo, no hay pase al pívot, todo el mundo vuelve a su sitio. Por los 24 segundos, nadie está tocando a nadie, no hay contacto. Yo digo que el baloncesto se ha vuelto muy blando. Si tú recuerdas los choques de jugadores entre Norris y Martín, eso ya no existe. Ahora el baloncesto es más blando. Las reglas de hoy protegen a los jugadores no dispuestos a aguantar contacto, de tirarse al suelo y parecen que están muertos. Y en España pasa más que en otras ligas. Cuando juegas en Europa y juegas con equipos y árbitros de otros países, hay otros conceptos.

Y este es nuestro nuevo personaje TaF: Zan Tabak. Un tipo sensato, constante y humilde en el trabajo. Honesto en sus declaraciones.

-Yo me acuerdo al final de mi carrera, en España como jugador, me sorprendía el nivel de trabajo individual que se ponían a los jugadores españoles, en categorías inferiores. Era poco.

Alguien que tiene un gran recorrido en el mundo del baloncesto y que tuvo ocasión de presenciar a su alrededor el cambio del mundo, el cambio del juego. Fue seleccionado por Yugoslavia (la unificada) como junior, como decidió retirarse de la actividad como jugador en Málaga, mientras justo al lado, un chaval llamado Ricky Rubio daba a España un título Europeo cadete. Mucho, mucho lo vivido sobre una pista de baloncesto.

-El último año, pese a ganar los tres títulos de Copa de Europa en París, pasó algo. No estábamos contentos, discutíamos en el vestuario. Y Luka Pavicevic dijo: “Algún día miraremos a este momento y lo recordaremos como lo mejor que nos pasó en nuestras vidas”. Pero esto en deporte pasa. Se vive tan rápido que no sabes aprovechar lo que está pasando. Sólo desde la distancia del tiempo puedes valorarlo.

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Una entrevista de:

Antonio Rodríguez en twitter: @tonystorygnba

José M. Puertas en twitter: @josempuertas

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