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sep 8, 2013

Enviado por en Blog Resultados NBA | 0 Comentarios

El brillo sigue sin aparecer

El brillo sigue sin aparecer

En todo gran torneo baloncestístico que se precie, hay dos tipos de partidos: aquellos imperdibles por todo lo que significan (espectáculo, alternancias, algún que otro pique, estrellas que aparecen cuando más se les necesita) y otros tan absolutamente insulsos en los que apagar la televisión al llegar al descanso es una opción bastante considerable. Hoy toca hablar aquí de esos encuentros que a nadie le gusta ver ni jugar, broncos y de escasa calidad y/o entretenimiento, pero en los que la victoria o la derrota cuentan lo suyo.

A España le tocó ser protagonista de uno de esos tediosos enfrentamientos ayer. A priori, República Checa es un equipo propenso a que un rival con cierta enjundia le pase por encima. ¿Qué sucede? Que si los galones de ese teórico aspirante a todo pasan por horas bajas, los checos y otros tantos conjuntos de su nivel se convierten en adversarios muy incómodos. Da igual que les cueste un mundo introducir la pelotita dentro del aro: hacen muy bien su papel de moscas cojoneras y suelen serlo hasta que al equipo de mayor nivel le da por ponerse las pilas. Ni siquiera hace falta acelerar demasiado. Con encadenar alguna que otra jugada afortunada, basta.

Ese acelerón de última hora fue a grandes rasgos lo que permitió a España respirar tranquila en su primer partido “trámite” de este EuroBasket (le esperan al menos dos más ante Polonia y Georgia). Como empieza a ser costumbre en el campeonato y contrariamente a lo que nos viene acostumbrando la selección española, nuestro epicentro volvió a hallarse en la defensa. Perfecto que nuestros rivales anoten menos puntos que nosotros y que tengamos ese objetivo muy presente, pero, ¿qué pasa con el ataque?

Posesiones eternas, pases sin rumbo fijo, tiros a la desesperada, torpeza inusual y repetida. Un equipo veloz, ágil e imponente ha dado lugar a otro pausado, estático y con mucha menor presencia en cancha. Del espectáculo y la oda al contragolpe al baloncesto control más puro y duro, aburrido hasta la extenuación. Rudy Fernández, máximo anotador español y del partido, logró unos paupérrimos 14 puntos; el tope de puntos anotados por la selección en un cuarto fue 18 para un total de 60 cuando este equipo se iba a tanteos superiores a 80 no hace mucho tiempo. Igual hay que ir pensando en tumbarse en el diván de algún psicólogo, porque menudo cambio de identidad se ha perpetrado. El grupo musical Presuntos Implicados lo define de manera inmejorable en una de sus canciones más famosas: “¡Ah! Cómo hemos cambiado”.

Ya se ha mencionado con anterioridad en otras ediciones de esta columna que el Orenga Team también ha perdido otro de sus grandes alicientes pasados, ahora peligroso hándicap: el triple. Un 23’1 % de acierto en la larga distancia puede pasar desapercibido ante una Croacia o una República Checa, pero ya quedó demostrado que se acusa y mucho ante plantillas de nivel medio-alto como la de Eslovenia. Los secundarios continúan más bien discretos a pesar del buen hacer de hombres como Llull, Sergio Rodríguez, San Emeterio e incluso Claver (los dos últimos más notorios en labores defensivas) y la rotación permanece anclada en once jugadores.

Incluso me atrevería a decir que en el combinado español únicamente juegan diez, ya que las presencias en cancha de Xavi Rey y Germán Gabriel sobrepasan la barrera de la marginalidad (tampoco los minutos de Pablo Aguilar son como para tirar cohetes). Al primero se le ofrecen escasas oportunidades, al segundo ni una. Marc Gasol acapara los focos en el juego interior y a nadie dentro del cuerpo técnico parece importarle el enorme dispendio físico que está viéndose obligado a realizar el ‘13’. Doy fe: ahora me solidarizo un poco más con la reticente postura de las franquicias NBA en cuanto a la posibilidad de que sus jugadores participen en los diversos torneos de selecciones.

En fin, como se dice con atino por Twitter estos días, a sufrir como perros toca. ¿Se puede esperar más de esta España? Por supuesto, muchísimo más. ¿Veremos esa mayor intensidad en algún momento de este campeonato? Pues no soy adivino, mire usted. Sólo puedo decir que la preocupación es patente, más cuando unas “Hermanitas de la Caridad” baloncestísticas (que es lo que son los checos salvo dos o tres casos aislados, no nos equivoquemos) te tutean hasta los compases finales. Alguno me saldrá con el “Esto con Pau, Navarro y Reyes no pasaba”. Los… (complétese la frase con la palabra que se considere más oportuna).

Vamos ahora con los otros menesteres de este Europeo. En el grupo A, todo parece indicar que Ucrania representará a la clase media en la segunda fase y que Francia le acompañará como segunda clasificada. Lituania y Serbia esperan acceder desde el B y todo se presenta realmente abierto en cuanto a la tercera plaza de estos dos primeros grupos. Italia viene pisando fuerte en el D aun jugando también a pocos puntos (que se lo digan al bueno de Datome, que fue el mejor encestador del partido ante Finlandia con 10) y Croacia intenta mejorar su pobre imagen en un grupo C en el que nadie las tiene todas consigo salvo una Eslovenia invicta, pero llena de dudas.Mientras, Grecia sigue mostrándose como la favorita que más honor hace a su condición.

El premio a la nula combatividad de este EuroBasket se lo lleva una Rusia fría y decadente, alejada ya de toda opción de clasificación para la siguiente ronda y para el Mundial 2014 (salvo invitación de última hora) tras perder frente a Suecia. Turquía también hará las maletas antes de tiempo a pesar de contar, como casi siempre, con una buena plantilla, aunque lo de los pupilos de Tanjevic ya no es novedad. Hace seis años los rusos se proclamaban campeones de Europa, mientras que los turcos eran plata continental hace doce. Está claro que nadie regala nada, tampoco en el baloncesto.

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Millán Cámara en Twitter: @millancb y @whereah

(Fotos: FIBA Europa)

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