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sep 20, 2013

Enviado por en Blog Resultados NBA | 0 Comentarios

Con la miel en los labios

Con la miel en los labios

No he escrito nunca sobre baloncesto “nacional” por aquí, pero creo que hoy es uno de los días en los que resulta obligado hacerlo. Porque, aunque todavía en caliente, la derrota de hoy da para sacar muchas conclusiones que, en su mayoría, no dejan precisamente bien a los encargados de gestionar al mejor grupo de jugadores que ha dado el baloncesto español en su historia.

Si antes de comenzar el torneo, con todas las bajas que teníamos (a saber: Pau Gasol, Navarro, Ibaka, Mirotic -si se le quiere añadir al grupo- y Felipe Reyes), nos dicen que íbamos a estar a segundos de llegar a la Final del Eurobasket, casi con toda seguridad que habríamos firmado con los ojos cerrados. Incluso si nos lo hubieran dicho tras cerrar esa horrible segunda fase que nos cascamos, en la que dando gracias entramos en cuartos merced al tropiezo griego.

Porque por los nombres esta selección no parecía que pudiera ser un firme candidato a revalidar por tercera vez consecutiva la corona europea. Y por juego… Lo peor es que por momentos parecía una apisonadora (basándose prácticamente todo en una férrea defensa y en salir a correr tras la misma) e instantes después se diluía cual azucarillo y con ello ventajas nada despreciables de más de una docena de puntos. Y a pesar de toda la irregularidad se ha estado a escasos segundos de estar ahí. En Ljubljana. El Domingo. Y a las 9 de la noche.

Pero ha habido algo que a esta selección de Orenga le ha faltado desde el primer día, como hemos podido ir viendo a lo largo del campeonato. La incapacidad para disputar y acabar llevándose partidos igualados ha sido tal que, con el de Francia, el balance ha sido de 4 derrotas en 4 partidos que llegan pendientes de cerrar a los últimos minutos. Primero fue Eslovenia. Luego Grecia. Después Italia. Y finalmente, Francia. Las primeras tres derrotas, intrascendentes. La última, decisiva. Porque hemos caído día tras día en los mismos errores, y así es imposible. Se suele decir que de los errores se aprende, pero se ve que Orenga se ha atascado ahí y ha sido completamente incapaz de sacar conclusiones de derrotas que, si algo tenían, es que daban para pensar sobre cómo se habían podido perder partidos que estaban prácticamente ganados en más de un caso.

Y siendo frívolos, dos de las razones más importantes de que ahora mismo estemos pendientes de derrotar a Croacia para al menos pescar la medalla de Bronce son: a) la incapacidad de Orenga para diseñar sistemas de ataque en estático, amén de la falta de ideas para solventar los problemas causados por los cambios defensivos del rival. Ante los galos, la segunda parte y la prórroga han sido un ejemplo claro. Y b) la Marcdependencia. El castigo al que se le ha sometido a Marc no tiene nombre. Está claro que el equipo con él en pista, tanto en defensa como en ataque, es otro, pero eso no es justificación para que se le asfixie de esa forma. 41 minutos hoy, en un partido con prórroga, y porque tuvo que irse al banco al inicio del tercer cuarto por un golpe en la clavícula. De lo contrario no me habría extrañado que no hubiese descansado en toda la segunda parte. Y, al igual que en otras muchas situaciones, Orenga no fue capaz de ver de que en más de uno de los partidos que se perdieron Marc llegaba extenuado al final de los mismos, siendo una de las razones del colapso generalizado del equipo.

Incluso podríamos añadir un tercer punto. La gestión de la rotación en la segunda parte fue, siendo generosos, bastante mala (contrarrestando muy mucho con lo que vimos en la primera). Suplentes que tan buen rendimiento dieron en el segundo cuarto (Pablo Aguilar, por ejemplo), inéditos en la segunda parte y la prórroga. Otros como Mumbrú salen por primera vez en el último cuarto en lo que parece una broma de mal gusto por parte del técnico. Ricky, que había estado horrible en prácticamente todo el encuentro, vuelve a salir en el último cuarto para mandar a Sergio Rodríguez al banco, que estaba siendo la única luz dentro de esa oscura pesadilla que estaba siendo el segundo período de España. Y de otros como Germán Gabriel, mejor no hablar. Xavi Rey ha tenido más de un día en los que no ha estado a la altura, y Orenga, en lugar de tirar de Germán, volvía a sacar a pista a Marc. Porque qué más da, mejor exprimirlo hasta que no pueda casi ni respirar. Si no hubieramos tenido más pívots, todavía se podría entender (algo). Pero teniendo a alguien como Gabriel en el banquillo sonaba todo, una vez más, a broma de mal gusto.

Y así es como hemos acabado con nuestros huesos fuera de la Final del torneo continental por primera vez desde 2005. Hemos tenido una defensa brillantísima durante casi todo el campeonato, qué duda cabe. Hemos tenido jugadores como Marc que han estado omnipresentes en la pista. Otros como Sergio Rodríguez (que me atrevería a decir que está en el mejor momento de su carrera) que han dado clínics en partidos decisivos, desatascando además un ataque que dejaba mucho que desear. Pero precisamente eso nos ha acabado condenando. El no saber atacar al rival cuando éste cambia su estrategia defensiva, el no tener ideas para el ataque estático en general nos ha terminado condenando, como se veía venir desde días atrás. Y el caer tantas veces en el mismo error sólo hace que se mire a un sitio, y ése no es otro que el banquillo. Orenga ha dejado mucho que desear como técnico de la selección. Como diríamos para el basket NBA: como especialista defensivo dentro del cuerpo técnico tendría mucha valía. Como entrenador jefe, le faltan muchas tablas. Me ha venido a la cabeza, por poner un ejemplo, el Mike Brown que vimos hace poco en los Lakers.

Es por ello que si España quiere hacer algo en el Mundial del año que viene, tendrá que empezar por corregir ese problema en el banquillo. Porque ese Mundobasket tendrá un doble significado: se celebrará en España y, además, será probablemente la última vez que veamos a los Pau Gasol, Navarro y quién sabe si Calderón con la camiseta de la selección. Por eso no podemos fallar. Porque ellos no se merecerían acabar así, y tampoco nosotros el tener que verlos pasar por ese trago. Porque, por mucho que se diga, a mí nadie me quitará de la cabeza que hemos tenido en la mano el pase a la final de este “descafeinado” Eurobasket 2013, y lo hemos tirado por la borda como otros tantos partidos del propio campeonato. Porque no es que hayamos tropezado varias veces en la misma piedra, es que parece que no hemos parado hasta que la hemos roto con la cabeza.

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Pablo Lorente en Twitter: @_Matasanos_

(Fotos: FIBA Europa)

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