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jun 26, 2013

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El caso de la edad límite de 20 años en la NBA, por Steve Kerr

El caso de la edad límite de 20 años en la NBA, por Steve Kerr

UNA OPINIÓN DE UN VERDADERO EXPERTO (Por Antonio Rodríguez)

Cada vez que llegan estas fechas, me duele cada vez más leer las listas de los jugadores procedentes de la NCAA, que sin haber finalizado su periplo universitario y sobre todo, sin ser jugadores de baloncesto con un aprendizaje completo, deciden dar el salto a la NBA. Aquí tienen una columna, expuesta el pasado 9 de Mayo en la publicación “GRANTLAND” de un verdadero experto, como Steve Kerr, sobre la conveniencia de subir la edad de acceso a la NBA en 20 años. Os recomiendo que no perdáis detalle a nada de lo que dice. Particularmente, me parece brillante. Y contrasta con algunas conversaciones que he tenido con agentes sobre estas entradas prematuras a la NBA, que exceptuando algunas honestas excepciones, siempre me hablan de contratos, de ser agentes libres…de dinero, en definitiva. No de baloncesto.

 

Transcribimos aquí una interesantísima columna de Steve Kerr en www.grantland.com sobre el límite de edad para acceder a la NBA.

GRANTLAND

EL CASO DE LA EDAD LÍMITE DE 20 AÑOS EN LA NBA

No es experiencia personal. Es sentido común.

Por Steve Kerr

 

Cuando  la Kentucky de John Calipari ganó su primer título nacional a principios de Abril, comenzó a generarse un debate en los círculos del baloncesto sobre la edad requerida para ingresar en la NBA. Algunos creen que la liga lo debería elevar de 19 a 20 años; otros creen que debería mantenerla; una tercera facción quiere restaurar la vieja regla (que permite a los chavales dar el salto directamente desde high school); y en algún momento, adoptar la reglamentación del beisbol, que permite a los chicos de high school entrar en el draft sin haberlo acabado tan siquiera. O como en el football, con tres años de permanencia en la universidad antes de ser elegibles.

Todas las razones son válidas, pero creo que la NBA estaría mejor preparada si incrementaran el requisito de edad a 20 años. Los aficionados y los críticos tienen variadas opiniones sobre moral, ética, educación, justicia y ley. Pero a mí, esto todo esto se desploma por una sola cuestión:  ¿Sería la NBA más fuerte por incrementar la edad requerida para entrar en la liga? Yo digo que sí, por las siguientes seis razones:

  1. Madurez del jugador

Yo he estado relacionado con la liga durante los últimos 24 años, sea como jugador, general manager o en la actualidad como comentarista televisivo para la TNT. A mí me encanta lo que veo en estos tiempos: la liga es prolífica en jóvenes talentos, el estilo de juego es abierto y divertido, las reglas del juego se han ido decantando hacia el espectáculo con éxito para formar más movimiento y anotación, y muchos partidos se juegan a un innegable gran nivel. Desafortunadamente, hay un colectivo inmaduro que me preocupa, especialmente con algunos de los jugadores con más talento. Muchos ingresan en la NBA como niños prodigio: dotados físicamente, pero les falta cualquier concepto de lo duro que es el trabajo diario, o incluso cómo funciona la NBA.

Esto es real. Yo una vez tuve un compañero de equipo extremadamente joven que me preguntó cuando teníamos el descanso de Navidad. Se quedó en estado de shock y visiblemente triste al saber que nosotros no regresaríamos a casa en una semana por lo menos. En otra ocasión, otro joven jugador me preguntó cómo funcionaba el formato de los playoffs en la NBA. Íbamos a comenzar la primera ronda y él no tenía ni idea de lo que significaba ‘al mejor de 5´. ¿Son estos jugadores los que están preparados como atletas profesionales?

El nivel de inmadurez, lógicamente lleva a sinsabores de forma creciente; es por qué muchos jóvenes jugadores tienen problemas durante una o dos temporadas hasta que ellos se ajustan con el método de trabajo, calendario, viajes, estrés, los requerimientos de los medios de comunicación y especialmente, con todas aquellas cosas básicas fuera de la cancha como son gestionar el dinero, pagar facturas y tratar con las presiones procedentes de la familia. Incluso  con unas pocas temporadas bajo sus espaldas, la falta de experiencia en la vida  y la de una columna de una educación universitaria, dificultan a muchos jugadores manejar la adversidad y/o tomar decisiones difíciles. La liga se beneficiaría, obviamente, de unos rookies llegados con más preparación, dentro y fuera de la pista, armados con un poco más de experiencia en la vida  y preparados para los retos que les esperan.  Una mano de obra más madura significa una liga más fuerte. Sin duda, un año extra en la universidad, ayudaría.

  1. 2.       Costes financieros

Las franquicias de la NBA gastan entre 50 y 100 millones en salarios anuales, más otros pocos millones para evaluar y desarrollar jugadores. Para un scout o general manager (yo solamente fui lo último), ver un proyecto de jugador en una mísera temporada de cuatro meses de baloncesto universitario, incrementa el riesgo de equivocarse sobre su potencial. Recuerda que la evaluación del talento es un negocio en que, según palabras de Jerry West, el mejor general manager NBA de todos los tiempos “si aciertas en un 51 % de las ocasiones, quiere decir que haces bien tu trabajo”. Teniendo una temporada extra para evaluar el potencial de los  jugadores, cortaría de raíz los errores personales que equipos inevitablemente hacen en el draft, algo que podría potencialmente salvar decenas de millones de dólares a la liga cada año.

De acuerdo, esta temporada extra empuja a no ganar cierto dinero, que es el por qué ciertos agentes odian tanto esta idea. Para los rookies NBA elegidos en primera ronda del draft, hay una escala de cuatro años en sus contratos. Después de eso, ellos llegan a ser agentes libres (y elegibles para contratos más lucrativos). Si a Lebron no le hubiese sido permitido estar en la NBA hasta los 20 años, su primer máximo contrato no hubiese llegado hasta los 24 (no a los 22). Eso es por qué ciertos agentes  (cuya influencia en las negociaciones colectivas es mayor de la que ellos quieren admitir), empujan a mantener la edad límite en adolescentes, incluso si es contraproducente para sus clientes.  ¿Crees que Tim Duncan o Ray Allen en algún momento, mirarían hacia atrás en sus carreras y dirían “Tío, me hubiera encantado saltarme la universidad  y haber comenzado con mis máximos contratos mucho antes”?. Me juego todo a que ellos lo verán de otra manera –sin la NCAA, ellos no hubieran sido tan buenos  (y hubiesen ganado menos dinero)-.

  1. 3.       Desarrollo del jugador

¿Por qué deberían asumir las franquicias NBA la responsabilidad y la carga financiera del desarrollo de un jugador cuando, erase una vez, las universidades asumían felizmente ese rol para ellas? Piensa en los 80’s, cuando los mejores jugadores universitarios habitualmente jugaban al menos dos o tres años antes de entrar en el draft. Estrellas como Michael Jordan (tres años en college), Larry Bird (cuatro años) y Magic Johnson (dos años) usaron su tiempo en la universidad para poner a tono su destreza y sus capacidades de liderazgo, mejorar su juego y tratar con presión real (los tres casos jugaron la final de la NCAA). Ellos aprendieron cómo relacionarte con los medios de comunicación, cómo manejar los partidos importantes, incluso cómo manejar los éxitos y el fracaso bajo una considerable atención. Para el momento en que ellos eran elegidos en el draft, ellos estaban preparados para tener éxito al más alto nivel y competir por títulos inmediatamente. Bird y Magic ganaron 8 de los 9 siguientes campeonatos después de entrar en la liga en 1979; Jordan ganó 7 títulos de máximo encestador de la NBA y tres títulos de la NBA en sus primeras 9 temporadas. Los tres tuvieron una irrupción inmediata como rookies

Larry Bird, 1979-80: 38 minutos por partido; 21.3 puntos por partido; 10.4 rebotes; 4.5 asistencias;  47 % en tiros de campo, 61 victorias (finalista de conferencia).

Magic Johnson, 1979-80: 36.3 minutos por partido; 18 puntos por partido; 7.7 rebotes por partido; 7.3 asistencias; 53 % en tiros de campo; 60 victorias (MVP en la Final NBA).

Michael Jordan, 1984-85: 38.3 minutos por partido; 28 puntos; 6.5 rebotes; 5.9 asistencias; 2.4 robos de balón; 38 victorias (cayeron en primera ronda).

Comparemos estos números con 4 de los mejores jugadores de hoy día en su temporada rookie:

Kevin Garnett, 1995-96: 28.7 minutos por partido; 10.4 puntos; 6.3 rebotes, 49 % en tiros de campo;  26 victorias (Minnesota no jugó los playoffs).

Kobe Bryant, 1996-97: 15.5 minutos por partido; 7.6 puntos; 1.9 rebotes; 1.3 asistencias; 42 % en tiros de campo;  56 victorias (L.A. Lakers cayó derrotado en Semifinales de Conferencia, con los dos famosos tiros de Kobe en el último minuto del último partido, que no tocaron ni el aro. Bryant no llegó a ser un titular habitual hasta su tercera temporada).

Dwight Howard, 2004-05: 32.6 minutos; 12 puntos; 10 rebotes; 52 % en tiros de campo; 36 victorias (su equipo no jugó playoffs).

Lebron james, 2003-04: 39.5 minutos; 20.9 puntos; 5.5 rebotes; 5.9 asistencias; 42 % en tiros de campo; 35 victorias (Cleveland no jugó playoffs).

Más allá de los salarios, ¿cual hubiese sido el inconveniente de estos últimos cuatro jugadores de jugar en college? Garnett y Bryant necesitaron un tiempo extra para ser importantes (y añado la responsabilidad en NCAA, en caso de darse, de llevar a sus equipos hacia el título); mientras tanto, Lebron y Howard fueron empujados a unas injustas posiciones como salvadores de equipos de lotería, y después de ver cómo sus carreras fueron transcurriendo, puede que esas cargas les afectaran más de lo que pensamos.  Ninguno de ellos dos no jugó un partido de postemporada hasta su tercer año; mientras tanto, Garnett no jugó un partido de playoffs que no fuera de primera ronda hasta su ¡noveno año! y Kobe Bryant no contabilizó minutos de verdadera importancia en playoffs hasta su tercer año.  ¿Me estás diciendo que dos años de protagonismo en la élite de la NCAA no llegarían a ser una mejor experiencia de baloncesto/vivencia/social/trabajo de equipo para esos cuatro chicos?

  1. 4.       Marketing

En otros tiempos, el baloncesto de la NCAA era el mejor instrumento de marketing para la NBA. La gran mayoría de las futuras estrellas de la liga eran bien conocidas en el momento en que ellos fueron elegidos en el draft. Yo nunca olvidaré la lotería de 1985, cuando los Knicks ganaron el derecho de elegir a Pat Ewing con su primera elección. Los aficionados de la NBA habían seguido a Ewing durante sus cuatro años de dominio en la NCAA; en 1985, ellos no podían verle en un escenario mejor. Sabían que cualquier equipo donde hubiese aterrizado Ewing, sería un aspirante a todo en la siguiente década  al menos. Esta era una situación común para otros: estrellas como Jordan, Bird, Magic, Hakeem Olajuwon o David Robinson, entrarían en la liga con gran fanfarria, encaminados a un cambio en la fortuna de sus franquicias de forma inmediata.

¿Cuándo sucede eso hoy día? Aunque los aficionados de Washington Wizards estuvieran entusiasmados con la llegada de John Wall hace dos años, o los aficionados de los Cleveland Cavaliers con Kyrie Irving el año pasado, ninguno de ellos realmente pensaba “¡Hemos vuelto!” “Bienvenidos de nuevo, playoffs”.

  1. 5.       Un sentido de equipo

Aunque los jugadores de hoy día estén increíblemente dotados, ellos crecieron en un ambiente de baloncesto que se pudiera considerar contraproducente. El baloncesto de la AAU (organismo que regula el baloncesto  de instituto o high school) ha sustituído el baloncesto de instituto por una forma dominante del desarrollo en los adolescentes. Yo entrené a mi hijo en un equipo de la AAU durante tres años; es una subcultura genuinamente extraña. Como en cualquier otro sitio, hay buenos y malos entrenadores, fuertes programas y otros débiles. Pero lo que me preocupa es de qué manera la victoria ha devaluado la estructura de la AAU. Los equipos juegan partido tras partido tras partido. Muy raramente los equipos se sostienen gracias a los entrenamientos. Algunos programas vuelan fuera de sus estados para que una de esas estrellas se una a su equipo durante un fin de semana. Muchos jugadores juegan para un equipo por la mañana y para otro por la tarde. Si papá y mamá no están contentos con el tiempo de juego de sus hijos, ellos les cambian de equipos para la siguiente semana. El proceso de crecimiento como jugador de equipo –aprender cómo llegan a formar parte de un todo, cómo conforman algo más grande que ellos como individuos- llega a perderse completamente con esta fábrica de la AAU.

Y para los jugadores de élite que juegan tan sólo un año en la NCAA antes de pasar a profesionales, este proceso llega a ser insuficiente. Esta es la parte más importante del desarrollo de un jugador y nosotros lo ignoramos como si no importara en absoluto -fundamentos básicos de cómo comprometerse a un equipo, aceptar la unidad de un grupo, confiar en tus compañeros y trabajar con una estructura más prolongada-. El entrenador de Harvand, Tommy Amaker, lo expuso muy bien, diciendo: “Nosotros hemos llegado a ser una cultura de saltarnos pasos”. Muchos jugadores jóvenes en la NBA pueden estar físicamente dotados, pero ellos se saltan un desarrollo crucial en sus caminos. Ayudaría si ellos estuviesen obligados a dar uno o dos de esos pasos con la actual estructura del baloncesto colegial.

¿Sabes qué es lo que ayuda también? Ser  parte de un programa durante algo más de un año. Una experiencia que si se despliega de una manera correcta, puede ayudarte para siempre. Una historia rápida: yo estuve en New Orleans hace unas semanas con motivo de la Final Four y vi una gran escena. Una noche estaba paseando fuera de mi hotel y me crucé con Draymond Green, Mateen Cleaves y Steve Smith, y hablaban animandamente, riendo y bromeando. Son tres ‘Spartans’ (el apelativo que se da a los jugadores de la universidad de Michigan State), ninguno de ellos ha jugado juntos y de hecho, sus carreras, desde la licenciatura de uno y otro, tienen una diferencia de 22 años. Y fueron bendecidos por llevar en sus días el verde y el blanco (colores del equipo). Para mí, eso es muy importante y muy infravalorado. Green posee una fundación para sus futuros éxitos: grandes mentores, una conexión real con su universidad y un grupo de compañeros de equipo que vivirán con él para siempre. Creo que la experiencia de Green jugando para Tom Izzo (y para su magnífico programa) le dará una legítima ventaja como rookie en la NBA. Como siempre con estas cosas, ya se verá.

  1. 6.       Mentores

Este no es el caso para todos, pero digamos que un jugador atiende a una universidad durante dos años y juega para un entrenador superlativo –no solamente que conozca bien su oficio, sino que sea una genuina buena persona, que cuida de sus jugadores durante esos dos años y por supuesto, en adelante-. ¿No es eso una gran valía para cualquier jugador? Piensa en el impacto que tuvo Dean Smith sobre Michael Jordan. Existe una broma en Estados Unidos que dice que la única persona que mantuvo a Jordan por debajo de los 20 puntos de promedio fue Dean Smith  (Y es verdad. Michael Jordan promedió 17.7 puntos por partido en sus tres temporadas en North Carolina). Pero, ¿qué estaba realmente haciendo Smith durante ese periplo  de Jordan de compartir el balón? Enseñarle cómo ser un buen compañero de equipo, cómo trabajar, y más importante, cómo tratar el éxito y la adversidad. ¿La  experiencia de Michael Jordan en North Carolina le valió para ser el campeón que llegó a ser en la NBA? Aún sin haber manera de probarlo, creo que esa brújula que instauró Dean Smith probó finalmente ser una gran razón para que Jordan se convirtiera en el mejor jugador que jamás ha pisado una cancha de baloncesto. De hecho, Michael Jordan admite en numerosas ocasiones que Coach Smith fue una de las mayores influencias de su vida.

¿Esto no significa algo?

¿No haría un año extra el mismo efecto en docenas de jugadores de baloncesto colegial cada década? La columna vertebral de la actual liga no es solamente el influjo del talento, sino la madurez y la profesionalidad de veteranas estrellas  como Tim Duncan, Ray Allen, Grant Hill, Chris Paul, Steve Nash, Dwyane Wade y Paul Pierce –chicos  que gastaron múltiples años en la NCAA-, estableciendo un nivel para los que les siguen. Nosotros necesitamos más de ellos.

Los argumentos en contra de elevar la edad requerida dependen de libertades civiles, puntos como “¿Quiénes somos nosotros para denegar a un chico de 19 años la oportunidad de hacer una vida cuando puede votar, conducir y combatir en un conflicto armado?” Si esto fuera sobre legalidad y justicia, entonces tendrían razón. Sin embargo, esto es un negocio. La National Basketball Asociation es una industria multibillonaria que depende de la venta de entradas, sponsors, corporaciones y contratos con medios de comunicación. Si la liga cree que cambiar una regla, la que sea, mejora su producto y lo hace más eficiente, entonces debería ser permitido hacerla, por el bien del negocio. Si un chaval de 18 años quiere ganarse la vida, él podría jugar en otras ligas o en la propia NBDL durante dos años. Por el contrario, no debería ser responsabilidad de la NBA ofrecer oportunidades a los adolescentes, como no es responsabilidad de la NFL (en esta liga, está prohibido que un chico ingrese en su liga hasta que no ha cumplimentado tres años en la universidad, aunque pueden tener elegibilidad en el draft desde su primer año). La NBA debería cuidar su negocio de la mejor manera posible. No hay más.

Así que, ¿por qué no incrementar la edad cuando el propio David Stern ha confesado oficialmente su deseo de hacerlo un año más? Es un tema que por ley, debe ser aceptado por la Asociación de jugadores. Durante el último lockout, hubo presiones en este aspecto, entre otras muchas. Pero sobre todo, el lockout fue un asunto de dinero, que cada parte quería su parte del pastel. La liga estuvo luchando por acortar la duración de los contratos, alterar los porcentajes de beneficios y bajar los salarios totales. Todo por un cuantioso precio que llegó a ser prioridad. El impacto financiero de elevar un año más la edad de ingreso llegó a quedar arrinconado como algo secundario. Los propietarios hicieron mucho por pedir y muy poco por dar. Los jugadores no se rindieron, pero tuvieron que ceder. Y muchos agentes ciertamente no querían que cedieran. Así es como la edad límite pasó desapercibida.

Y es una pena, porque ambas partes se hubieran sentido apoyadas con el límite de edad en 20 años. La liga sería más fuerte por los puntos anteriormente expuestos. Los jugadores se beneficiarían porque hubieran podido mantener un año extra sus trabajos. Y los aficionados hubiesen ganado porque el juego hubiese sido mejor –veríamos el influjo de los jóvenes talentos aterrizando en la liga más preparados, no sólo físicamente, sino mentalmente y emocionalmente-. Si esto se traduce a un mejor baloncesto, ¿no es esto lo que todos queremos? Puede sonar como algo anticuado –trastocar sus costumbres, diferente a la manera en que los jugadores actúan hoy-, pero yo sé lo que el baloncesto universitario significa para mí. Y sé lo que significa en mis coetáneos. Y sé que la NBA sería una liga más fuerte si los jugadores permaneciesen en la universidad un poco más, también.

 

Texto original: http://www.grantland.com/story/_/id/7883540/steve-kerr-problems-age-limit-nba

 

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