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abr 27, 2013

Enviado por en Blog Resultados NBA | 3 Comentarios

Benito, o regreso al futuro

Benito, o regreso al futuro

Nostálgicos empedernidos, defensores a ultranza del baloncesto actual. Lo uno o lo otro. Esto parece como lo de ser de los Beatles o de los Stones: algo irreconciliable, blanco o negro. Por eso me encanta charlar con tipos como Zan Tabak. Zan, con toda su aspecto de sentenciar con cada frase, razona, pausado, cada una de las reflexiones que tiene. Y en cuestión de baloncesto, él vivió la vieja escuela de Maljkovic, compartió selección yugoslava cuando vino a un torneo en Sevilla de aquel mítico programa “Objetivo 92”, la Yugoslavia unificada, y entrena a chavales y veteranos en la actualidad, con sus portátiles, pizarras y flechas aquí y allá. Con él, su sapiencia hace que las dos tonalidades sean como derramar unos brochazos rosados sobre pintura blanca: impregnan, disuelven y acaban mezclándose. Extrae ventajas e inconvenientes cuando mira hacia un lado y hacia el otro. 25 años en la élite pueden atestiguar muchas cosas. Lo que más admiro de tipos como él, es cómo llega a mezclar conceptos antiguos, aplicables hoy día, en este baloncesto físico, programado a golpe de scouting, atado a fuertes sogas de control, con suave naturalidad.

Viendo diferentes partidos de la Liga Endesa esta temporada, puedo apreciar y valorar cómo encajan perfectamente los movimientos en poste bajo de algunos jugadores, sobre todo con los que deben vivir bajo los aros a base de fundamentos, la falta de unos centímetros más. La clase que derrocha un Eulis Baez encandila no solamente a sus aficionados. Su protección del tiro con el cuerpo, sus pivotes, su finísima mecánica de tiro porque hay que salir al exterior para ampliar el rango de tiro ante tipos inmensos como Mirza Begic,son gotas de perfume del caro que tuve la ocasión de ver en directo en el Centro Insular de deportes el pasado Domingo. Claro, algún tiro forzado y mal ejecutado lanzaba. Para hacerlo de forma correcta SIEMPRE, mi mente viajó en el tiempo a modo de circuitos en busca de un archivo correcto. Y me llevó a Reggie Johnson, el ala-pívot de la Penya y de León. Bocado de cardenal, oiga. Pues sí, aquellos gestos son perfectamente aplicables hoy día ante rivales más duros, más físicos, más altos. Bocetos de Johnson en Eulis Baez son enriquecedores.

Vamos con otro ejemplo más chocante. Una de las situaciones que más me inquietan y hasta me fastidian en la actual Liga Endesa, es la actitud de muchos bases con el tema del bloqueo y continuación. ¡Qué previsibles, por Dios! A la espera del rescate de su compañero alto para ejecutar el movimiento, el defensa sabe que hasta que no llegue el alto, no tiene por qué ponerse activo, esperando que llegue, para virar hacia un lado y comenzar la jugada. Y francamente, me desespera esa falta de agresividad. Para que lo entiendan mejor, les pondré el siguiente ejemplo: ¿Saben por qué a la jugada de John Stockton y Karl Malone nunca le llamé un bloqueo y continuación o un pick & roll y sí siempre un dos contra dos? Porque era eso. La disposición inicial era de esa jugada. Pero ambos jugadores eran tan inteligentes que sabían aprovechar el más mínimo despiste rival para matarte. O penetraba Stockton antes de la llegada de su compañero viendo al base relajado, o Malone ya continuaba antes de subir a hacer el bloqueo viendo que el pívot estaba más pendiente de ayudar a su compañero en la defensa al base en el bloqueo que iba a recibir. Traducción final de un 2×2, porque en muchas ocasiones no culminaban el pick & roll. No hacía falta. Tenían mil tretas, aprovechaban cualquier resquicio, porque eran agresivos siempre.

Hay algunos bases y pívots en nuestra competición que tienen que refugiarse siempre en la jugada, cuando por defectos defensivos, les presentan unos pasillos imponentes para entrar a canasta. ¡Y no los aprovechan! La mentalidad del base siempre debe ser ir hacia canasta, de atacarla al mínimo resquicio. Y si tiene un defensor delante, obrar el pick & roll, la jugada más utilizada en los últimos 15 años. Este concepto de baloncesto patente y ABC desde los albores del siglo XXI (utilizado mucho antes, eso sí), ¿recuerdan a Elmer Bennett, al tan querido “Benito” en Vitoria? Bennett era agotador para el base rival, porque siempre, siempre lo atacaba. Y cuando podía parar su ataque inicial en el uno contra uno, venía a continuación la tortura del bloqueo y continuación. Pero desde que recibía un balón tras saque de fondo de su equipo, “Benito” amenazaba apoyado, eso sí, en grandes condiciones físicas. Pero también una gran determinación. Y eso acaba agotando. Pues sus prácticas hoy día serían valoradas en oro puro. Hace 15 años lo bordaba, hoy día lo endiosaría. Su agresividad es como un “regreso al futuro” particular, una necesidad de instalar sus conceptos de años atrás en el moderno baloncesto de estos tiempos.

¿Hoy día? Ver a Jayson Granger de Asefa Estudiantes, Sergio Rodríguez en el Real Madrid, Andrés Rodríguez en Obradoiro, son casos de jugadores que amenazan, amenazan, penetran, atacan, agreden la concentración del rival que acabará exhausto. Es su obligación y su trabajo. Creo que éste es uno de los conceptos que más nos distan con la NBA. Esperar o no al sistema dictado. Tener la capacidad y la determinación para olvidar cualquier sistema cuando ves posibilidad de anotar, que al fin y al cabo  es de lo que se trata. Anotar. Si es sencillo, mejor. Si crea heridas mentales, mejor aún. ¿O creen que Kyrie Irving está esperando que llegue su pívot para empezar jugada, que si no está huérfano? ¿De qué?

Ahora llegan los playoffs en la Liga Endesa. Todos afinan los colmillos. Espero que eso represente  un baloncesto no tan anclado a la materialización imperiosa del “lo que se debe ejecutar” para dejar lugar al “lo que debía hacer”: la improvisación ocasional en beneficio del equipo, del entrenador, del aficionado y del espectáculo.

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Antonio Rodríguez en twitter: @tonystorygnba

 

(Fotos: ACB Photo)

 

 

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