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abr 13, 2013

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¿El fin de una leyenda?

¿El fin de una leyenda?

Sábado. 13 de Abril. 10:50 de la mañana. Suena el móvil. Me ha llegado un WhatsApp. Miro y es Jose Puertas con un “creo que ya tienes fácil tu siguiente artículo”, junto a una cara de decepción. Imaginé que era porque los Lakers habían caído contra los Warriors y dicho prácticamente adiós a los Play-Offs. Pero no, no era eso. Era algo mucho peor. Contesto con un “¿qué pasa?” y me responde con un escueto “Kobe…”.

A falta de 3:06 para el final del último cuarto el escolta angelino se disponía a deshacerse de su par, Harrison Barnes, cuando el pie izquierdo le falló y se fue al suelo. Podría parecer de primeras otra cosa más leve, pero al ver la repetición se podía apreciar claramente que no. El tendón de Aquiles había dicho basta. Basta a que, con 34 años de edad y camino de los 35, se le estuviera exprimiendo casi 48 minutos por noche por el simple hecho de que había que entrar en Play-Offs sí o sí para luego, presumible y tristemente, caer a las primeras de turno contra Oklahoma. Basta a que él solo fuera quien metiera a los Lakers en la postemporada. Y basta a tener que suplir con infinitos minutos en cancha la incapacidad de su entrenador para gestionar la que, hombre por hombre, era una de las mejores plantillas de la historia de la Liga.


La Resonancia Magnética ha confirmó que el resultado era el peor de los esperados. Bryant sufre una rotura completa de ese tendón de Aquiles. Pasará seguramente unos 8 meses de baja (que podrían oscilar entre los 6 en el mejor de los casos y los 12 en el peor, aunque Gary Vitti, el fisio del equipo, lo ha dejado entre 6 y 9). Esto le permitiría llegar, a priori, a la primera parte de la Regular Season 2013-14.

Lógicamente el de Filadelfia no jugará más en lo que queda de curso 2012-13, entren o no sus Lakers en PO, de igual forma que, presumible y desafortunadamente, nunca lo volveremos a ver al nivel que lo hemos conocido. Y muy especialmente en este último año, en el cual recordaba en muchísimos momentos, incluso físicamente, a aquel Kobe de la 2005-06 y 2006-07 que por sí solo, y con un equipo que estaba a años-luz del actual (aunque contaba con Phil Jackson en el banquillo), metió a su equipo en PO estando incluso a punto de eliminar a los favoritos Suns en aquella histórica Primera Ronda del Oeste del año 2006.

Sé que puede ser excesivo el título, sí, pero si bien no el final “absoluto”, sí que esta pasada madrugada vivimos el último partido de Kobe Bryant tal y como ha sido durante sus 17 brillantísimas temporadas en la NBA.

 

Kobe

En la rueda de prensa posterior al encuentro, y en la cual se le pudo ver con lágrimas en los ojos, dejó ya varias citas que, como era de esperar, hacían pensar en lo peor. A modo de resumen, las más significativas para mí fueron:

“Terrible. A terrible feeling.”

“I made a move I’ve made a million times, and (the Achilles) just popped.”

“I can’t walk”

“I have no achilles”

“MRI, surgery, and then recovery”

“I was pissed and sad. I worked really hard to get to this point. I was just pissed.”

Y lo más llamativo, su publicación en Facebook:



Aunque eso sí, también dejaba claro que de retirada nada. Tirando del tweet de Mike Trudell:

“Of course, @kobebryant concluded his interview by mocking a question asking if we’d seen the last of him. “Are you kidding?!””

Del mismo modo, dejaba otras dos perlas acerca de su vuelta a las pistas (copiado de los tweets de Arash Markazi):

Kobe on his comeback: “It’s fueling me. I can feel it already.”

Kobe on the doubters: “They say they’re never going to come back the same. I can hear it already. It’s pissing me off right now.”


Precedentes y posibles desencadenantes

Así a bote pronto, al leer “torn achilles” se nos viene a la cabeza la lesión sufrida por Chauncey Billups el año pasado en el partido contra Orlando. Por edad podría decirse que sería un referente relativamente fiable en lo que a plazos y manera de recuperarse de la misma, pero no me atrevería a afirmarlo con rotundidad. Cada persona es un mundo, y por muchas similitudes que haya nunca se puede tomar un caso de estos como modelo para otro, puesto que en la inmensa mayoría de las situaciones las circunstancias que lo envuelven no son las mismas.

Billups se lesionó el 6 de Febrero de 2012 y no volvió hasta el 28 de Noviembre del mismo año. 9 meses y medio de baja, y aun así no ha conseguido volver a jugar con relativa continuidad ni, por supuesto, recuperar el nivel previo a la lesión. Tomándolo por ahí, el precedente no es lo que se dice halagüeño. Eso por no decir que apenas disputó un par de juegos más y tuvo que volver a causar baja durante 2 meses por molestias en su maltrecho pie izquierdo.

Yéndonos un poco más atrás tenemos el caso de Elton Brand quien, cuando también jugaba en Clippers, se rompió el tendón de Aquiles de su pie izquierdo. Si el 3 de Agosto se lo dañaba, no logró volver a las pistas hasta el 2 de Abril. Lo que es lo mismo, 8 meses en el dique seco cuando, a diferencia de los dos casos anteriores, “sólo” tenía 28 años. Esto, dicho sea de paso, no fue impedimento para que en ese verano firmara con los Sixers por $79.8 millones y 5 años. Pero el dato clave es el siguiente: en sus 8 temporadas previas a la lesión sus promedios fueron de 38.3 minutos de promedio en 606 partidos, 50.5% de acierto en TC, 20.3 puntos, 10.2 rebotes, 2.7 asistencias y 2.1 tapones; tras la misma: 29.4 minutos de media en 324 encuentros durante 6 campañas, 48.7% en TC, 12.1 puntos, 7.1 rebotes, 1.4 asistencias y 1.2 tapones. De nuevo, no es un caso comparable debido a que aquí estamos hablando de un jugador interior, más pesado, pero los datos están ahí. Las cifras de Brand sí que resultan más significativas a la hora de establecer la comparación, puesto que son más de 300 partidos los disputados tras su desgarro (a diferencia de Billups, que apenas ha jugado 20).

Volviendo con Billups y Bryant, sí que hay un factor que puede resultar común a ambas lesiones: ambas “apestan” a que el exceso de minutos (Kobe -para ser exactos, 42.8 minutos en los últimos 10 choques y 45.2 en los últimos 5, disputando en algunos íntegros los 48-) o de partidos en un calendario tremendamente comprimido a causa del Lockout (Billups) pudieron desempeñar un papel importante en esa ruptura del tendón. Como ya se comentó en su día, típico caso de atleta veterano sometido a una gran exigencia/sobrecarga física.


Y como última mención a otros jugadores que han sufrido el mismo tipo de contratiempo, es digno de resaltar el caso de Dominique Wilkins. El alero de origen francés se rompió el tendón de Aquiles de su pie derecho el 28 de Enero de 1991. El 6 de Noviembre de 1992 reaparecía con los Hawks y acabaría promediando la friolera de 29.9 puntos (la tercera mejor marca de su carrera) a lo largo de los 71 encuentros y 37.3 minutos por juego que disputaría en esa 1992-93. Lo más destacado del caso de Wilkins es que nos encontramos ante alguien que fue operado hace más de 20 años. Con lo que ha evolucionado la medicina (y la cirugía) en todo ese tiempo, da también para ser optimista.

Aunque insisto: todo esto son datos y comparaciones de situaciones que podrían ser extrapolables, pero no dejan de ser eso, precedentes que pueden ayudar a hacernos una idea de cómo podrían desencadenarse los acontecimientos, sin que necesariamente tengan que ser tomados como verdad absoluta. De hecho, interpretarlos de tal forma sería un error más que considerable.


Temporada para olvidar

Aunque oficialmente aún no haya acabado esta Regular Season 2012-13, se podría decir que ha sido un año absolutamente aciago para Los Ángeles Lakers. Comenzando por una pretemporada de risa, siguiendo por una destitución más que anunciada de Mike Brown y continuando por una contratación de Mike D’Antoni que cogía a todo el mundo de sorpresa. Y entretanto lesiones, lesiones y más lesiones: primero Nash, luego Blake, después Howard y Jodan Hill, más tarde Gasol, el propio Kobe, de nuevo Nash, Metta World Peace… Y lo peor de todo es que seguro que me dejo a alguien.

Si además a todo esto se suma la más que evidente falta de “armonía” que había en ese vestuario el resultado desde luego que no podía ser satisfactorio. Como se señaló el verano pasado, estos Lakers recordaban mucho a los de la 2003-04. Lo cual no necesariamente tenía que ser bueno, pues si bien en la pista la combinación de jugadores que vestían de púrpura y oro era difícilmente mejorable, ello no quería decir que todo fuese sobre ruedas. Comenzando por las propias lesiones y continuando por el ambiente en el “locker room”. Si a esto le sumas que un entrenador como MDA no es precisamente alguien respetado y respetable como lo era Phil Jackson, los resultados, por muy contradictorio que pudiera parecer, tampoco deberían ser tan sorprendentes.

Y cuando se estaba levantando cabeza tras ese nefasto inicio de 17-25 en la primera mitad de la temporada, falleció el Dr. Buss. Otro mazazo más para el equipo, que aun pese a todos los problemas consiguió remontar e incluso tener relativamente accesible la 6ª plaza de la Conferencia Oeste, cuando tras vencer a Sacramento el 17 de Marzo se colocó con un balance de 36-32. Todo, aunque pueda sonar excesivo, gracias a un magistral Kobe que se empeñó en que de no clasificarse estos Lakers para PO sería por encima de su cadáver.


Anotando cuando era necesario (aunque a veces forzando en exceso debido a la falta de ideas de MDA en el banquillo), siendo “clutch” en infinidad de ocasiones con canastas que parecían imposibles, asistiendo de una forma que jamás se le había visto con anterioridad… E incluso entrando a canasta y machacando como hacía años que no se le veía. No sólo a nivel de juego, sino que físicamente estaba a tal nivel que parecía increíble que tuviera 34 años. Seré repetitivo, pero él solito consiguió pasar de ese nefasto récord de 8 victorias por debajo del 50% a colocar al equipo en puestos que dan acceso a la postemporada. Y aún hoy, con un balance de 43-37, siguen estándolo, si bien Utah está al acecho a sólo un partido de los de LA y con el “tiebreaker” a su favor.

Pero el destino le tenía guardado a estos Lakers y a Bryant un último revés en estas semanas finales de la 2012-13. Un último revés en forma de lesión grave de su jugador franquicia que no sólo ensombrece el futuro del equipo de cara a este curso, del que restan dos choques de Regular Season que en el caso de no ser ganados pondría en seria duda el acceso a los PO, sino de cara a las campañas futuras. Sí, futuras, y no sólo la próxima 2013-14.



De no finalizar la RS entre los 8 primeros de Oeste, y con la propia incertidumbre del futuro de Kobe, este verano de 2013 podría ser, con diferencia, mucho peor que el de 2004. Dwight Howard, llamado a ser el “sucesor” como hombre franquicia del “24” en Lakerland es agente libre sin restricciones, y sabiendo cómo es costaría creer que terminara renovando por la franquicia angelina. Y de no renovar Howard probablemente se produciría una especie de “efecto dominó” que seguramente finalizaría con Gasol y Artest/MWP fuera del equipo, bien vía amnistía o bien vía traspaso, un Nash que más que probablemente le seguiría los pasos, un Jamison que incluso desde el día que llegó se sospechaba que sería sólo para un año y un Earl Clark, clara sorpresa agradable (quizá la única) del año, que ya ha dejado entrever que no se quedaría en un equipo que no hiciera los PO y que también es FA al acabar la campaña, aunque restringido en este caso si la memoria no me falla. De nuevo tengo la sensación de dejarme incluso a más jugadores, pero se da una idea de cómo podría acabar todo tras el próximo verano.


Lesión en el peor momento

Aunque sea volver un poco lo de antes, conviene remarcar lo enormemente desafortunado de la lesión de Bryant anoche. Después de estar virtualmente fuera de PO tras colocarse por debajo de Utah hace escasos días, D’Antoni pareció darse cuenta de que necesitaba a su “Big Three” más que nunca (estando Nash lesionado otra vez, con más razón si cabe). En los últimos 9 partidos Gasol ha parecido mucho más aquel jugador que fue en LAL antes de esta funesta campaña, participando mucho más en el juego y mejorando exponencialmente sus porcentajes de tiro. Y ello no sólo va en su beneficio, sino en el de todo el equipo y especialmente de Dwight Howard, quien tiene en su compañero en la zona a un jugador que es capaz de alimentarle de balones como si de un segundo base se tratara. De hecho, Pau ha promediado en los últimos 9 encuentros (balance de 7-2 para LA) unos más que meritorios 17.4 puntos, 9 rebotes y 6.2 asistencias con un 59.5% de acierto en tiros (frente a los 12.9 puntos, 8 rebotes, 3.4 asistencias y 44.5% en TC de los 38 anteriores que había disputado en esta 2012-13). Y es que el trío Bryant-Gasol-Howard estaba anotando la práctica totalidad de los puntos del conjunto angelino, algo digno de mencionar sabida la escasa/nula utilización por parte de MDA de sus hombres interiores. De Kobe no vamos a nombrar nada nuevo, pues como se ha dicho previamente ha hecho de todo en estas últimas semanas. Digno de mención eso sí los 70 puntos anotados entre el último cuarto contra los Hornets el 9 de Abril (23) y el partido completo disputado en Portland apenas un día después (47).


 

17 años en la Liga

Ha llovido ya desde que los Lakers traspasaran a Vlade Divac a los Hornets en aquel verano de 1996 para hacerse con los derechos de un crío recién salido del instituto, elegido en la posición nº 13 de la primera ronda de aquel inolvidable Draft. Criado en Italia e hijo del ex-jugador de Sixers, Clippers y Rockets Joe “Jellybean” Bryant, aquel chaval de personalidad cuanto menos extraña estaba llamado a marcar una época. Y qué mejor lugar que Los Ángeles para protagonizar una historia que bien podría ser digna de su “vecino” Hollywood.

A pesar de jugar apenas 15.5 minutos de promedio en su primer año en la Liga, el joven Kobe tuvo su “bautizo de fuego” en aquellas Semifinales de Conferencia Oeste contra los Jazz en 1997. Concretamente, en aquel 5º partido disputado en Salt Lake City, toda vez que Shaquille O’Neal estaba en el banquillo tras haber sido eliminado por faltas.

Desde entonces, una progresión imparable que le llevó a ser el jugador más joven de la historia en anotar 10.000 y 20.000 puntos (hasta la aparición de LeBron James). El récord de los 30.000 sigue por ahora en sus manos, a la espera de ver qué sucede con el jugador de Akron. Además, a día de hoy figura como 4º en la clasificación de máximos anotadores históricos de la Liga con 31617, sólo superado por Kareem Abdul-Jabbar (38387), Karl Malone (36928) y Michael Jordan (32292).

Entre otros récords, figuran en su poder la segunda máxima anotación individual en un partido NBA (81 puntos contra Toronto en Enero de 2006), el récord de triples en un encuentro (12, empatado con Donyell Marshall), una racha de cuatro partidos consecutivos en Marzo de 2007 anotando 50+ puntos (otra marca sólo superada por Wilt Chamberlain)…

Y, sobre todo, lo más importante: 5 anillos de campeón de la NBA (2000, 2001, 2002, 2009, 2010), siendo 2 veces nombrado MVP de las Finales (2009, 2010). Como ya se sabe, los tres primeros a la sombra de O’Neal, pero bien es cierto que sin él hubiera sido imposible que aquellos Lakers del “Threepeat” hubieran ganado título alguno. Además, dos títulos de máximo anotador (2006 y 35.4 de promedio, siendo la primera vez desde Jordan en el 87 que alguien superaba los 35 de media por encuentro; 2007 y 31.6 de media), un MVP de la Temporada Regular (2008), si bien se antoja más que poco para las enormes campañas que ha tenido, especialmente en aquellos años “de transición” entre 2004 y 2008.

Muy destacable aquella 2005-06, en la que no sólo anotó lo señalado anteriormente, sino que llevó junto a Phil Jackson a un equipo que contaba apenas con Smush Parker, Lamar Odom, Devean George, Kwame Brown, Luke Walton y Chris Mihm (y este último se lesionó a mediados de Marzo y nunca más se supo) a acabar con un récord de 45-37, entrar a PO como 6º del Oeste y tener contra las cuerdas, 3-1 para ser exactos, a aquellos Phoenix Suns de Steve Nash (no estaba Stoudemire, eso sí, puesto que fue el año que se pasó la temporada casi en blanco por sus problemas de rodilla) y Mike D’Antoni (curioso esto) que maravillaban a la NBA gracias a su juego rápido y vistoso. Aquella 2005-06 en la que también fue capaz, entre otras cosas, de acabar los tres primeros cuartos de un partido anotando él solo más puntos que todo el conjunto rival (Kobe 62 – 61 Dallas el 20 de Diciembre de 2005).


Pero por encima de todos los logros, que no son pocos, lo más destacado de Kobe ha sido su carácter ganador, esa capacidad para levantar una y otra vez a su equipo cuando parecía imposible lograrlo. Ahora que se aproxima una situación muy parecida a 2004, me he acordado de estas dos salvajadas que le hizo a los Blazers en el último choque de la RS de 2003-04 para sellar el pase a los PO como segundos del Oeste (pues de no haber ganado el camino por el Oeste hubiera sido mucho más complicado desde la misma Primera Ronda).

Y unas últimas cifras: 1239 partidos jugados (1091 como titular), los citados 31617 puntos, 6575 rebotes, 5887 asistencias, 1828 robos y 619 tapones sólo en Temporada Regular. Los 220 encuentros de Play-Off van aparte. Números que, si todo va bien, deberían seguir creciendo a partir de la próxima 2013-14. Porque conviene recordar que, aunque parezca extraño en alguien que lleva la friolera de 17 años jugando al más alto nivel, ésta es la primera lesión de gravedad a la que se va a enfrentar Bryant, molestias de rodilla aparte.

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Probablemente haya algún error, seguramente me deje más de una y más de dos cosas sin citar, me olvide detalles… pero a pesar de la falta de tiempo la situación del momento requería el sacar algo recordando todo lo hecho por Kobe ya no sólo este año, que ha sido verdaderamente sobrehumano, sino a lo largo de sus 17 exitosas campañas en la Liga. Una figura que, si bien siempre ha estado en el punto de mira de muchos por su peculiar carácter y lo sucedido en Colorado en aquel verano de 2003, está dentro de los 5 mejores jugadores de la historia de la NBA. Alguien que, si bien a estas alturas no podía ser el jugador más dominante, sí que tenía un hambre y una determinación que estaba a años luz de cualquiera.

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Pablo Lorente en Twitter: @_Matasanos_

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