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mar 24, 2013

Enviado por en Blog Resultados NBA, Noticias | 0 Comentarios

La peor de las lesiones de Varejao (Y Mickeal)

La peor de las lesiones de Varejao (Y Mickeal)

A finales del pasado mes de enero, Pablo Lorente nos detallaba con pelos y señales en qué consiste un tromboembolismo pulmonar y qué repercusiones puede tener para un deportista. Tras la conocida noticia de que Pete Mickeal ha vuelto a padecerlo como ya ocurriera en 2011, reproducimos aquí aquel artículo.

Aprovechando que los compañeros de Espacio NBA me dieron la oportunidad de hablar en su programa sobre la reciente e inesperada noticia acerca de las complicaciones que ha sufrido Anderson Varejao después de su operación en el cuádriceps de su pierna derecha, he creído conveniente coger otra vez el mismo (y delicado) tema y comentarlo por aquí si no de una forma más extensa sí que considerablemente más ordenada y quizá mejor explicada.

En la tarde del Lunes merendábamos con esto los aficionados al basket que andamos por twitter:

“Cavaliers center Anderson Varejao recently developed a blood clot (small right lower lung pulmonary embolism) and was admitted to the Cleveland Clinic last Thursday (January 17th). He is being treated with blood thinners (anticoagulants) and is expected to stay at the Clinic for several days, while undergoing treatment and observation. He will need to remain on blood thinning medication for approximately three months. While Varejao is expected to fully recover, he will miss the remainder of the current Cavaliers season.”

Según el teletipo publicado por los propios Cavs, al jugador de Cleveland se le detectó un tromboembolismo pulmonar (esto es, un émbolo obstruye una arteria del pulmón) el pasado 17 de Enero, apenas una semana después de haber sido intervenido quirúrgicamente para repararle la rotura muscular que se produjo hace ya algo más de un mes, en concreto el 18 de Diciembre en el partido contra los Raptors.


Este diagnóstico y la gravedad que comporta el mismo no nos coge demasiado por sorpresa, puesto que hace aproximadamente dos años Pete Mickeal, jugador del Regal Barça, sufrió la misma complicación después de la operación de rodilla a la que fue sometido al poco de comenzar la temporada 2010-11.

 

¿Qué son y por qué se pueden producir trombos/embolias en una persona?

En el organismo existen tanto mecanismos que favorecen la anticoagulación (que la sangre sea “más líquida”, como se podría explicar de una manera más gráfica) como otros que estimulan la coagulación (que la sangre sea “más espesa”). Ambos están en equilibrio, de tal modo que una persona, en condiciones normales y por decirlo un poco a las bravas, ni se desangra ni forma trombos gracias precisamente a este equilibrio.

Pero este balance puede decantarse a favor de uno u otro lado bajo determinadas circunstancias. Dejando de lado las enfermedades de origen genético que cursan con alteraciones (ya sean en un sentido u otro) en este mecanismo de la coagulación y obviando también las causas adquiridas que pueden provocar que este equilibrio se desplace hacia el lado de la anticoagulación (puesto que no es lo que nos incumbe aquí), hay ciertas situaciones que favorecen que un individuo esté más expuesto a sufrir fenómenos de trombosis y/o embolias.

Cabe decir que un trombo es un coágulo de sangre que obstruye, total o parcialmente, un vaso sanguíneo (con todo lo que ello conlleva). Donde se produce, se queda “estancado”. Por el contrario, un émbolo es un trombo que viaja por el torrente circulatorio hasta que encuentra un lugar por donde no es capaz de pasar (en muchas ocasiones es el pulmón o el cerebro) y se “deposita” obstruyendo la luz de una arteria.


¿Cuándo es una persona más propensa a sufrir episodios trombóticos?

Cualquier situación traumática o estresante puede provocar que se active la cascada de la coagulación y que esa persona tenga un riesgo mayor de sufrir una trombosis, por ejemplo, en una pierna. Un trauma sería, fijándonos en lo sucedido a Varejao, desde la propia rotura muscular que tuvo en el cuádriceps (ya que esa rotura muscular acarrea rotura de células y vasos, y la integridad de estos últimos -y en concreto su capa más interna: el endotelio- es clave para que no se active la cascada de la coagulación, puesto que si esta capa se ve dañada el organismo interpreta que se está perdiendo sangre a través del vaso y pone en marcha los mecanismos necesarios para evitar que esa sangre “se escape”) hasta la misma cirugía, aunque conviene señalar que esta última también tiene parte de componente “estresante”.

Además, el reposo que hay que guardar tras determinadas intervenciones (y la del pívot de los Cavaliers es un ejemplo bastante ilustrativo, puesto que no podía caminar) ayuda a que la sangre se estanque en el territorio venoso y pueda acabar desencadenando la formación de algún coágulo en el mismo.


Caso Varejao

A pesar de todo lo comentado con anterioridad, hay que recalcar que es extremadamente raro que alguien de su edad (30 años) sufra una dolencia de este tipo. Sí, aunque cumpla prácticamente al pie de la letra varios de los factores de riesgo de la misma no es normal. Por el contrario en una persona mayor (unos 60 o más años) no resultaría tan extraño, pero éste no es el caso, con lo que cabe pensar que aparte de todo lo citado hay algo más que ha llevado a él en concreto a sufrir un episodio de este tipo.

Qué puede ser es (prácticamente) imposible saberlo, pero que algún factor predisponente más debe de haber es obvio a no ser que no se le haya hecho profilaxis, es decir, tratamiento preventivo de dichos fenómenos trombóticos con heparina (un anticoagulante) tras la cirugía. Esto, sabiendo el estricto control que tienen los equipos con sus deportistas, quedaría descartado desde ya.

Eso sí, una causa que no podría descartarse es que al brasileño se le formara el trombo tras lesionarse hace poco más de un mes, éste se quedara ahí estancado en la pierna sin provocar síntoma alguno y que diera la cara tras la cirugía a la que fue sometido. Si en esos momentos iniciales el trombo sí se hubiera manifestado, obstruyendo una vena de su pierna derecha y provocando una trombosis venosa profunda (TVP), entonces habríamos podido achacar el problema a la rotura muscular. Pero no fue así, con lo cual la duda queda ahí.

 

Otra causa posible es que tras la cirugía y el reposo que ella trae consigo se hubiera formado el trombo en el territorio venoso de la pierna y éste, tras viajar por el torrente circulatorio, se depositara en una arteria pulmonar dando lugar a ese tromboembolismo pulmonar (TEP). En esta circunstancia se podría achacar el problema a que, quizá, no se le hubiera hecho un tratamiento profiláctico con heparina del todo correcto, sobre todo en relación a la dosis empleada para una persona de su peso (que no deja de ser un caso extraordinario, pues no es lo más habitual que alguien de 120 kg pase por la mesa de operaciones en lo que a la población general se refiere). Eso sí, en lo que no hay duda alguna es que ese tratamiento profiláctico, por una razón u otra, no acabó siendo precisamente eficaz.

Una vez estabilizado el jugador tras sufrir el TEP, ahora le queda por delante, según han publicado los médicos de los Cavs, un período de mínimo 3 meses de tratamiento con anticoagulantes orales para evitar que esto se vuelva a repetir (aunque lo habitual suele ser al menos 6). Durante ese tiempo queda totalmente prohibida cualquier actividad deportiva de alto nivel, ya que para ser eficaces estos medicamentos (entiéndase por eficaz: a) que no dejen a la persona desprotegida frente a esta situación que favorece la coagulación; b) que no se “pase de efecto” y deje a la persona con un riesgo evidente de sufrir hemorragias) requieren que sus controles estén dentro de un rango estrecho de valores, valores que no sólo se consiguen tomando la dosis pautada del medicamento, sino también llevando a cabo una vida lo más “reglada” posible, es decir, sin cambios bruscos en lo que a la actividad e incluso a la alimentación se refiere. Y el calendario NBA, en el compites 2 días seguidos al máximo nivel y luego estás 2-3 días de descanso, no es precisamente un ejemplo de lo primero. Esto por no mencionar que cualquier traumatismo provocado durante la práctica deportiva podría o bien predisponer aún más a que se repitiera el TEP, bien provocar que debido a un golpe se produjera una hemorragia si es que a causa de la intensa actividad el jugador no estuviera todo lo bien controlado que debiera.


Sea lo que fuere sólo queda desearle al brasileño una pronta recuperación y que su vuelta a las pistas sea al sobresaliente nivel que nos ha venido mostrando desde que comenzó esta 2012-13. Sus 14.1 puntos, 14.4 rebotes, 3.4 asistencias y 1.5 robos en los 25 partidos que pudo disputar hasta la fatídica lesión lo avalaban y con creces.

 

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Pablo Lorente en Twitter: @_Matasanos_

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