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mar 26, 2013

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Cuentos de marzo

Cuentos de marzo

Cenicientas y ex cenicientas, bellos durmientes, príncipes encantados y/o destronados y/o en vías de coronación, ogros y hadas madrinas (o similar), finales felices y otros no tanto, llanto y crujir de dientes, risas histéricas, ríos de lágrimas, apariciones y desapariciones insospechadas, vuelos imposibles, sucesos prodigiosos… Pura magia. Para el común de los mortales marzo es un mes como otro cualquiera, como abril u octubre, más o menos con las mismas alegrías y miserias cotidianas. Pero usted y yo sabemos que hay algo más, sabemos que un poco más allá de la cruda realidad hay otro marzo hecho de sueños en forma de baloncesto, si aún no se lo cree acompáñeme durante unos cuantos párrafos y podrá comprobarlo con sus propios ojos…

Midwest

Louisville (1) vs Oregon (12) //// Michigan St. (3) vs Duke (2)

Escribía yo hace una semana que Louisville era mi favorita, que no alcanzaba a ver otros favoritos más allá de estos Cardinals. Sigo sin verlos, francamente. Me podrán decir que no han tenido apenas rival, que a North Carolina A&T no les conocía ni su padre (aunque eso en este Torneo no ha significado gran cosa), que esos de Colorado State a ver quién son… Pues depende. Colorado State es un equipo más que decente que ha hecho una temporada más que buena dentro de sus posibilidades, un equipo que se presentó en el Rupp Arena de Lexington (anda que se lo podían haber puesto aún más cerca a Louisville; en Louisville, por ejemplo) con la sana intención de dar la campanada, sana intención que se les pasó en cuanto los de Pitino se pusieron a defender. Defender dicho así puede parecer lo que todos hacen, pero defender como lo hacen éstos créanme que no lo hace prácticamente nadie. Una presión en toda la pista que empezó minando la confianza de sus contrarios y acabó descomponiéndolos, descomponiendo incluso a un entrenador tan curtido como Larry Eustachy. No tuvieron rival, es cierto, pero bien que se curraron el no tenerlo. Y puede que aún tarden un par de rondas en encontrarlo…

Porque a la vuelta de la esquina les espera Oregon. Como diría cierto señor de cuyo nombre no quiero acordarme, me llena de orgullo y satisfacción decirles que por una vez y sin que sirva de precedente yo tenía razón (yo y los otros chiquicientosmil que dijeron lo mismo, tampoco me voy a colgar más medallas de las que me correspondan): asignarle a Oregon el número 12 de su Región fue una cagada enorme, han bastado apenas un par de partidos para comprobarlo. En el primero se cepillaron con asombrosa facilidad a la Oklahoma State de Marcus Smart, en el segundo se pasaron por la piedra con no menor facilidad a esos mismos Billikens de Saint Louis que habían dominado la Atlantic 10. Ahora tocará Louisville, obviamente huele a final de trayecto pero que les quiten lo bailao como suele decirse: Dana Altman habrá demostrado una vez más que es un grandísimo entrenador, Kazemi, Woods, Emory o E.J. Singler podrán dejar la universidad con la cabeza bien alta y el futuro con esa maravillosa pareja exterior Artis-Dotson se antoja sumamente apetecible. Qué más se puede pedir.

Así que no, no parece que haya por ahí muchos equipos que le puedan amargar la vida a Louisville, es cierto… pero entre los que pueden hacerlo están precisamente aquellos que deberá encontrarse a la vuelta de la esquina (a la vuelta de Oregon, entiéndase): Michigan State o Duke, o el uno o el otro, cualquiera de los dos será un regalo envenenado para las huestes de Pitino. Les dije hace una semana que los Spartans me parecían el gran tapado, a día de hoy me lo siguen pareciendo… aunque a simple vista parezcan atisbarse grietas en su siempre sólida estructura. Las broncas entre jugadores son el pan de cada día en cualquier equipo deportivo de élite, es así y hasta puede que sea bueno que así sea, no digo yo que no; lo que ya canta un poco más es que estas broncas tengan lugar con luz y taquígrafos, con medio mundo mirando, hasta con lanzamiento de objetos arrojadizos incluso, Nix soltándole un toallazo a su base Appling y éste devolviéndoselo de inmediato, todo ello ante las mismas narices de Izzo en mitad de un tiempo muerto; si hay buen rollito en ese vestuario la verdad es que hacen lo posible por disimularlo, igual es una estrategia para que los rivales se confíen… A Memphis en cualquier caso no le sirvió de nada, Memphis mucho salto y mucha cabriola y mucho efecto especial pero de baloncesto más bien poco, de eso los Spartans (aunque estén picados entre sí) tienen para dar y tomar. Memphis fue pan comido, otra cosa ya será Duke…

El toallazo

Duke tampoco ha pasado más apuros que los mínimamente imprescindibles, Duke se deshizo de Creighton con mucha más facilidad de la que cabía esperar… o mucha más de la que yo esperaba al menos, sobreviviendo además a una pésima noche de su multiusos Ryan Kelly. Pero tanto dio, entre Mason Plumlee y ese envidiable perímetro Cook-Curry-Sulaimon más los relevos de Thornton se cepillaron a la familia McDermott sin que el impresionante hombre-orquesta Doug McDermott (qué jugador, qué temporadón el suyo) pudiera hacer nada por impedirlo. Así que ahí lo tienen, puro lujo en semifinales de conferencia, Duke contra Michigan State o lo que viene siendo lo mismo, mito contra mito, Krzyzewski contra Izzo; y el que gane contra Pitino… con permiso de Altman, con permiso (no se nos ocurra descartarlos todavía, por difícil que esté) de los Patos de Oregon.

West

Wichita St. (9) vs La Salle (13) //// Arizona (6) vs Ohio St. (2)

Dirán en Gonzaga que de cenicienta vivíamos mejor. La vida de cenicienta es más sacrificada pero mucho más fácil, al fin y al cabo no tienes nada que perder, si no te quiere el príncipe pues que le den, tiras tus zapatitos de cristal (que deben ser incomodísimos) al contenedor de vidrio, retomas tus quehaceres cotidianos y a otra cosa mariposa. Pero como el príncipe te convierta en la reina del baile, ay amiga, ahí mismo empezarán tus problemas: la casa, los niños, las facturas y demás quebraderos de cabeza propios de princesas. Miren, dirá Mark Few, otro año ni se les ocurra ponernos en el número 1, a nosotros dennos un 9 ó un 11 que con eso ya nos vamos apañando… Esta es una forma de verlo, otra podría ser que estas cosas te pasan cuando te tiras dos meses enteros jugando contra rivales de un nivel muy inferior al tuyo, más concretamente desde aquel sábado de mediados de enero en que cayeron sobre la bocina en el Hinkle de Butler. La West Coast podrá ser una conferencia entrañable pero si aspiras a la grandeza no te alcanza, puedes hartarte a jugar contra Saint Mary’s (que este año no estaba al nivel de otros años), San Diego, San Francisco, Santa Clara y demás santos del cielo que cuando bajes luego a la tierra te la vas a pegar, véase la muestra.

La muestra en cuestión se llama Wichita State, los Shockers (qué nombre tan bien puesto), un equipo duro (en todos los sentidos de la palabra), sólido, aguerrido, uno de esos equipos del medio oeste de la América semi-profunda a cuyos aficionados no te cuesta imaginártelos bailando a ritmo de country alrededor de una barbacoa. Pero es también un equipo coral en el que resulta muy difícil entresacar a alguien (pero puestos a entresacar entresacaremos a CleanthonyEarly, a Carl Hall, por supuesto a su magnífico técnico Gregg Marshall), un equipo que no se complica, que acaso haga pocas cosas pero las hace francamente bien. Durante todo el año fueron pisándole los talones a Creighton en la Missouri Valley Conference, no rascaron bola ni en la Regular ni en el Torneo pero ahí les tienen ahora, Creighton ya camino de casa y en cambio ellos camino de Los Ángeles para disputar el SweetSixteen. Y con serias esperanzas de pasarlo, además.

Dirán en La Salle que hay que joderse (ustedes disculpen la vulgaridad), que llegaron con el número 13, han pasado tres rondas como tres soles, son tan cenicienta como la que más y sin embargo no se acuerda de ellos ni dios. Y tendrán razón, qué duda cabe, cualquier otro año la hazaña de La Salle habría dado la vuelta al mundo (al mundo en el que se hable de NCAA, entiéndase), en cambio este año sólo parece haber ojos para Florida GulfCoast. Sirva este párrafo para reconocer las virtudes de un equipo que llegó como quinto o sexto en discordia de la (este año fortísima) Atlantic 10, acaso un pequeño paso por detrás de clásicos como St. Louis, VCU, Butler o Temple pero hete aquí que hoy todos los anteriormente mencionados están ya en su casa (todos ganaron brillantemente en 2ª ronda para caer luego en la 3ª), todos excepto estos Explorers de La Salle, ese estupendo base Tyreek Duren, ese prodigioso anotador Ramon Galloway o ese efervescente Garland capaz de jugarse la bola definitiva sin que le tiemble el pulso, ese desconocido (hasta ahora) técnico Giannini, todos ellos cargándose en 1ª ronda a Boise St., en 2ª nada menos que a Kansas St. y en 3ª a una Ole Miss que se había cargado nada menos que a Wisconsin… Vale que habían hecho una gran temporada pero con todo y con eso, ¿alguien en su sano juicio (que no fuera de La Salle, entiéndase) habría apostado por que sobrevivirían teniendo por delante semejante cuadro? Pues aquí les tienen. Y ojo, que la aventura no tiene por qué acabar aquí.

Tyreek Duren, el base estrella de LaSalle

[Me van a permitir una acotación al margen sobre Ole Miss, una universidad que ha hecho un gran año y de la que el próximo hablaremos mucho más porque allí aterrizará nuestro Sebas Saiz, genuino producto estudiantil y campeón en Mannheim: Ole Miss tiene una prodigiosa estrella llamada Marshall Henderson, un tirador verdaderamente extraordinario, tan extraordinario es que nadie tira más triples que él no ya en su equipo ni en su conferencia ni en su comarca ni en su estado sino en todo el país, en toda la Division I de la NCAA (trescientos y pico equipos, recuerden) nadie tira más triples que Marshall Henderson, ni de lejos; es un extraordinario tirador y a menudo suele ser también un extraordinario metedor pero hay veces que no es el caso y aún así él sigue tirando y tirando y tirando, supongo que cuenta con la aquiescencia de Andy Kennedy ya que tampoco tiene muchas más amenazas desde el juego exterior pero a la larga acaba resultando contraproducente, así lo fue por ejemplo ante La Salle. La criatura tiene carácter y una personalidad arrolladora, de eso no cabe la menor duda, pero es bien sabido que quien a triple mata a triple muere y eso vale también para Henderson. Demasiadas veces, me temo]

Habremos de coincidir en que ésta es la Región más abierta del cuadro, pero habremos de coincidir también en que en ausencia del número 1 el favoritismo debería corresponder al 2, o sea Ohio State. Ohio State pasó también serios apuros para llegar aquí, esa extraordinaria Iowa State de Fred Hoiberg les llevó literalmente al límite, al final sólo sobrevivieron gracias a la aparición puntual de un jugador que había hecho un mal partido (en ataque, que en defensa siempre cumple) pero que siempre está cuando se le necesita: su base AaronCraft; tuvo el penúltimo balón y se tiró un mendrugo, tuvo el último y tras tirarse botando medio minuto sin encontrar (o sin buscar) otra solución decidió finalmente jugársela él, ya sobre la bocina: ni que decir tiene que la clavó, de tres además. Un ThadMatta congestionado y sin haberse quitado aún el susto del cuerpo se curó en salud nada más acabar el partido lanzando elogios a su próximo rival, Arizona, según él el mejor equipo de la costa Oeste de USA. Puede ser (para mí no, para mí es mejor Oregon pero no les daré ya más la brasa con los Ducks), al menos sí que es cierto que Arizona ha llevado una trayectoria comodísima hasta llegar aquí: pensé que Belmont daría la sorpresa y no les duró ni un asalto, pensé que Harvard les complicaría la vida y el partido se acabó antes de empezar. Ohio St-Arizona, que dado que por el otro lado habrá un Wichita St-La Salle podría interpretarse casi como final (regional) anticipada. Pero vaya usted a saber.

South

Kansas (1) vs Michigan (4) //// Florida (3) vs Florida GulfCoast (15)

Pase lo que pase de ahora en adelante, gane quien gane el Torneo, éste será ya para siempre el año de Florida GulfCoast. Que levante la mano aquel que antes del baile supiera siquiera que esta universidad existía. Yo no, desde luego. Yo lo más que recuerdo es estar viendo un partido cualquiera en la semana de los Torneos de Conferencia y que en la parte de abajo de la pantalla apareciera un letrerito diciendo que una tal Florida GulfCoast se había clasificado para el Madness, que yo pensara al verlo anda, mira qué bonito, la Universidad de la Costa del Golfo de Florida, y éstos quiénes serán… Tampoco es algo que me pasara a mí sólo, de hecho hasta en USA (salvo en círculos muy iniciados) andaban igual tras su victoria ante Georgetown preguntándose quién demonios serían estos tíos, cómo sería la cosa que incluso en las horas previas a su partido de 3ª Ronda aún había un debate en Twitter entre periodistas especializados yanquis preguntándose como había que llamarlos, si Florida GulfCoast o FGCU; puede parecer un tema baladí pero créanme que no lo es en absoluto, al fin y al cabo en USA ni dios dice Virginia-Commonwealth o Nevada-Las Vegas sino VCU ó UNLV, no digamos ya UCLA (todo ello por supuesto pronunciado a la manera yanqui, vi si iu ó iu en el vi, no digamos ya iu si el ei…) No sé qué decidirían al final ni me importa demasiado, me van a permitir que yo siga llamándoles Florida GulfCoast que (aunque tarde bastante más en escribirlo) suena bastante mejor.

Algunas cosas que probablemente aún no sepa (o puede que sí, pero no le vendrá mal recordarlas) sobre Florida GulfCoast: que la Universidad como tal nació en 1997, que apenas lleva dos años en la Division I, que su fascinante entrenador Andy Enfield (ése al que ahora empiezan ya a rifarse todos los grandes programas de la nación) gana apenas 157.500 dólares al año (que puede que sea bastante más de lo que ganemos usted o yo, pero es infinitamente menos de lo que pueda ganar cualquier colega suyo), que está casado con una espectacular ex modelo de trajes de baño y lencería fina… y que sus Eagles juegan como los ángeles (y no lakers precisamente), comiéndose las líneas de pase, poniendo siempre el balón en el lugar correcto y sacando el contraataque con una alegría y una efectividad como hacía mucho tiempo que yo no veía. Así sorprendieron a los Hurricanes de Miami a comienzos de temporada (sí, a esos mismos Hurricanes que hoy son número 2 de la East Region, pero claro está que a esas alturas nadie le dio la menor importancia), así pillaron desprevenidos a los Hoyas y así se llevaron también por delante a unos Aztecs que ya estaban avisados pero a la hora de la verdad tanto dio. Hoy todo dios conoce ya a estos tipos a quienes hace apenas unos días no conocían ni en su casa a la hora de comer (es un decir), ese alucinante sujeto con nombre de bosque llamado Sherwood Brown, el base Brett Comer, los aleros McKnight o Fieler y hasta FilipCvjeticanin, criado aquí e hijo del Yeti (me pongo de pie), y por favor no me obliguen a explicarles quién fue/es el Yeti. Del anonimato absoluto a convertirse en el primer equipo en toda la historia de la NCAA (y son ya 75 años de historia) que desde un número 15 alcanza las semifinales regionales, los sweetsixteen. Se dice pronto.

Pero si son tan amables me van a permitir que dedique también un párrafo a su primera víctima, los Hoyas de Georgetown, una universidad que (en lo que a baloncesto se refiere) empieza a emitir señales preocupantes. Chicos impecables, técnicamente irreprochables, sospecho que académicamente brillantes, que compiten con dignidad pero a los que siempre parece faltarles un puntito de… ¿Cómo lo diría? Hubo una vez en este país un abrupto y ultramontano entrenador de fútbol al que en cierta ocasión se le ocurrió decir que la cantera de determinado equipo sólo producía mingafrías, y aunque no me guste el término (ni el entrenador en cuestión) reconozco que no he podido evitar acordarme de aquella frase. Obviamente no estoy hablando de los tiempos de Ewing, Mourning o Mutombo ni aún menos de los de Iverson, no voy tan lejos, tan sólo me remontaré unos pocos años atrás: He tenido y aún hoy tengo especial debilidad por pívots como Roy Hibbert o Greg Monroe, de la misma manera que podría llegar a tenerla por su actual (ya no muy actual, la verdad) estrella Otto Porter Jr. Jugadores elegantes, rebosantes de fundamentos, capaces de hacer muchísimas cosas y todas maravillosamente bien… pero en los que no siempre resulta fácil encontrar ese gen competitivo que logre marcar las diferencias, sobre todo cuando llegan estos momentos cruciales. Como si el evidente prestigio académico de dicho centro estuviera reñido necesariamente con el carácter ganador, con el instinto asesino (en términos deportivos, entiéndase) o la mala leche que a veces se necesita en circunstancias puntuales. O serán tal vez manías mías, no digo yo que no, pero ya son demasiadas eliminaciones frente a rivales presuntamente inferiores; vayan si les place al vídeo del partido, busquen cualquier imagen de John Thompson III en los últimos minutos (el rictus demacrado, el rostro congestionado, la corbata casi del revés) y díganme entonces si les queda alguna duda.

Florida GulfCoast se las verá ahora contra Florida (Florida a secas, los Gators de toda la vida), acaso el derby más insospechado que recordarse pueda. Florida ha ganado con solvencia su rincón del cuadro, el rincón de los entrenadores decapitados podríamos llamarlo: Minnesota ganó a UCLA y ello costó el puesto a Howland, seguidamente Florida ganó a Minnesota y ello costó el puesto a Tubby Smith: lo de los Bruins se veía venir pero lo de los Gophers yo al menos no me lo esperaba en absoluto, no me parece que Tubby Smith haya hecho tan mala labor como para cargárselo de esta manera y menos aún este año pero en fin, ellos sabrán. Así pues lo dicho, Florida vs Florida GulfCoast, el sentido común dicta que ese será el fin del sueño para los Eagles… pero ya hemos podido comprobar en un par de ocasiones que sus reglas no se corresponden en absoluto con las reglas del sentido común.

 

 

La cenicienta este año se llama Florida Gulf Coast

El otro lado del cuadro es mucho más normal, claro, 1 contra 4, Kansas contra Michigan. Pensé que Michigan sufriría ante el HAVOC de VCU pero obviamente me equivoqué, nada pudieron hacer los de Shaka Smart ante el desparrame de talento de unos Wolverines que parecen haber recuperado (por fin) la mejor versión de Tim Hardaway Jr. Y Kansas suma y sigue, tampoco los TarHeels tuvieron nada que hacer, tanto dio que McLemore parezca haber perdido el punto porque la vena anotadora correspondió a Releford y la vena taponadora al guaperas Withey, interesante personaje de evidentes limitaciones ofensivas pero al que la cosa de poner gorros se le da como hongos (por qué se dirá esto), hay quien dice que por haber jugado al voleibol. Kansas-Michigan, cruce atractivo donde los haya, los pronósticos generales apuntan hacia Kansas pero los míos (más que nada por llevar la contraria) apuntan hacia Michigan. Veremos.

East

Indiana (1) vs Syracuse (4) //// Marquette (3) vs Miami (2) 

Ahí los tienen juntitos, el 1, el 2, el 3 y el 4, Indiana, Miami, Marquette y Syracuse, por fin una Región como dios manda, una Región en la que se cumplen los pronósticos y gana siempre quien tiene que ganar… Pues sí pero no tan deprisa, que tres de ellos han tenido que dejarse sangre, sudor y lágrimas para estar aquí. Por ejemplo Indiana, la archifavorita Indiana que sufrió lo indecible ante Temple, que se encontró un enemigo insospechado en el base/escolta/chico-para-todo de los Owls Khalif Wyatt, aún no habíamos llegado al descanso y el susodicho llevaba ya 20 puntos (de los veintipocos de su equipo), Tom Crean llegó un momento en que ya no sabía qué hacer con él, primero le mandó a Oladipo (especializado últimamente en defender al base/estrella rival) y como si no, luego le plantó enfrente a Sheehey y fue como si le dieran agua, más tarde le colocó a Remy Abell y algo más le rascó pero tampoco mucho… Así las cosas, triple va canasta viene, llegamos igualados al último minuto… y entonces sucedió: Victor Oladipo podrá no tener la técnica más depurada del mundo pero tiene a cambio una serie de cualidades que le hacen impagable: unas condiciones físicas superlativas, una intensidad que supera todos los parámetros conocidos sobre el planeta Tierra… y (contra todo pronóstico) una cabeza fría como el hielo en esos momentos en que a todos los demás les entra la descomposición: cuando todos esperábamos que el tiro de gracia sería para Hulls, Watford o Yogi se la dieron a Oladipo, éste se levantó desde más allá de la línea de tres… y el resto es historia.

Oladipo sentenciando a Temple

Sangre, sudor y lágrimas también para Miami en su cruce ante Illinois. Los Hurricanes sobrevivieron literalmente al límite (triple de Larkin y error arbitral mediante) y ello a pesar de que tuvieron que nadar contracorriente y sortear dos obstáculos que a lo que se ve no tenían previstos: uno Brandon Paul, el jugón (a la par que un poco chupón) Brandon Paul que (a la manera de Wyatt en el párrafo anterior) decidió echarse sobre las espaldas a los FightingIllini en pleno; el otro, escandaloso, fue la abismal superioridad reboteadora de los de Groce, de hecho los estadísticos de la televisión yanqui debieron casi de perder la cuenta de la cantidad de puntos anotados por Illinois tras rebote ofensivo. A Julian Gamble se le averió el tobillo, el bueno de Reggie Johnson no salta ni un papel que le pongan en el suelo, Kenny Kadji por sí solo no es suficiente y entre unas cosas y otras se les generó una sangría que al final no les costó el partido porque siguen siendo muy buenos y hasta en situaciones límite saben sacar petróleo de las piedras. Con eso les bastó (por los pelos) ante Illinois pero no será fácil que les baste de aquí en adelante.

Claro que para sangre, sudor y lágrimas las de Marquette, no una victoria al límite sino dos, en 2ª ronda salvaron los muebles ante Davidson gracias a una bandeja de Vander Blue literalmente sobre la bocina, y en 3ª ronda… En 3ª ronda fue la reedición prevista de aquel Butler-Marquette de hace cuatro meses en Maui, sólo que esta vez el desenlace sucedió exactamente al revés: Marquette tuvo el partido ganado varias veces pero ya sabemos que eso no va con Butler, Butler podrá estar medio muerta pero no acaba de morirse nunca, Butler aún tuvo la última posesión, sólo 2 abajo a falta de 2 segundos para el final, Butler es el clutchteam por antonomasia, el equipo bocina como si dijéramos, probablemente en ese mismo momento alguien en todas la redacciones USA gritó esperen, paren las rotativas, vayan preparando el titular para otro canastón histórico de Rotnei Clarke o de Barlow o de quien sea… Bueno, pues no. Esta vez no, esta vez Marquette se las apañó para que quien se tuviera que jugar el triple desesperado fuera el pívot Andrew Smith, su lanzamiento postrero ni tocó el aro siquiera… [Acotación al margen: ese fue el triste final de la carrera universitaria de Andrew Smith, un tipo que ahí donde le ven ha jugado dos Final Four y que desde luego merecía menos que nadie que su etapa acabara de este modo: no tiene grandes cualidades físicas ni técnicas pero siempre me ha parecido el ejemplo perfecto de jugador de Butler, un sujeto inteligentísimo sobre una cancha de baloncesto; no encontrará hueco en NBA, estoy convencido, pero Europa no debería dejar pasar a un jugador así. Dicho queda]

Marquette no tiene este año (al menos en mi opinión) una plantilla para tirar cohetes, pero a cambio el Hombre Sin Cuello Buzz Williams optimiza espectacularmente sus recursos. Y de qué manera: en un momento dado, hacia comienzos de la segunda parte, la televisión nos mostró una sorprendente estadística según la cual Marquette hasta ese momento llevaba hechas 47 sustituciones por sólo 13 de Butler; cambios de tres en tres, casi a la americana, que parece hacerlos casi compulsivamente pero que supongo que obedecen a un plan: tener siempre piernas frescas sobre la cancha, llegar al final del partido con sus piernas más frescas que las del rival. Ante Butler funcionó, veremos si no funcionará también ante Miami; los Hurricanes tienen (en mi opinión) muchísimo más baloncesto pero llevan tiempo transmitiéndome la sensación de que han llegado con la reserva encendida a estas alturas de temporada. Ganarán o perderán, no sé, pero que acabarán reventados ante Marquette pueden darlo por seguro.

Vander Blue (derecha), el referente de Marquette

Y finalmente Syracuse, la excepción que confirma la regla por esta parte del cuadro. Mis Orange no necesitaron sangre, sudor ni lágrimas, mis Orange ahuyentaron de un plumazo mis temores, mis Orange tuvieron un primer cruce sumamente plácido ante Montana y un segundo casi igual de plácido ante California (y ello pese a jugar casi en campo contrario, San José, pleno Silicon Valley, a dos pasos de Berkeley). Igual que fui muy pesimista tras el aplastamiento al que les sometió Louisville en la Final de la Big East, habré de reconocerles que ahora soy moderadamente optimista (mi optimismo siempre es moderado, aún en las circunstancias más favorables). Ahora bien, al otro lado de mi optimismo están los Hoosiers, palabras mayores, Oladipo encima de Michael Carter-Williams desde el salto inicial… Partidazo, tocará disfrutarlo (como un niño, a ser posible) y que luego pase lo que tenga que pasar. No habré de engañarme, Indiana es favorito, lo es para esta Región como lo es Ohio State para la suya, como no lo son ni Michigan State ni Michigan en las suyas respectivas pero tampoco las descarten. En una semana podríamos encontrarnos algo insólito, cuatro equipos de la misma Conferencia (Big 10) en la misma Final Four. Difícil, sí. Pero no imposible, en absoluto.

Y colorín colorado, este cuento aún se ha acabado ni puñetera falta que le hace. Queda lo mejor. Permanezcan atentos a sus pantallas…

 

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José Díaz Tenorio en Twiiter: @Zaid5x5

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