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feb 3, 2013

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Grant Hill y la alargada sombra de Isiah

Grant Hill y la alargada sombra de Isiah

19 de Junio de 1988

Aquel Domingo se disputaba en el histórico Forum de Inglewood el sexto partido de la Final de la NBA entre el conjunto local, Los Ángeles Lakers, y los visitantes Detroit Pistons. El showtime que caracterizó a LA durante la década de los ochenta estaba dando sus últimos coletazos. Por el contrario los pupilos de Chuck Daly, aquellos míticos Bad Boys, se estrenaban en unas series finales en las que parecían no estar pagando la novatada, pues por aquel entonces la eliminatoria estaba 3-2 a su favor.

Al descanso de ese decisivo encuentro se llegaba con un 46-53 a favor de LAL. Después de terminar 26-20 el primer cuarto, los angelinos se sobrepusieron y se fueron a los vestuarios arriba en el marcador merced a un gran segundo parcial (33-20).

A pesar de los 14 puntos de Isiah en seis minutos tras la reanudación, los Pistons seguían ocho abajo en el marcador con 5:11 por jugarse del tercer período. Chuck Daly pidió tiempo muerto, y a la vuelta del mismo anotaron dos canastas que ponían el marcador 66-70. Llovía menos, pero tras dar la asistencia a Joe Dumars para poner ese punto número 66 Thomas pisó a un Michael Cooper que tenía encomendada la tarea de tratar de secar al base de Illinois. Su tobillo derecho había sufrido una severa torcedura que le obligó a abandonar la pista ayudado por dos de sus compañeros. Su participación en lo que quedaba de ese sexto (y quizás definitivo) choque parecía más que dudosa.


Sin embargo, y para sorpresa de prácticamente todos los presentes, apenas 35 segundos después de reanudarse el juego, en mitad de unos tiros libres lanzados por AC Green, Isiah Thomas volvió a pista. Y no sólo eso, sino que siguió anotando como si nada le hubiera ocurrido. A pesar de jugar cojeando ostensiblemente, anotó 11 puntos más antes de finalizar el tercer cuarto. Acababa el mismo con un total de 25 (con un casi inmaculado 11/13 en tiros de campo), marca que aún hoy sigue siendo récord de anotación en un cuarto por parte de un solo jugador. Aunque sin duda lo más importante era que su equipo llegaba al cuarto y definitivo período arriba en el marcador: 81-79.

Pero la épica historia no tuvo su final feliz. Los Bad Boys acabaron perdiendo por la mínima, 102-103, y los 43 puntos, 8 asistencias, 6 robos, 3 rebotes y 1 tapón de Isiah cayeron en saco roto. Y no sólo eso, sino que en el séptimo y definitivo enfrentamiento volvieron a caer, esta vez por 105 a 108. Los Lakers ganaban así el que fue último anillo de Magic, Kareem y compañía, puesto que ya al año siguiente, con idénticos protagonistas en la Final, el gato al agua se lo terminaron llevando los de Michigan, quienes arrasaron por 4-0.

Como dijo después Chuck Daly, “estuvimos a 45 segundos de ganar un campeonato de la NBA. ¿Qué puedo decir más?”. Sin embargo, la heroica noche de Isiah Thomas sería recordada por siempre, a pesar de la derrota, no sólo por la gente de Detroit, sino por todos los aficionados a la NBA.


Sábado, 15 de Abril de 2000

En el First Union Center de Philadelphia se enfrentaban los Philadelphia 76ers y los Detroit Pistons. Estos últimos, que se presentaban con un balance hasta la fecha de 41-37, estaban peleándose, junto a los Bucks y los Magic, por las últimas dos plazas que daban acceso a los Play-Offs en la Conferencia Este.

En el segundo cuarto de dicho encuentro el jugador estrella de los visitantes, Grant Hill, se torció su tobillo izquierdo. A pesar de no volver al juego, no se le dio demasiada importancia a su torcedura. Los médicos le diagnosticaron un hematoma óseo en dicha articulación y le indicaron descanso hasta que la postemporada comenzara. Aunque sólo consiguieron ganar un partido de los últimos cuatro de Regular Season, contando el citado ante Philadelphia, y a pesar de acabar con idéntico récord que Milwaukee, los pupilos de ya por entonces George Irvine consiguieron colarse como séptimos cabezas de serie en las eliminatorias por el título.

Allí les esperarían los Heat de Pat Riley, Tim Hardaway y Alonzo Mourning.


Sábado, 22 de Abril de 2000

Apenas una semana después daban comienzo los Play-Offs para el conjunto de la Motown. Grant Hill, como era de esperar tras unos días de descanso, era activado justo antes de comenzar el primer enfrentamiento de esa Primera Ronda.

Éste acabó con un 85-95 para los de Florida. Hill, que disputó 34 minutos, acabó con unos discretos 13 puntos (3/9 en el tiro) y 6 pérdidas, aunque añadió a su estadística 9 rebotes y 5 asistencias. Derrota esperada ante un rival que era claramente superior.


Martes, 25 de Abril de 2000

Segundo partido de la serie entre Pistons y Heat. De nuevo en el American Airlines Arena, y de nuevo saldado con victoria para los de Miami. Eso sí, esta vez por un ajustado 82-84. Tampoco se podía decir que esta derrota sorprendiera a alguien, pero lo importante del encuentro no fue el resultado. De hecho, éste importaba entre poco y nada me atrevería a afirmar. Grant Hill se había visto obligado a abandonar en el tercer cuarto por culpa de ese tobillo izquierdo. Sí, el mismo que se había torcido diez días atrás en Philadelphia. Y esta vez, a diferencia de la anterior, no volvió para el próximo compromiso importante de su equipo. Éste tuvo lugar ya en el Palace donde, sin su principal referente, los locales sellaron su eliminación tras caer 91-72. El curso, deportivamente hablando, había terminado para la franquicia del estado de Michigan.


Sin embargo, otra dura temporada había comenzado para el “33”.


Comienza el calvario

“No creo que alguien realmente supiera que empecé a tener problemas de tobillo al final de la 99-2000, probablemente desde mitad de Marzo. Era capaz de salir y jugar. Jugaba bien, pero estaba recibiendo mucho tratamiento. Me estaba realmente molestando. Conforme nos acercábamos al final de la temporada mi tobillo iba cada vez a peor. Me perdía los entrenamientos (…) Hasta el punto en el que el día que teníamos un partido televisado a nivel nacional contra Philadelphia me vi obligado a abandonar el encuentro. Mi tobillo estaba matándome. Me hicieron una resonancia y me dijeron que era un hematoma óseo”.

Tras volver para el primer choque contra Miami, la cosa no mejoró.

“Me está molestando todavía” decía Hill. “Los médicos me pusieron una medicación muy fuerte, y nosotros tuvimos un largo período de descanso entre el primer y el segundo partido. Mientras estaba bajo el efecto de la medicación me sentía bien. Obviamente, ésta enmascaraba el dolor. Salí y jugué en el segundo partido. Sentí un crujido en el segundo cuarto, seguí jugando hasta el tercero y no pude continuar. Fue entonces cuando descubrimos que se había roto”.

Me dijeron que todo estaba bien. Incluso descubrí que algunos médicos del equipo se cuestionaban si estaba realmente lesionado, pensando que yo era un “blando” o algo parecido. Esto sucedió después de que me hubiera retirado del segundo partido contra los Heat. En ese momento, cuando me di cuenta de que me había roto el tobillo (sí, tan “esperpéntico” como suena), me sentí aliviado. Finalmente tenía alguna confirmación, finalmente tenía pruebas de que realmente no me lo estaba inventando”.

Añadió que la alargada sombra de Isiah Thomas pudo haber afectado en la forma en que los Pistons trataron su lesión: “había un estándar en Detroit, y ese estándar era Isiah. Él creció en Chicago. Era fuerte, duro. Jugó lesionado. Tuvo aquel gran partido contra los Lakers en las Finales (a pesar de jugar con un tobillo torcido). Era la imagen de la franquicia y yo soy algo así como justo lo contrario. Estoy seguro de que hubo seguidores de Isiah dentro de la organización. ¿Quién sabe? Sólo puedo especular sobre ello. Pero era algo así como que no importaba lo que hiciera, no era tan bueno como Isiah… Y yo no estaba intentando demostrar lo duro que era. Simplemente estaba intentando ganar”.

Éstas fueron las palabras pronunciadas por Grant Hill en la entrevista que le realizó Jason Whitlock para FOX Sports el 27 de Abril de 2011, hace ya casi dos años. En ella detalla cómo los equipos médicos y técnicos de Detroit (en primer lugar y muy especialmente) y de Orlando restaron importancia primero y manejaron mal después su lesión, la cual sin duda no sólo destrozó lo que prometía ser una más que brillante carrera, sino que estuvo cerca de provocar su retirada del baloncesto profesional.

Y lo cierto es que todo lo que le sucedió a ese tobillo izquierdo durante los años 2000 y 2003 bien parecía seguir un guión que ni queriendo lo hubiera diseñado así de “bien” su peor enemigo.

Pero antes de ese cúmulo de infortunios que terminó sufriendo después de ese fatídico 15 de Abril del año 2000, iba camino de convertirse en uno de los mejores jugadores de toda la historia. Contando la 1999-2000, promedió 21.5 puntos, 7.8 rebotes y 6.2 asistencias en 6 campañas (fue elegido en el Draft curiosamente el verano después de anunciar su retirada Isiah Thomas -1994-, en la tercera posición), números que bien podríamos comparar con, por ejemplo, LeBron James. Y en la que a la postre sería su última temporada en Michigan, esa funesta 99-00, terminó como tercero en la lista de máximos anotadores, con 25.8 por noche, acompañándolos con 6.6 rebotes, 5.2 asistencias, 1.4 robos y un 49% de acierto en tiros de campo.

“En la época en que me lesioné sentía que el juego se había convertido en algo muy fácil para mí. Estaba entrando en los mejores años de mi carrera (…) Sentía que los siguientes 4-5 años iban a ser una oportunidad única y una época para realmente dejar mi impronta en esta Liga”

Y no sólo estaba llamado a marcar una época en la Liga, sino que también iba camino de hacer lo propio con la selección americana. Su participación en los JJOO de Sydney 2000 era indiscutible. Indiscutible, claro, hasta el momento de lesionarse. Sobra decir que, aunque con más apuros de los previstos, la selección de EEUU se acabó llevando el oro de tierras australianas.


Rumbo a Orlando

Se daba la casualidad de que en ese Verano del año 2000 Grant Hill se convertía en agente libre sin restricciones, y se rumoreaba desde meses atrás que no tenía muchas intenciones de renovar. Hecho que, también, pudo afectar a la forma en se afrontó su lesión, pues muchos veían que únicamente pretendía reservarse para así llegar en plenas condiciones al mercado de agentes libres con el único objetivo de sacar el mejor contrato posible.

Pero aun lesionado se le firmó por el máximo salarial. El alero había llegado a un acuerdo con los Magic, quienes ese mismo verano se iban a hacer con los servicios del agente libre Tracy McGrady procedente de Toronto, pero su pase al conjunto de Florida se hizo vía sign-and-trade un 3 de Agosto. Idéntica fecha, e idéntica forma a la seguida por los de Orlando para hacerse con McGrady. E idéntico contrato con el que ambos fueron firmados: $92.88 millones y 7 años, con opción de salir al mercado tras la 2004-05. En el caso de Detroit, esta operación les permitió recibir a cambio, al menos, al pívot de corta estatura Ben Wallace y al base reserva Chucky Atkins.


Su maltrecho tobillo izquierdo fue operado el 28 de Abril en Cleveland, apenas tres días después de lesionarse. La intervención consistió, entre otras cosas, en la inserción de cuatro clavos y una lámina metálica para estabilizar la fractura por estrés que había sufrido en el maleolo medial, y fue supervisada por el especialista en ortopedia del equipo médico de los Pistons. La franquicia comunicó tras la misma que el alero estaría cuatro semanas inmovilizado con escayola, pero que de cualquier forma la previsión era que llegaría totalmente recuperado para el inicio de la 2000-01.

Nuevo equipo. Nuevas operaciones

Para el Día del Trabajo de 2000 (4 de Septiembre) los Magic ya tenían a Grant Hill participando en algunos partidillos. Cosa que resultaba sorprendente, pues hacía apenas cuatro meses y algunos días que había sido intervenido de una fractura en el tobillo.

“Quizá jugaba una vez por semana. Mi tobillo me estaba doliendo. No se suponía que yo debía estar ahí. No debía estar jugando. Yo nunca había estado lesionado antes, así que no sabía cómo era realmente una rehabilitación. Estaba intentando jugar, pero me pasaba todo el rato con una bolsa de hielo encima. Terminé el mes probablemente jugando tres o cuatro veces. Tres o cuatro veces en todo el mes. Llegamos al Training Camp, donde entrené una o dos veces. Y en pretemporada seguí sin avanzar, ya que apenas jugué otros tres o cuatro partidos”.

En la noche de Halloween los de Florida abrieron la temporada con un encuentro en casa frente a los Wizards. Los dos fichajes estrella de ese año salieron de titulares, y los locales ganaron por 86-97.

“Al día siguiente el médico que me operó cogió la estadística del partido y vio que jugué como 30 minutos. Estaba indignado”. Para ser exactos, jugó 33 minutos. “Se suponía que no debía estar en una cancha haciendo una actividad relacionada con el baloncesto hasta Diciembre (…). Y ciertamente yo no supe eso hasta que el doctor me informó. Aparentemente él había enviado toda esa información a Orlando.”

Me dijeron que debía seguir las instrucciones que me dieran aquí. Jugué otro partido en Philadelphia tres días después y entonces me inactivaron para que hiciera rehabilitación por cinco o seis semanas. Para entonces, ya era demasiado tarde. Lo que debía haber sido un período de recuperación de 6-7 meses antes de volver a las pistas se había acortado a apenas 3 ó 4”.

No creo que fuera una conspiración, del tipo ‘Hey, tenemos que sacar a este tipo de aquí’. Simplemente alguien ni siquiera leyó el protocolo, lo cual es de risa. Gastas $92 millones en un jugador… Yo sólo sigo pensando: no puedo creer cómo de mal han manejado esto”.

Hill volvió el 11 de Diciembre contra los Clippers para comenzar una gira que Orlando tenía por el Oeste. Participó al día siguiente en el choque contra Seattle y, tras el mismo, todo se desmoronó nuevamente. Su tobillo izquierdo dijo basta. El 27 de Diciembre la franquicia anunciaba que su alero estrella se perdería lo que quedaba de curso al verse obligado a pasar por el quirófano para tratar de repararle una vez más la articulación dañada.

El 3 de Enero de 2001 fue operado, esta vez en Baltimore. En la nueva intervención se utilizó un injerto óseo de su propia pelvis para corregir la fractura, previa retirada de tornillos y demás material que se le había insertado en la zona en la operación de Abril del 2000. Los médicos, esta vez de los Magic, señalaron que el tobillo necesitaría cinco meses aproximadamente para curarse, pero que aun así no se marcarían una fecha para su retorno a la actividad. Algo lógico tras el imperdonable cúmulo de errores que cometieron con los plazos de recuperación de la anterior cirugía.

Grant tuvo una falta de unión de la fractura resultado de una falta de aporte sanguíneo a dicha zona (…) Pronosticamos que el jugador se recuperará completamente”. Ésas fueron las palabras del doctor Mark Myerson, el cirujano que le intervino. Por otro lado, el General Manager de Orlando, John Gabriel, afirmó: “Estamos contentos con el resultado de la operación de Grant, y anticipamos desde ya una completa recuperación y su regreso al All-Star de la siguiente temporada”.

 

Para el comienzo de la 2001-02 Hill tenía el OK de los médicos para comenzar la campaña con sus compañeros. Y así fue. El 30 de Octubre debutó contra los Raptors en el TD Waterhouse Centre. Esta vez hubo continuidad, y nadie le ordenó volver a rehabilitación al poco de comenzar a competir. Pero, por desgracia, esto no duró demasiado. El 24 de Noviembre se perdería su primer partido al torcerse la noche anterior en Charlotte su pie izquierdo. El 26 de Noviembre, precisamente contra Detroit, volvería a jugar, pero su tobillo decía basta una vez más. El 19 de Diciembre la franquicia anunciaba que debía ir de nuevo a quirófano. De nuevo baja para el resto de la temporada. 14 encuentros en total había aguantado en esta 2001-02, diez más que el curso previo.

En esta tercera intervención en el maleolo medial, que sería realizada por el mismo cirujano que la segunda, se le iba a extraer un fragmento óseo de 2-3 mm que estaba suelto, a la vez que se le iban a realizar unos pequeños agujeros en el hueso en la zona original de la fractura. Dichos agujeros serían rellenados con una sustancia proteica que reforzaría el hueso y acortaría el período de recuperación.

Parece que el fragmento de hueso está causando estrés en la zona de la fractura”, dijo el jefe médico de los de Orlando. “La pregunta es: ¿nos ocupamos sólo de ese fragmento desprendido o echamos un vistazo también al lugar de la fractura?

Los médicos están seguros de que este procedimiento va dirigido a la causa subyacente del problema de tobillo de Grant y le dará las mejores posibilidades de recuperación” aseveró Gabriel.

A pesar de todo, volvía a llegar en un buen estado físico al comienzo de la 2002-03. Otra vez formaba parte del cinco inicial que jugaría contra Philadelphia el 29 de Octubre en el TD Waterhouse. Salvo cinco partidos en los que causó baja debido a molestias en el tobillo operado, Hill aguantó hasta el 27 de Diciembre. Había participado en 26 de los 31 disputados hasta la fecha por los de Florida. Un registro relativamente bueno después de las dos funestas campañas precedentes.

Pero entonces se vio obligado a parar dos semanas. Las molestias iban en aumento. Volvió el 10 de Enero de 2003, descansó el 12 y tras jugar de nuevo el día 13, el 16 volvían a irse al traste todas sus esperanzas de terminar al fin una temporada con el equipo que le había fichado hacía ya más de 2 años. Con un tobillo que estaba ya renqueante, apenas pudo aguantar 12 minutos en el MCI Center de Washington, un choque que tenía un especial significado para él puesto que era contra Michael Jordan el año en que éste había anunciado definitivamente que se retiraba del baloncesto profesional.


El 18 de Enero era colocado en lista de lesionados y exactamente dos meses más tarde, el 18 de Marzo, sería operado por cuarta vez en Durham. En esta ocasión los médicos fracturaron y remodelaron su talón. Pretendían con ello re-fracturar su tobillo para alinear éste con su pierna izquierda, a la vez que retiraron tres tornillos y fragmentos de hueso. Además le colocaron una placa de acero para reforzar la fractura. Mientras que el talón necesitaría unas tres semanas para recuperarse, debería estar mínimo hasta finales de Junio sin apoyar el pie en el suelo.

El cirujano que lo intervino esta vez, el doctor James Nunley, explicó que una posible razón por la cual la fractura por estrés no se había curado era debido a una mala alineación de la pierna. “No encontramos razón alguna por la cual Grant Hill no podría volver a jugar al baloncesto con los Orlando Magic” afirmaba Nunley. “Su hueso tiene una buena fuerza y buen aporte sanguíneo, y nosotros nos sentimos bien acerca de cómo discurrió la cirugía”. “Aunque siento que él volverá a jugar, no hay ahora mismo ningún período de tiempo tras el cual podamos afirmar que podrá retornar a las pistas

Las palabras del GM John Gabriel eran ya mucho más comedidas: “deseamos la recuperación y la vuelta a las pistas de Grant”. “El pronóstico para su regreso estará basado en una evaluación futura de las áreas reparadas de su tobillo”.

Pero las cosas se complicaron. Sí, aún podían ir peor. Cinco días después de la operación su mujer Tamia lo llevó al hospital con convulsiones y fiebre de más de 40ºC. Una vez que los celadores consiguieron sujetarlo, los médicos le quitaron la especie de “tablilla” que tenía alrededor del tobillo y vieron que la herida de la cirugía estaba infectada. Hill tenía manchas rojas y negras en su pierna, consecuencia de la infección por SAMR que había desarrollado (se conoce como SAMR al estafilococo aúreo meticilin-resistente, un grupo de estafilococo aúreo resistente a ciertos antibióticos).

Aunque dentro de lo malo, tuvo cierta suerte: la infección no había afectado al hueso, lo cual hubiera complicado sobremanera su pronóstico. A consecuencia de esto su vuelta para la 2003-04 se descartó totalmente, puesto que por el momento debía estar con un tratamiento antibiótico intravenoso durante 6 meses.

En una posterior entrevista telefónica, Tamia comentó que “Grant estaba en el salón y su dentadura estaba rechinando. Pensé que estaba siendo dramático, como si él fuera un mal actor o algo parecido. Pero no, realmente estaba delirando”.

 

El resurgir

Para el curso 2004-05 que estaba a punto de comenzar, el “33” estaba recuperado de su tobillo izquierdo y preparado para volver a vestirse de corto junto a sus compañeros. Y así fue. El 3 de Noviembre debutaba con sus Magic jugando en casa contra los Bucks. 657 días después se volvió a vestir de corto para firmar unos meritorios 20 puntos, 4 rebotes y 2 asistencias en 33 minutos de juego.

Entre medias, muchas cosas habían cambiado en la franquicia: Tracy McGrady, quien había sido el otro fichaje estrella en aquel verano del 2000, había hecho las maletas rumbo a Houston apenas unos meses antes; Doc Rivers, el técnico durante algo más de cuatro temporadas, había sido despedido a principios de la 2003-04 tras comenzar con un paupérrimo récord de 1-10; en el mes de Junio de ese año se acababa de draftear a un chico proveniente del instituto, de nombre Dwight Howard, con el nº1

Pasaron los días, y sorprendentemente Grant Hill era noticia para bien. Llegó al 1 de Enero habiendo participado en 27 de los 28 partidos disputados por los de Florida hasta ese día. Además, esa ausencia se debió a un hematoma en la espinilla izquierda. Nada relacionado con el tobillo. Las cosas marchaban.

Y se llegó al parón del All Star. De los 52 encuentros del equipo hasta la fecha, Hill fue de la partida en 50. En apenas cuatro meses había jugado más que en las cuatro campañas anteriores. Sus números además seguían siendo destacados: 19 puntos, 4.6 rebotes, 3.6 asistencias y 1.3 robos con un 51% de acierto en tiros de campo.

El reconocimiento vino cuando fue seleccionado como titular para ese All Star de Denver del año 2005. El ex de Duke iba a completar el cinco inicial del Este junto a Allen Iverson, LeBron James, Vince Carter y Shaquille O’Neal. Volvía así a la élite 5 años después, ya que aunque fue seleccionado para el All Star de 2001 no pudo participar debido a su segunda operación.


Finalizó la Regular Season habiendo apareciendo en 67 de los 82 partidos que jugaron unos Orlando Magic que, con un récord de 36-46, se quedaron fuera de Play-Offs. De nuevo molestias en esa espinilla izquierda provocaron que el alero se perdiera 13 de los últimos 32 choques de su equipo. Afortunadamente, los problemas con ese tobillo izquierdo parecían ser ya cosa del pasado. Sus números incluso mejoraron en los meses finales de competición, finalizando la 2004-05 con promedios de 19.7/4.7/3.3.

 

Últimos años en Orlando y marcha a Phoenix

En la 2005-06 la mala suerte volvía a acompañarle. Se vio limitado a únicamente 21 participaciones debido a lo que se conoce en EEUU como una “sports hernia” (pubalgia) y molestias posteriores a su operación. Parece ser que esa lesión se la produjo al apoyar con menor intensidad su operado tobillo izquierdo por miedo a otra posible recaída, sobrecargando así el lado derecho de su tren inferior hasta que acabó desarrollando problemas inguinales.

Tras esa cirugía Hill comentó que consideraría seriamente la retirada si, por una razón u otra, tenía que pasar nuevamente por el quirófano.

Pero afortunadamente no fue así. En la 2006-07 participó en 65 encuentros en los que por primera vez en su carrera jugaría como escolta, no siendo de la partida únicamente debido a lesiones menores en sus rodillas. Tras ese año los de Florida renunciaron a sus derechos, convirtiéndole en agente libre sin restricciones.

Los Phoenix Suns de Steve Nash y Amar’e Stoudemire le firmaron dos años de contrato (para la 2007-08 y 2008-09) por un montante total de $3.8 millones. Tras ese tiempo volvió a renovar con los de Arizona por otros dos años y, esta vez, $6.2 millones. Y en Diciembre de 2011, tras el levantamiento del Lock Out, se le hizo un nuevo contrato por un año y $6.5 millones. En total, estuvo cinco campañas en los Suns compartiendo vestuario con Steve Nash, y disputando la nada desdeñable cifra de 362 partidos de Regular Season (de 394 posibles) y 19 de Play Offs (de 21 posibles), incluídos los 82 de la 2008-09. Fue aquélla la primera y única vez en su carrera que jugó completa una temporada regular.

 

Presente

En el mes de Julio de 2012, tras confirmarse la marcha de Steve Nash a Lakers, Hill anunció que se comprometía con Los Ángeles Clippers por 2 temporadas por el mínimo para veteranos ($4 millones en total). Llegaba al “equipo pobre” de Los Ángeles para aportar desde el banquillo a un proyecto que, tras los refuerzos de ese verano de 2012 y la experiencia del año anterior en PO, aspira a llegar alto en el Oeste.

Pero un fragmento óseo en su rodilla derecha le ha hecho estar dos meses y medio de baja. Hace apenas 20 días que se vistió de corto en esta 2012-13, y por ahora su papel en unos Clippers que tienen el puesto de SF bien cubierto con Caron Butler y Matt Barnes, está siendo bastante discreto. Esperemos que acabe cogiendo ritmo y adaptándose a sus nuevos compañeros, puesto que siempre es de agradecer ver jugar a buen nivel a alguien de su clase, por muy veterano que sea. Y es que conviene recordar que, con sus más de 40 años, es el segundo jugador más “viejo” de la Liga, sólo superado por apenas un día por Kurt Thomas, el PF de los Knicks.

 

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En ningún momento fui contra las órdenes de los médicos o del equipo con el propósito de jugar, ni en mi época en Detroit ni tampoco en Orlando. Siempre seguí las órdenes”.

Y es que como señalaba Whitlock tras la entrevista, “después de firmar un contrato de $92 millones con los Magic Hill jugó únicamente 47 partidos en cuatro años, quedándose en blanco toda la 2003-04. Encasillado como “susceptible a las lesiones” o “el Bill Walton negro”, los mejores años de Grant Hill fueron “robados” por las complicaciones resultantes de una operación de tobillo”.

No sabremos bien hasta qué punto todo su triste historial de operaciones y complicaciones en su tobillo izquierdo se podían haber evitado de haber habido por parte de los médicos, primero de Detroit y luego de Orlando, una correcta organización y fijación de los plazos de recuperación tras su primera cirugía. Lo que sí parece es que más de un “descuido” (fuera accidental o no) con esos plazos provocó la no correcta consolidación de una fractura que al final acabó recayendo hasta tres veces, llevándose por delante la carrera de alguien llamado a marcar una época. Alguien que si bien como muchos apuntan, por números, se podía comparar con LeBron James, sin embargo tenía una clase, en mi opinión, infinitamente superior a la del jugador de Akron. Una clase y un talento que se acabó yendo por el desagüe con la misma facilidad que su tobillo izquierdo se partía en pedazos.

 

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Pablo Lorente en Twitter: @_Matasanos_

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