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feb 16, 2013

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50 años, 10 momentos

50 años, 10 momentos

6 anillos de la NBA, 5 veces MVP de la temporada y 6 de las Finales. 30’1 puntos de promedio en su carrera (la mejor marca de la historia) y tercer máximo anotador histórico de la liga estadounidense (32.292 puntos en 1072 partidos). 14 participaciones en el All-Star, 10 apariciones en el mejor quinteto NBA y 9 en el mejor quinteto defensivo. 2 oros olímpicos con USA (Los Ángeles ’84 y Barcelona ’92) y un campeonato de la NCAA (1982). ‘Rookie’ del Año en la temporada 1984-85, Mejor Defensor en el curso 1987-88 y bicampeón del concurso de mates de la NBA (1987 y 1988).

Éstos son los principales hitos que vienen a la memoria del aficionado baloncestístico de pro cuando lee, escucha o visiona algo relacionado con ÉL. Medio siglo de vida da para mucho. Que se lo digan a uno de los mejores deportistas de la historia, eterno poseedor del cetro, la corona y el trono del baloncesto mundial. Existieron, existen y existirán grandes dominadores del deporte de la canasta, pero ninguno de tal aura, porte, físico y talento como Michael Jeffrey Jordan. El hombre que más veces ha hecho fácil lo difícil en el deporte de la canasta. El ‘clutchplayer’ por excelencia. Su dorsal, su camiseta y sus incontables zapatillas son vanagloriados hasta la saciedad. El ganador insaciable. El genio que nos demostró que, si creemos en nosotros mismos, podemos llegar lejos. Incluso volar.

No se cumplen 50 años todos los días. Por eso, en Tirando a Fallar queremos recordar la carrera de Jordan a través de sus 10 mejores momentos sobre las canchas. Va por ti, Mike. Porque todos quisimos ser como tú algún día.

  1. The Shot.

29 de marzo de 1982. Final de la NCAA. Los TarHeels de North Carolina, liderados por James Worthy, Sam Perkins y Michael Jordan, se enfrentaban a Georgetown, con Patrick Ewing como estrella. Era la segunda vez consecutiva que los chicos del mítico Dean Smith tenían a su alcance el título universitario. El técnico no poseía muy buena fama en Chapel Hill. Había clasificado a la Universidad de North Carolina para el torneo NCAA y la Final Four por el título en numerosas ocasiones, pero ninguna se había saldado aún con el título. ¿Sería ésta la ocasión propicia?

El partido transcurrió igualado en todo momento. Ninguno de los dos equipos se despegó en el marcador, pero en la segunda parte Michael Jordan comenzó a incrementar su participación en el juego de los TarHeels. El joven escolta se mostró activo en ambos lados de la cancha y llevó a North Carolina a desbancar a Georgetown del liderato en el marcador. Sin embargo, los Hoyas resistieron las embestidas de su rival y volvieron a vencer momentáneamente a falta de 32 segundos para el final (62-61).

Tras el tiempo muerto solicitado por Dean Smith, el balón se puso en juego. North Carolina buscó una canasta interior, pero la potente defensa zonal de Georgetown descartó esa posibilidad. Los TarHeels movieron la bola desesperados hasta que Jimmy Black vio a Jordan solo a su izquierda, a cinco metros de canasta, y le pasó la patata caliente. MJ tiró inmediatamente. El balón entró limpio en la canasta. Georgetown tuvo 15 segundos para llevarse la victoria, pero acabó perdiendo la posesión ante la buena defensa de su rival. North Carolina consiguió así el primer título de su historia gracias a ese 62-63 final. Michael Jordan comenzó a forjar entonces su majestuosa leyenda.

 

2. Y Dios se disfrazó de jugador de baloncesto.

20 de abril de 1986. Boston Celtics y Chicago Bulls se enfrentaron en el segundo partido de la primera ronda de unos Playoffs que tenían como claros favoritos a los orgullosos verdes. Chicago se había clasificado para la postemporada a última hora y había recuperado hace relativamente poco a Jordan, de baja media temporada por una lesión en el pie. A pesar de su favoritismo y de un 123-104 en el marcador, Boston sufrió en el primer partido de la eliminatoria. Los Bulls iban a dar más trabajo de lo previsto.

El segundo encuentro fue parecido. Chicago empezó con un par de revoluciones más en ataque gracias a un pletórico Jordan, pero Boston no tardó en igualar las fuerzas aprovechando los minutos de descanso de la estrella rival. Pasaron los minutos y ningún equipo consiguió imponerse. Los Celtics se encomendaron al colectivo y al público del viejo Boston Garden, la suerte de los Bulls dependía casi en exclusiva de su número 23. En los últimos segundos del partido y con una canasta de ventaja para Boston, Kevin McHale cometió una controvertida falta sobre Jordan, que mandó el partido a la prórroga gracias a dos tiros libres. Él mismo se jugó la posible canasta de la victoria para Chicago al final de los 5 minutos añadidos. El lanzamiento pegó en el aro.

Ahí se acabaron las opciones de victoria de los Bulls. Boston certificó su victoria en la segunda prórroga (135-131) y pasó de ronda al vencer también en el tercer partido. Larry Bird y los suyos se convirtieron poco después en los nuevos poseedores del anillo. Sin embargo, el encuentro pasó a la historia de la NBA por un motivo: los 63 puntos de Michael Jordan. Nadie ha superado esa anotación en los partidos de Playoffs celebrados a posteriori. “El Pájaro” lo describió mejor que nadie: “Esta noche he visto a Dios disfrazado de jugador de baloncesto”. Para colmo, el bueno de MJ no quiere ni acordarse de aquello por el tiro que falló al final de la primera prórroga.

 

3. I believe I can fly.

La exhibición de Michael Jordan en los concursos de mates de 1987 y 1988 merece formar parte de este recorrido histórico por su magnitud. Sus increíbles mates desde la línea de personal en 1987 y su duelo con otro gran matador, Dominique Wilkins, en 1988 crearon afición y marcaron una época. Las palabras importan poco aquí. Que hablen las imágenes.

 

4. TheShot (II)

7 de mayo de 1989. Quinto y decisivo partido entre Chicago Bulls y Cleveland Cavaliers en la primera ronda de la postemporada.Chicago venía de realizar una temporada irregular, clasificándose para Playoffs a última hora y con pocas expectativas de permanecer demasiado en ellos. No había sido la mejor serie de Michael Jordan, ni mucho menos. El 23 se consideró culpable de la derrota de su equipo en el cuarto partido de la eliminatoria y buscó volver a sus andadas habituales en el momento de la verdad. Las vacaciones comenzarían irremediablemente para el perdedor.

Las ansias de redención de Jordan no fueron por el buen camino durante gran parte del encuentro. El escolta estuvo fallón (contagiando a sus compañeros) y los Cavaliers lo notaron, tomando la iniciativa en el marcador. MJ se entonó en la segunda parte, pero Mark Price respondió a cada una de sus acciones una y otra vez.

Llegaron los 20 segundos finales y Cleveland vencía por 97-98. El balón llegó a las manos de Jordan, que golpeó a Craig Ehlo con un poco sutil codazo para anotar una suspensión que pareció casi decisiva. 99-98, quedaban 6 segundos. El golpe envalentonó a Ehlo, que se zafó de su tocayo Hodgespara penetrar a canasta apenas sin oposición y volvió a colocar por delante a los Cavs. 99-100, 3 segundos. ¿Podían reaccionar los Bulls?

“No te preocupes. Voy a meterla”. Eso le dijoJordan en el tiempo muerto posterior a la canasta de Ehlo a un desconsolado Craig Hodges. Saque de banda de Chicago. Jordan se quitóde encima a Larry Nance y recibió el balón. Tenía a Ehlo delante. Se frenó y saltó. Su defensor hizo lo mismo para ser lo más molesto posible, pero no consiguió desviar el lanzamiento que ejecutóJordan. Dos puntos, sonó la bocina. 101-100.

MJ estuvo a punto de volver a lastimar al pobre Craig Ehlo con su efusivo salto de celebración. Seguro que aquella canasta de impresión de Jordan (unida a sus 44 puntos, 9 rebotes y 6 asistencias) fue protagonista de posteriores pesadillas del base de Texas.

Yo habría sido portada de SportsIllustrated si hubiera conseguido pararle en la jugada siguiente a mi canasta. Cuando miré el marcador y vi que quedaban tres segundos me dije, oh-oh. Sabíamos que era demasiado tiempo”.

 5. El primer anillo

Junio de 1991. Costó lo suyo, pero los Bulls por fin estaban en las Finales de la NBA. No había sido nada fácil llegar hasta allí. Las tres temporadas consecutivas en las que Chicago había caído eliminado ante Detroit Pistons fueron duras. Parecía que el equipo dependía en exceso del liderazgo de Jordan y que ningún otro jugador podía suplir al 23 en momentos de flaqueza. El salto de calidad desde la llegada de ScottiePippen y HoraceGrant era patente, pero faltaba algo: juego en equipo. En la temporada 1990-91 lo hubo y ésa fue la principal causa del vapuleo a los otrora temibles Pistons en la antesala de las Finales. Las “Jordan Rules” eran historia.

El rival que esperaba a Michael Jordan en su primera final imponía: Los Ángeles Lakers. Dominadores de la décadade los 80 junto a los Celtics, instigadores del inolvidable “ShowTime” y con una leyenda viva en sus filas: Earvin ‘Magic’ Johnson. El titular era inevitable: Jordan versus Magic, Michael contra Earvin, el futuro y el presente (tristemente se convertiría en pasado poco después). Las Finales comenzaron igualadas, como se preveía, pero con campanada en el primer partido. Los Lakers, que no partían como favoritos, se llevaron la victoria en el primer partido gracias a un triple de Sam Perkins en los instantes finales que enmudeció al Chicago Stadium. La decepción invadió a Jordan y a sus Bulls. ¿Podrían recuperarse de semejante mazazo? Sí, y de qué manera.

Lo que restó de aquellas Finales fue un paseo militar del equipo vestido de rojo y blanco, comandado por un inconmensurable Jordan. Los Lakers lo intentaron todo para frenar a aquellos Bulls arrolladores, pero sus esfuerzos fueron en vano. Les faltaba la juventud que atesoraban sus rivales y, aunque ofrecieron pelea, acabaron desfondados. Conclusión: 4-1, primer campeonato de seis para Chicago y Jordan llorando como un crío abrazado al trofeo Larry O’Brien en el vestuario del Fórum de Los Ángeles.

Para el recuerdo quedó la magistral defensa de ScottiePippen sobre Magic Johnson a partir del segundo partido de la serie y, sobre todo, TheMove. Una canasta histórica en la que a Jordan le dio tiempo a cambiarse el balón de mano en un vuelo sin motor hacia el aro que pareció no terminar nunca. Comenzaba una era en la NBA y en el baloncesto en sí.

 

 

CONTINUARÁ…

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Millan Cámara en Twitter: @millancb y @whereah

 

(Fuente: Michael Jordan, el Rey del juego. Máximo José Tobías).

 

 

 

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