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oct 10, 2012

Enviado por en Blog Resultados NBA | 2 Comentarios

Los últimos años de Mourning

Los últimos años de Mourning

Tras ver el otro día el séptimo partido de la semifinal de la Conferencia Este del año 2000 entre Miami y Nueva York y tras haber disfrutado de otro partido a vida o muerte entre dos de los mejores equipos de finales de esa década (Tim Hardaway, Dan Majerle, Jamal Mashburn, PJ Brown, Alonzo Mourning vs Charlie Ward -quizá el único lunar de esos Knicks-, Allan Houson, Latrell Sprewell, Larry Johnson, Pat Ewing) me vino a la mente todo lo que pasó con Mourning en las temporadas inmediatamente posteriores.

Daba gusto ver jugar al, ya por aquellas fechas, mejor defensor del año por segunda campaña consecutiva, y más aún si enfrente tenía a alguien como Pat Ewing, por mucho que éste estuviera en su última temporada como Knickerbocker y, en definitiva, apurando sus últimos partidos como jugador importante en la Liga. Estaba en el mejor momento de su carrera, y qué mejor día para demostrarlo que en un séptimo partido, y para colmo en casa, en el recién construido American Airlines Arena. En el horizonte la Final del Este, donde los Indiana Pacers de Larry Bird, Reggie Miller, Jalen Rose y Rik Smits esperaban.

25-16 era el resultado, favorable a los locales, al final del primer cuarto. 14 puntos de Zo, que además de anotar y rebotear estaba secando a Ewing. Todo parecía ir sobre ruedas, hasta que los Knicks comenzaron a hacer dobles y triples defensas al center de los Heat. Esto, unido a que la segunda unidad de los Riley iba entrando en pista (con gente como Anthony Carter o Bruce Bowen) por un lado y al festival anotador de Sprewell por otro, provocó que al descanso se llegara con un 45-39 para los de la Gran Manzana. Las sensaciones eran bien distintas ahora, y pese a llegar empatados al inicio del último período el partido acabó como solía ser costumbre en los últimos años: partido ajustadísimo que al final se decanta del lado de los de NY, esta vez por 83-82. Los 29 puntos, 13 rebotes y 5 tapones del pívot de los de Florida acabaron cayendo en saco roto.

Conviene remarcar que ésta era la cuarta ocasión en la que ambas franquicias se veían las caras de manera consecutiva en las eliminatorias por el título y, si bien en 1997 los de Miami le comieron la tostada a los neoyorquinos en el séptimo partido de la Semifinal del Este gracias a una exhibición de Tim Hardaway, en el resto de ocasiones fue el conjunto de Jeff Van Gundy el que se llevó el gato al agua tras ganar también en todas ellas el choque definitivo de la eliminatoria (el 5º de la primera ronda en el 98 y 99 -aquí con aquella famosa canasta que entró poco menos que llorando de Allan Houston sobre la bocina- y este mencionado 7º de la 1999-00).

Nadie podía siquiera imaginar que ése sería el último partido que Mourning disputaría al 100% en la NBA, aunque eso sí, aún pudo meses después ganar el oro olímpico con el “team USA” en Sydney. El 8 de Octubre del 2000, una semana después de conseguir esa deseada medalla de oro, se hacía público que Zo iba a ser baja de manera indefinida en ese curso 2000-01 que estaba a punto de comenzar debido a un problema renal descubierto en un chequeo de rutina realizado por la franquicia al inicio de la pretemporada. El día 16 se le ponía nombre a esa dolencia tras practicarle una biopsia: glomeruloesclerosis focal y segmentaria, la misma enfermedad que se le diagnosticó a Sean Elliott en 1993 y que le obligó a pasar por el quirófano para realizarle un trasplante de riñón el 16 de Agosto de 1999, apenas un año y pocos meses antes.

Así pues, el anormal cansancio que había estado mostrando en los días previos tenían ahora una explicación, al igual que las anomalías detectadas en los análisis de sangre o la hinchazón que se le había observado en las piernas. Nada que ver, como se había especulado, con una infección viral, problemas de tiroides o el ajetreado final de verano que había vivido, JJOO incluidos.

Según los médicos la enfermedad se había detectado en un estadío temprano, a pesar de lo cual estaba mostrando síntomas compatibles con un fallo renal. Había que tener ciertas precauciones, porque alrededor del 50% de los pacientes con esta dolencia acababan desarrollando una insuficiencia renal crónica: el riñón en esa situación no es capaz de desempeñar, entre otras, sus funciones de “depuración” de la sangre, regulación de los electrolitos (sobre todo del potasio) y liberación de ciertas hormonas. Además se altera el filtrado de determinadas sustancias y, por ejemplo, las proteínas, que en condiciones normales no pasan a la orina, no se “retienen” y se eliminan con la micción. A modo de resumen:

  • La fatiga mostrada por el pívot era debida a una anemia fruto de una menor liberación de eritropoyetina (EPO) por el riñón, ya que es una hormona que se encarga de estimular la producción de glóbulos rojos. Es un síntoma que aparece incluso cuando el riñón no está muy dañado, como sucedía en este caso.
  • La hinchazón de las piernas (conocida como edema) era debida a la pérdida de proteínas por la orina. Para hacer una idea, las proteínas son las principales encargadas de mantener los líquidos en el interior de los vasos, son como una especie de “esponjas”. Cuando disminuyen su concentración no pueden “retener” todo el líquido que deben y éste acaba saliendo fuera de los mismos, lo cual provoca, en las piernas, ese característico aumento de tamaño.

Dado que había que actuar rápido para evitar la progresión de la enfermedad, se le incluyó en un programa piloto para administrarle un tratamiento médico de 6 meses. Si el 30 de Octubre entraba en lista de lesionados, el 27 de Marzo de 2001 era activado de la misma para disputar el encuentro que los de Riley jugarían en Toronto contra los Raptors. Terminaría participando en los últimos 13 partidos de Temporada Regular, promediando unos meritorios 13.6 puntos, 7.8 rebotes y 2.4 tapones en apenas 23.5 minutos de juego. También participó en todos los partidos de la serie contra Charlotte de primera ronda, en la que los de Carolina del Norte barrieron a los de Florida por 3-0 merced a un conjunto que ya contaba en sus filas con el Sophomore Baron Davis y los ex de los Heat Jamal Mashburn y PJ Brown.

En la 2001-02 parecía haber dejado atrás esos problemas renales, puesto que participó en 75 de los 82 partidos de la Regular Season firmando unos buenos números, si bien inferiores a los que acostumbraba antes de detectársele la enfermedad: 15.7 puntos, 8.4 rebotes y 2.5 tapones en 32.7 minutos de media. Eso sí, su equipo, con un balance de 36-46, quedaba fuera de los Play-Offs por primera vez desde el año 1995.

Para el inicio de la 2002-03 la salud de Zo empeoró, de acuerdo a los análisis que se le realizaron antes de comenzar la pretemporada. Esto le llevó, esta vez sí, a perderse toda esa campaña. Y a la franquicia tampoco le pudo ir peor, ya que cerró la misma con un pésimo balance de 25-57. En ese verano de 2003 Mourning se convertía en Agente Libre, y unos Heat que se encontraban en mitad de una profunda reconstrucción, con el recién elegido Dwyane Wade y el rookie Caron Butler como futuros pilares, rechazaron el extender su contrato.

Fue entonces cuando apareció Rod Thorn para ofrecerle 4 años de contrato y $22 millones, pese a llevar más de un año fuera de las canchas, con el objeto de que completara y compensara un poco aquella plantilla de los Nets que había llegado a la Final de la NBA por segundo año consecutivo. Los de New Jersey, después de que Byron Scott poco menos que se negara a dar minutos al recién llegado en esa 2002-03 Dikembe Mutombo, necesitaban un “5” de ciertas garantías para poder dar el salto de calidad que necesitaban. Y el veterano center respondía a ese perfil a poco que su salud le respetase.

Pero por desgracia no fue así. Sólo se pudo vestir de corto en 12 partidos en esa temporada 2003-04, promediando únicamente 17.9 minutos por partido. Si el 22 de Noviembre disputaba su último encuentro, el 24 de Noviembre anunciaba su retirada del baloncesto profesional debido al agravamiento de su enfermedad. Al igual que le ocurrió a Sean Elliott, Mourning iba a necesitar de un trasplante para poder ya no volver al baloncesto, sino poder desarrollar una vida medianamente normal. Lo sorprendente en cierto modo de su anuncio de retirada, teniendo en cuenta que se suponía que antes de comenzar el curso iba a poder volver a la competición sin aparentes problemas, cobraba sentido al considerar que el mal funcionamiento de su riñón estaba propiciando unos niveles elevados de potasio en sangre que le hacían susceptible, con la práctica deportiva, de padecer una arritmia cardíaca que pudiera acabar con su vida.

A partir de aquel día comenzó a recibir decenas de ofrecimientos de personas que estaban dispuestas a donarle uno de sus riñones, pero fue su primo segundo, un Marine retirado de 30 años de edad, quien acabó dándole ese riñón que tanto necesitaba.

Lo curioso de la historia es que Jason Cooper, su primo, y Zo llevaban 25 años sin verse, y el primero prácticamente sólo conocía al segundo por la NBA. Se enteró además de la dolencia del pívot al visitar en el hospital a su abuela gravemente enferma el 25 de Noviembre, apenas un día después de que hiciera pública su retirada. Allí el padre de Alonzo informó a Cooper de la situación del por esa época ya ex-jugador, y fue entonces cuando éste se ofreció a donarle su riñón en caso de que fuera posible. Y lo fue. Afortunadamente era compatible, por lo que sólo un mes después, el 19 de Diciembre, pasaron ambos por el quirófano.

El trasplante fue un éxito, y Mourning se convirtió menos de 11 meses después en el segundo jugador que volvía a una pista de la NBA después de haber superado un trasplante de riñón. El primero, como es de imaginar, fue Elliott. Aunque sólo se vistió de corto en 18 partidos más con los Nets, esta vez no fue por un deterioro de su salud sino porque los de New Jersey lo mandaron a Toronto para hacerse con los servicios de Vince Carter. Durante esos partidos promedió unos más que prometedores 10.4 puntos, 7.1 rebotes y 2.3 tapones en 25.4 minutos de juego.

Tras aterrizar en Canadá, dejar claro que no quería formar parte de una franquicia perdedora, superar una tendinitis en su rodilla y alcanzar un acuerdo para el buy-out de su contrato, los Heat anunciaron el 1 de Marzo de 2005 que volvía a la disciplina del equipo. Regresaba así uno de los mejores jugadores de su historia, apenas 20 meses después de haber salido de allí. Su rol sería bien distinto al de su etapa anterior, puesto que aterrizaba para ser el suplente de Shaquille O’Neal (pero en determinadas ocasiones, sobre todo en las dos campañas siguientes, acabaría arrancando bastantes partidos de titular debido a las numerosas lesiones que sufrió el ex center de los Lakers).

A pesar de no disputar demasiados minutos, especialmente en Play-Offs, su papel fue más que importante para los de Florida. La energía, defensa e intimidación que aportaba fueron claves en algunos momentos. A recordar, ya en la 2005-06, su actuación en el sexto partido de la Final contra Dallas, en cancha del equipo texano, donde salió desde el banquillo para aportar 8 puntos, 6 rebotes y 5 tapones en únicamente 14 minutos de juego. El partido y con él la eliminatoria cayeron del lado de Miami, que consumaba la remontada en la serie después de haberla inaugurado con un 2-0 en contra. Los Heat y con ellos Mourning conseguían su primer anillo de campeones de la NBA. El sueño, al fin, se había cumplido.

En la 2006-07 terminaría siendo titular más de la mitad de la Regular Season debido a los ya comentados problemas físicos de O’Neal. Los vigentes campeones consiguieron un discreto récord de 44-38 y fueron barridos en primera ronda de Play-Offs por los Chicago Bulls. Todo hacía presagiar que el bloque que ganó el anillo el año anterior tenía los días contados, como se acabó viendo el curso siguiente.

Sin embargo, Zo confirmó que iba a continuar en el roster para la temporada 2007-08. Y así fue, hasta que un 19 de Diciembre, en el primer cuarto de un encuentro disputado en Atlanta contra los Hawks, se rompió el tendón rotuliano de su rodilla derecha tras un salto para tratar de taponar a Anthony Johnson. Esta lesión, que acabó suponiendo su adiós definitivo a la NBA, se produjo curiosamente justo 4 años después de su trasplante de riñón.

Aunque se especuló con su vuelta en 2009, anunció oficialmente su retirada el 22 de Enero de 2009, alegando que “ya he hecho físicamente todo lo que he podido por este juego”. Y apenas dos meses después, el 30 de Marzo, en un partido contra Orlando Magic, se le retiraba la camiseta. Se convertía de esta forma en el primer jugador en la historia de los Miami Heat que veía su dorsal colgado del techo del American Airlines Arena.

A decir verdad, era un final más que merecido para un hombre que había luchado lo indecible para volver a pisar una pista de baloncesto. Un digno final para una historia de superación de las que sólo la NBA nos puede ofrecer. Porque, como él dijo cuando decidió volver a jugar tras su trasplante, “sabía que me quedaba aún mucho trabajo por hacer”.

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Pablo Lorente en Twitter: @_matasanos_

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