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sep 23, 2012

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¿Flashback?

¿Flashback?

“Reaparición de imágenes largo tiempo después de que el efecto inmediato de los alucinógenos hubiera desaparecido”

A esta inicial definición psiquiátrica de flashback, y sin más droga de por medio que el frenético verano que se ha vivido en la franquicia del Dr. Buss (y muy especialmente en el despacho de Mitch Kupchak), se podría adaptar la situación y el equipo que han conformado los “vecinos ricos” de Los Ángeles para esta temporada 2012-13.

Toda vez que se hizo oficial la llegada de Howard muchas voces empezaron a señalar que no necesariamente este equipo y este formato elegido por Lakers tenía que convertirlos automáticamente poco más o menos que en campeones del curso sin siquiera echar a rodar la bola, que se diría en el fútbol. ¿En qué argumentaban esas voces su razonamiento? Pues muchas de ellas recalcaban que no era la primera vez que se juntaban 4 estrellas en un quinteto titular de los de púrpura y oro y el experimento acababa en la nada (si vale como “nada” un título de la Conferencia Oeste, claro está).

Bajo mi punto de vista hay similitudes con aquellos Lakers de la 2003-04, sí, pero también hay importantes diferencias. Veamos.

1. Situación deportiva

Si echamos la vista atrás a ese Julio de 2003 observamos que a un equipo que estaba en horas bajas, con una plantilla bastante corta y tras una eliminación en semifinales de Conferencia, se le unieron dos veteranos All Star como eran Gary Payton y Karl Malone, en lo que se entendía como el intento de coger uno de los últimos trenes que le podían llevar a ese ansiado “destino” del anillo de campeón de la NBA (especialmente para el Cartero, quien estaba ya a punto de cumplir los 40 años). Tras ello, otros veteranos de cierto renombre se unieron al equipo, atraídos por la gran concentración de estrellas con las que contaban en Hollywood para esa campaña 2003-04.

En Julio de 2012 la situación era parecida en cuanto a los precedentes, pero bastante peor en lo que a sensaciones se refiere. Contundente derrota en semis del Oeste, plantilla corta (aunque algo remendada tras la intensa tarde de la jornada del Trade Deadline) y, sobre todo, apatía. A todos los aficionados de los Lakers les invadía la sensación de que una era había terminado, de que un proyecto había llegado a su fin: Kobe a punto de cumplir los 34 años, otros jugadores importantes del “roster” superando la treintena (con Gasol, 32, como máximo exponente) y un entrenador que si algo había demostrado era precisamente una notable incapacidad para dirigir al equipo, sobre todo en el plano ofensivo (diferencia abismal con ese verano de 2003, en el cual estaba Phil Jackson a los mandos de la nave angelina). Parecía pues escasamente probable que a partir de lo poco que quedaba se pudiera reconstruir el equipo a tiempo como para que Bryant pudiera aspirar a ganar su ansiado sexto anillo.


Sin embargo cuando todo parecía perdido apareció de nuevo Kupchak, muy al estilo de ese recordado 1 de Febrero de 2008, y comenzó a devolver la ilusión al personal. Utilizando la tan discutida en su día Trade Exception adquirida de Dallas a cambio de Lamar Odom se trajo de Phoenix a Steve Nash. Un base muy veterano (más incluso de lo que era Payton en ese Julio de 2003) pero cuyo rendimiento en la temporada anterior (ya se sabe, Lockout y todo lo que ello conlleva para los jugadores de cierta edad) había seguido maravillando a los aficionados de la NBA. Y, lógicamente, no había razón para pensar que no pudiera seguir manteniendo ese nivel a pesar de los años.

El simple fichaje de Nash supuso un “efecto llamada” para otros veteranos, como ocurrió también en 2003. Antawn Jamison firmaba poco después, y llegaba para ser el principal referente del banquillo angelino pese a sus 36 años de edad: los 17.2 puntos y 6.3 rebotes promediados en los Cavaliers durante la 2011-12 así lo demostraban. Pero quedaba todavía la guinda del pastel. Y ésa no era otra que Dwight Howard. El ya ex de los Magic, que según lo que podíamos leer en la prensa parecía reticente a recalar en LAL meses e incluso semanas atrás, acabó dando el sí a mediados de Agosto. Rápidamente se empezó a comentar que de nuevo Nash había sido clave, ya que de hecho se rumoreó que DH12 llegó a pedir al canadiense para los Magic a mitad de la 2011-12. Sea como fuere, Howard aterrizaba en LA para acabar conformando un quinteto que, si bien bastante veterano, se podría calificar como uno de los mejores de la NBA sobre el papel (si no el mejor): Nash-Bryant-MWP-Gasol-Howard. Al igual que ocurría nueve temporadas atrás, a priori el puesto de alero es el que queda algo más “cojo” dentro dentro de ese cinco inicial, aunque hay que decir que si MWP comienza la campaña al nivel que finalizó la anterior esta última puntualización carecerá totalmente de sentido.


Para hacer memoria, recordemos que en esa ya lejana 2003-04 el teórico quinteto inicial era Payton-Bryant-George-Malone-Shaq.

Así pues, en ambos casos tenemos que: mala temporada y plantilla claramente mejorable -> fichaje de veterano(s) de renombre -> efecto llamada -> conformación de un potentísimo quinteto inicial.

 

2. Química en el vestuario

He aquí la principal diferencia con respecto a hace 9 años. Por aquel entonces era bien sabido que la relación entre las dos estrellas angelinas, a la sazón Kobe y Shaq, era bastante poco fluida (por decirlo suavemente). Además, a esto se le sumaban otros asuntos extradeportivos como la acusación de violación que tenía sobre sus espaldas Bryant.

En cambio ahora, al menos que se sepa, no hay ningún tipo de problema en el vestuario. También es pronto para valorar, pues quizá al haber tanto ego en la plantilla si los resultados no acompañan los conflictos pueden empezar a aparecer, pero lo cierto es que por el momento no hay algo que se pueda decir que en principio vaya a afectar a la cohesión y la química del equipo. La relación entre las dos estrellas que ya estaban en LA antes de todos estos movimientos, Kobe y Pau, es más que buena. Nash no es precisamente lo que se dice un jugador conflictivo y MWP, pese a todo lo que se pueda pensar de él, es un hombre de equipo y un líder en el vestuario. El único que despierta ciertas dudas es Dwight Howard, dado el último año que ha protagonizado en Orlando, acercándose mucho más su comportamiento al de un niñato caprichoso que al de un jugador franquicia.

Dado el caso, aquí será fundamental también el papel del entrenador. En aquella ocasión, hasta alguien de la talla de Phil Jackson acabó no pudiendo controlar parte de la problemática entre Shaq y Kobe. Esperemos, por el bien de los angelinos, que en caso de que los resultados no acompañen ese vestuario no acabe saltando por los aires, pues esta vez mucho nos podemos temer que poco o nada ayudaría la figura del entrenador a devolver las aguas a su cauce. Más que nada porque todos sabemos que el perfil de Brown responde más al del típico entrenador “agradaor” de la estrella del equipo.

 

3. Banquillo

En lo que a entrenador se refiere poco podemos decir, puesto que sería un insulto hacia Phil Jackson tratar de compararlo con Mike Brown. Sin embargo, en lo que a jugadores se refiere sí que la balanza cae a favor (y bastante) de los actuales Lakers.

  • Temporada 2003-04: Derek Fisher, Rick Fox, Slava Medvedenko, Bryon Russell, Horace Grant, Kareem Rush y los rookies Brian Cook y Luke Walton.

  • Temporada 2012-13: por el momento, Steve Blake, Chris Duhon, Jodie Meeks, Devin Evanks, Antawn Jamison, Jordan Hill y Earl Clark.   

 

Sin ser un dechado de profundidad y calidad, no se puede decir que aquellos Lakers del “Big Four” tuvieran un mal banquillo, sobre todo de haberles respetado mínimamente las lesiones. Aun así, lo cierto es que el actual mejora a aquél considerablemente: dos bases veteranos y que, en teoría, deberían aportar en lo que a tiro (Blake sobre todo) y defensa se refiere, un escolta suplente con un gran tiro de tres (uno de los puntos negros el pasado año), un alero sacrificado, un anotador para el poste bajo y trabajo y rebote para la posición de pívot reserva.

A priori estos suplentes deberían cubrir sin que se note en exceso la ausencia de cualquier titular, aunque habría un apartado donde podría haber algunos problemas: la creación de juego. Todo dependerá del nivel de Blake y Duhon. Con respecto a los demás, en algún momento de la temporada pasada los que ya estaban en la plantilla angelina dieron un paso al frente, y los que no ya rindieron aceptablemente bien en sus respectivos equipos (mención aparte de Jamison, que directamente era el ala-pívot titular en Cleveland).

Lo dicho anteriormente contrasta con aquel banquillo que tuvo que gestionar Phil Jackson, en el que Cook y Walton, dos novatos que apenas contaban, en teoría, antes del comienzo de la temporada, terminaron jugando durante la Regular Season e incluso en determinadas fases de los Play-Offs obligados por las lesiones. Y en cuanto al resto, Grant venía casi de un año en blanco en Orlando, y tras lesionarse la cadera en Marzo no volvió a pisar una pista de baloncesto; Fox estaba lesionado y no regresó hasta finales de Enero y Medvedenko, si bien tenía una gran muñeca y aportó en ataque cada vez que se le necesitó, era nulo en lo que a defensa se refería (aspecto que se notó mucho con la ausencia de Malone). Únicamente Fisher pudo mantener una cierta contribución regular desde el banco durante todo el campeonato. Y claro, esto unido únicamente a lo que pudo ayudar un Sophomore como Kareem Rush y lo ya mencionado de Medvedenko se acabó quedando bastante corto a la hora de la verdad.

En cuanto a lo que pueda pasar este curso, lo iremos viendo con el paso de las semanas. La suerte es impredecible, y quién sabe si al final por una razón u otra este proyecto acaba fracasando, pero lo cierto es que sobre el papel, y en ausencia de desgracias, estos Lakers están llamados a hacer algo grande (con el permiso de Miami, OKC, Boston y San Antonio sobre todo). Salvo que la desgracia, como ocurrió en cierto modo en aquella 2003-04, se cebe con ellos.

Pablo Lorente en Twitter: @_Matasanos_

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