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ago 15, 2012

Enviado por en Blog Resultados NBA | 1 Comentario

La hora de Paniagua: “La avaricia es buena”

La hora de Paniagua: “La avaricia es buena”

“Greed is good”: (“La avaricia es buena”, frase de Gordon Gekko, personaje central de la película “Wall Street” de Oliver Stone).

Como ha sucedido muchas veces en las distintas competiciones internacionales, el equipo de Estados Unidos ha mostrado a lo largo del Torneo Olímpico ciertas carencias defensivas y un nivel de conocimiento de los fundamentos del juego por debajo de alguno de sus equipos rivales; particularmente de España, un conjunto sin duda mucho más curtido en torneos internacionales. Pero la potencia física de los estadounidenses ha sido, una vez más, devastadora y eso les ha permitido llevarse el oro a casa. Uno más.

Liderados por un sensacional Kyrie Irving, el genial base de los Cleveland Cavaliers, con la inestimable ayuda de James Harden, que ha ejercido como referente veterano en este equipo USA, con la enorme contribución de Kawhi Leonard, ejerciendo de hombre para todo –siguiendo el modelo del gran Scottie Pippen- con un Anthony Davis soberbio, jugando más de 30 minutos por partido, y con un Blake Griffin mostrando su imparable potencia y su devastadora envergadura, el equipo USA le ganó a España en la final.

El equipo español, basado en el eje Rubio-Ibaka, ha mostrado un alto nivel de juego a lo largo del torneo. Además de Ricky y Serge, ya consagrados, hemos visto  un juego exterior de gran nivel con Franch, Pérez o Sastre y un juego interior en el que Hernangómez y Llovet han ayudado a Ibaka con acierto. Una lástima, y una injusticia, por cierto, que la FIBA no haya permitido a Mirotic jugar con España en este torneo. Por su parte, los aleros –Abrines, Fernández, Rabaseda, Díez o el propio Sastre- han actuado también a buen nivel. Pero el talento no bastó para superar el poderío físico de los americanos en la final.

En un mundo paralelo, esta crónica de la final olímpica de Londres-2012 podría haber sido perfectamente plausible, y real, si el último proyecto que maneja el Comisionado de la NBA, Mr. David Stern –y una gran mayoría de sus propietarios, sobre todo los más radicales, hubiera sido puesto en práctica en el reciente torneo olímpico de baloncesto de Londres-2012.

La idea de Mr. Stern y su falange de billonarios es imitar el modelo del fútbol y que el baloncesto olímpico lo jueguen exclusivamente jugadores en edad sub-23.

Es cierto que Mister Stern ha dicho recientemente que ese proyecto no corre prisa. Pero no es menos cierto que hay otras dos cosas que no ha dicho: una, que no hay prisa, cierto, pero que tampoco hay pausa. Y dos, que él ya no será Comisionado de la NBA en los próximos Juegos de Río de Janeiro en 2016 y que su heredero in pectore, Mr. Adam Silver, está a favor de esa idea de manera resuelta e inequívoca.

La implantación de esta idea no ocurrirá antes de los Juegos de 2020, como muy pronto, pero eso no es consuelo. Para las generaciones futuras de aficionados al baloncesto es una mala noticia: la muerte del torneo olímpico de baloncesto, tal y como lo conocemos ahora, está prácticamente decidida. Solo es cuestión de tiempo enterrarlo con el boato debido.

El núcleo duro de propietarios de la NBA, liderado como casi siempre sucede en estos casos por Mr. Marc Cuban, dueño de los Mavs, considera que son ellos, los dueños, los que pagan el salario de todos y cada uno de los miembros del Team USA, al igual que el de muchos jugadores no estadounidenses que han participado en los Juegos de Londres. De modo que no les gusta que practiquen esa suerte de juego de patriotas cada cuatro años en las Olimpiadas.

La teoría imperante en este grupo de capitalistas salvajes es que es la NBA la que está financiando un torneo, el olímpico, en el que solo hay riesgos para los jugadores –y en consecuencia para sus clubes- y absolutamente ninguna recompensa.

Por supuesto, el dinero está en el centro de todo. Siempre lo está. La NBA quiere dejar el torneo olímpico exclusivamente para jugadores sub-23 y centrarse en la creación de una Copa del Mundo de Baloncesto que, siguiendo el modelo del Campeonato Mundial de Fútbol, sería verdaderamente rentable. Para poner el tema en perspectiva: la FIFA, el cuerpo de gobierno del fútbol mundial -una organización sin ánimo de lucro, según se lee en su acta fundacional- obtuvo un beneficio de algo más de 1.000 millones de dólares en el último Campeonato Mundial celebrado en Suráfrica y que tan grato recuerdo tuvo, y tiene, para España.

Así que la NBA le ha propuesto a la FIBA que participe, como socio e igual, en la creación y puesta en funcionamiento de esa nueva Copa del Mundo de Baloncesto. Naturalmente, en este nuevo torneo sí podrían participar todas las estrellas estadounidenses de la NBA. Igualmente, podrían hacerlo el resto de estrellas internacionales, que, utilizando la terminología típica del básquet, estuvieran en edad “senior”.

Es cierto que algunos jugadores, como por ejemplo Kobe Bryant, la estrella de los Lakers, han mostrado su rechazo a la idea del Comisionado Stern de manera contundente. Kobe, de hecho, ha calificado la idea de “estúpida”. Por su parte, el jefe del sindicato NBPA, Mr. Billy Hunter, ha manifestado recientemente que la voz de los jugadores deberá ser escuchada en este asunto sí o sí. Pero la guerra civil que está viviendo el sindicato no le confiere al clectivo de jugadores el poder que le presupone Mister Hunter ahora mismo. Por otro lado, la USA Basketball, el equivalente a la Federación Estadounidense de Baloncesto, podría cambiar sus normas relativas a la participación de jugadores estadounidenses en competiciones internacionales y dejarlos fuera de juego en este tema. Literalmente.

Que nadie se equivoque. Toda esta historia pivota alrededor de la avaricia. Un pecado capital que no es nuevo en la NBA. Hace ahora un año nos quedamos sin Liga de Verano, y sin 16 partidos de la temporada oficial, precisamente por la avaricia.

Avaricia: como el CIO no reparte beneficio alguno de su –cada vez más popular- torneo de baloncesto, la NBA y la FIBA pretenden que la Copa del Mundo de Baloncesto sea la competición más importante del calendario y pretenden capitalizar los beneficios que generarían los Durants, los LeBrones, los Kobes, los Gasoles y los Kirilenkos de este mundo con su participación en el evento.

Los dueños de la NBA justifican todo esto por la necesidad, cada vez más imperiosa, de proteger sus inversiones. Pero, en realidad, para los propietarios -y para la NBA y la FIBA- el eufemismo “proteger la inversión” se traduce al Román paladino por obtener el mayor retorno de inversión posible. Y un Mundial de Baloncesto organizado por ellos cada cuatro años, y que contara con las máximas figuras del deporte de la canasta, sería muy, muy rentable.

En ese contexto, que el baloncesto en los Juegos Olímpicos quede exclusivamente para jugadores sub-23 no sería más que un daño colateral. Pero me temo que sería un daño importante. Solo hace falta ver el interés que despierta el fútbol olímpico, incluso entre los seguidores más incondicionales de ese magnífico y popular deporte, para darse cuenta de que un torneo olímpico de baloncesto sub-23 tendría un interés minoritario.

Sin embargo, eso es secundario. Porque, como dijo Gordon Gekko, para los propietarios de la NBA, para la NBA y para la FIBA, la avaricia siempre es buena.

Miguel Ángel Paniagua (publicado en GIGANTES)

Miguel Ángel Paniagua en Twitter: @pantxopaniagua 

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