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ago 8, 2012

Enviado por en Blog Resultados NBA | 2 Comentarios

La hora de Paniagua: Hay una “I” en la palabra Team

La hora de Paniagua: Hay una “I” en la palabra Team

Existe una expresión en lengua inglesa que se utiliza muy a menudo para enfatizar el trabajo en equipo por encima del yo individual: “There is no “I” in the word team”. La traducción literal al castellano sería: “No hay “I” en la palabra equipo”. Pero, en realidad, la frase hace un juego de palabras porque “I”, como bien sabe el amigo lector, también significa “yo” en inglés. Así que el sentido de la frase es: “No hay YO en la palabra EQUIPO”.

Según escribo estas letras, estoy recordando ahora que, en los albores de Twitter, el ciclista Lance Armstrong le soltó esta frase a su entonces compañero de escuadra Alberto Contador, tras el magnífico triunfo de éste en el Tour de Francia de 2010. Fue un dardo envenenado del texano al pinteño; un “tuit” que dejaba a las claras la mala relación entre ambos y que aquel equipo ciclista, el Astana, se había convertido en una verdadera jaula de grillos.

En el mundo del deporte profesional, y especialmente en el mundo de la NBA, estamos bastante acostumbrados a escuchar historias de egoísmo y de egocentrismo. Por haber, hay incluso algún jugador de la Liga que habla de él en tercera persona utilizando el “ipse” mayestático que solían utilizar los Césares en la antigua Roma. Estas historias de egolatría suceden tan a menudo que creo que incluso me parece que nos hemos hecho inmunes a ellas. De hecho, en estos tiempos, lo que resulta realmente chocante es escuchar historias sobre un deportista profesional que hace verdaderos esfuerzos por el equipo y que antepone el interés de los demás al suyo propio.

Tim Duncan, el genial pívot de los Spurs de San Antonio, es uno de esos deportistas raros siempre dispuesto a hacer lo que sea necesario por su equipo.

No hablaré de sacrificio porque esa palabra tiene hoy en día, en las terribles circunstancias económicas en las que se está moviendo mucha gente, connotaciones casi sagradas para mí y creo que hay que utilizarla con sumo cuidado. Además, francamente, que un deportista de élite se rebaje su multimillonario sueldo resulta noticiable, desde luego, pero para nada se trata de un sacrificio. En el caso de Tim, solo con el dinero que ya ha ganado hasta ahora, varias generaciones de Duncans podrán vivir sobradamente el resto de sus días.

Pero lo que sí es indiscutible es que Tim Duncan se ha rebajado su salario a más de la mitad en el nuevo contrato que acaba de firmar con los Spurs. De los 21 millones de dólares que ganaba el año pasado, su sueldo ha pasado a ser de 9’5 millones para la temporada que viene. También podría haber firmado con cualquier otro equipo de la NBA, por bastante más dinero, pero eso ni siquiera se lo ha llegado a plantear.

Un dato: la temporada pasada, Tim Duncan era el tercer jugador mejor pagado de la Liga NBA y se situaba solo por detrás de Kobe Bryant y de Kevin Garnett en el ranking de ganancias anuales. Con este considerable recorte, ahora ni siquiera será el tercer jugador mejor pagado de los Spurs puesto que Tony Parker, Emanuel Ginobili y Stephen Jackson le superan.

Pero lo más importante es que, con esta rebaja en su nuevo contrato, Tim Duncan ha permitido a su equipo retener las piezas necesarias para intentar el asalto a otro campeonato de la NBA. Además, podrán mantener masa salarial suficiente para firmar a jugadores como Mills, Green, Diaw o De Colo; compañeros que le van a dar mucha amplitud al banquillo de los Spurs y que seguirán ayudando al pívot de Islas Vírgenes a ser relevante en y con los Spurs. Por último,  con el gesto de Ducan, los Spurs tendrán flexibilidad para renovar al argentino Ginobili el próximo verano y podrán retener también a Tiago Splitter si así lo deciden sus técnicos.

Tim Duncan siempre ha sido un jugador muy especial. Hablaba el otro día con su entrenador universitario en Wake Forest, Dave Odom, a quien conozco desde hace décadas y que es de esas personas que posee una memoria prodigiosa. Dave había logrado que un recomendado mío, el entrenador portugués Milo Nunes, consiguiera el puesto de asistente no pagado en la Universidad de UNC-Charlotte. Y al hilo de eso, aprovechamos para hablar de baloncesto y de los viejos tiempos. Pues bien, en esas conversaciones, siempre, de un modo u otro, siempre hablamos de Tim Ducan: sin duda el mejor jugador de la historia de los Deacons.

La excelencia de Duncan como jugador de baloncesto quedó demostrada sobradamente durante los cuatro años que jugó en Wake Forest. Además, hizo algo harto inusual para un jugador universitario de ese calibre, para un casi seguro número uno del Draft de la NBA: arriesgarse a cumplir los cuatro cursos completos de la carrera para completar su licenciatura y desechar una y otra vez el pase a las verdes praderas de la NBA.

Pero lo que sobrepasó todas las expectativas, incluso las del mismo Coach Odom, fue su calidad humana. Su capacidad de sacrificio por el equipo fue siempre increíble y, hasta cierto punto, compulsiva: sobre todo tratándose de una estrella indiscutible del baloncesto colegial.

En una ocasión que estuve de visita en el campus de Reynolda subí a la oficina de los entrenadores para charlar un rato sobre básquet. En plena charla, llegó una profesora de Duncan para comentarle a Dave Odom que el chico había obtenido un 10, una nota perfecta, en un trabajo relativo a una asignatura del cuarto curso de Psicología.

El título de aquel trabajo nunca se me ha olvidado. Sobre todo porque describe la personalidad de uno de los jugadores que más me ha impresionado –como jugador y como persona- en todos estos años que llevo siguiendo el baloncesto. Y bien sabe el amigo lector que no soy fácilmente impresionable. El título de aquel trabajo era: “Jactanciosos, Snobs y Narcisistas; reacción interpersonal al egoísmo excesivo”. Un título ciertamente rebuscado, sin duda, pero muy ilustrativo del carácter de este singular jugador.

Y es que ciertos seres parecen predestinados a la grandeza personal por encima, incluso, de su grandeza como héroes deportivos.

Y sí; hay una “I” en la palabra Team, en la palabra equipo. La “I” de Tim.

Afortunadamente para los Spurs de San Antonio. Afortunadamente para todos nosotros.

Miguel Ángel Paniagua (publicado en GIGANTES)

Miguel Ángel Paniagua en Twitter: @pantxopaniagua

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