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jun 17, 2012

Enviado por en Blog Resultados NBA | 2 Comentarios

Peculiaridades de una temporada peculiar

Peculiaridades de una temporada peculiar

Lockout es sinónimo de temporada extraña, anormal. “Con asterisco”, como dijo Phil Jackson sobre aquel anillo de los Spurs en 1999, año del primer cierre patronal.

 

Y este segundo año de Lockout no ha sido menos. Ya sea por unas cosas u otras el devenir del curso ha sido realmente atípico prácticamente desde el día que se inició la competición allá por el 25 de Diciembre. Unas veces por lo particular de la configuración del calendario en sí y otras veces por propia casualidad o mala suerte, el caso es que esta temporada en muchos aspectos no ha tenido similitud alguna, pero ni de lejos, con las precedentes.

Lesiones.

Como en cierto modo era previsible, día sí y día también se han ido sucediendo una tras otra. El que prácticamente nadie fuera a ser capaz de disputar los 66 partidos al completo entraba en todos los pronósticos, pues no se presuponía raro que día sí y día también bastantes jugadores estuvieran con molestias dada la enorme carga de partidos en tan poco tiempo. Sin embargo, las lesiones graves, especialmente de rodilla, han sido prácticamente una tónica casi desde el primer día. Pero, ¿han sido éstas (entiéndase, en su mayoría) consecuencia directa de este calendario de locos?

Por ejemplo, el “torn ACL” (rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla, LCA) se ha podido ver en infinidad de ocasiones en los teletipos americanos. Si se analizan estas lesiones de ligamentos una por una se podría afirmar que, curiosamente, una parte importante de ellas no debería tener especial relación con lo ajustado del calendario y sí con una importante dosis de mala suerte. Creo que a estas alturas a nadie se le ocurriría pensar que las lesiones del LCA de Eric Maynor (tras disputar únicamente los 9 primeros partidos de Temporada Regular como suplente de Russell Westbrook) y Derrick Rose (después de haber jugado sólo 5 partidos en el mes y medio previo a la lesión) fueron debidas principalmente a la sobrecarga de partidos. Apurando, incluso habría dudas de si la gravísima lesión de Baron Davis (que se dislocó la rótula y se rompió el tendón rotuliano y los ligamentos cruzado anterior y lateral interno) también fuera debida a la elevada concentración de partidos, ya que su maltrecha espalda únicamente le permitió disputar 29, con 20 minutos de media.


Casos distintos son los de los rookies Iman Shumpert, quien se lesionó, al igual que Derrick Rose, en el primer partido de Play-Offs, tras disputar 59 partidos con 29 minutos de media; y Ricky Rubio, que estaba promediando 34 minutos hasta que en su partido nº41, en un golpe con Kobe Bryant, se rompió el cruzado anterior y el lateral externo (probablemente de la forma más rara que uno haya podido ver, dicho sea de paso).

Y si observamos otras lesiones graves, podemos concluir prácticamente lo mismo: Kwame Brown se rompía un músculo del abdomen tras disputar únicamente 9 partidos, Andrew Bogut se fracturaba el tobillo después de jugar sólo 12, la fractura por estrés del pie derecho de Brook López y posterior esguince en el tobillo del mismo lado que sólo le permitieron vestirse en 5 de los 66 partidos de la temporada…

Chauncey Billups es el único de este “grupo” que sufrió una lesión que se podría calificar como típica en alguien de su edad (35 años) debido a un sobreesfuerzo continuado: la ruptura del Tendón de Aquiles. Sí, eran sólo 20 partidos los que había disputado, pero aquí la forma de lesionarse y el tipo de lesión en sí eran bastante ilustrativos del desgaste sufrido, aunque fuera sólo durante un mes y medio.

En resumen: la cantidad de lesiones graves de esta temporada ha sido anormalmente alta. Sin embargo, y viendo el contexto en el que se produjeron, cuesta asegurar que el principal responsable de la mayoría de las mismas fuera el calendario consecuencia del Lockout.

Resultados deportivos

Cuando todo el mundo hacía quinielas en el mes de Diciembre/Enero sobre los posibles finalistas de esta 2011-12, prácticamente todos señalaban a Oklahoma City Thunder y Miami Heat como los dos equipos que se pelearían por el anillo. ¿Razón principal? Su juventud (más aún en el caso de OKC) les permitiría llegar al final de la extenuante Liga Regular en mejor forma que el resto de rivales, bastante más veteranos muchos de ellos.


Si bien el arranque del curso parecía dar la razón a los más escépticos, especialmente con el tema de los equipos veteranos (salvando a San Antonio), al final del mismo muchos de ellos supieron rehacerse y acabar bien clasificados de cara a los Play-Offs, como más que probablemente hubiera sucedido con un calendario normal de 82 partidos.

Sin embargo, una vez empezados éstos nadie hubiera imaginado lo siguiente:

  • Que Dallas, vigente campeón, iba a ser barrido 4-0 en Primera Ronda por muy fuerte que fuera su rival, en este caso los Thunder.

  • Que Chicago, cierto es que con las     lesiones de Rose y después Noah, fuera a ser eliminado también en Primera Ronda, en este caso por Philadelphia, tras finalizar la temporada como 1º del Este. Del mismo modo, nadie esperaba que los Sixers (recordemos, 8º clasificado del Este) se quedaran a pocos minutos de disputar la Final de Conferencia, tras forzar y     disputarle hasta el final a Boston el 7º partido en el Garden.

  • Que San Antonio y Boston, dos de los equipos más veteranos de la Liga, iban a llegar a las Finales de Conferencia. No porque nadie dudara del oficio y del saber hacer de estos “viejos rockeros” y de sus entrenadores, dos de los mejores de la Liga (si no los dos mejores), sino porque tras casi 5 meses de calendario “inhumano”, con un partido cada menos de dos días, lo primero que se resiente es el físico. Y claro, éste no se afecta de la misma manera en gente de 23-25 años que de 33-35, aunque intentes preservar en determins noches a tus mejores jugadores.

 

Pero no sólo eso, sino que en el caso de los de Massachusetts se quedaron únicamente a un cuarto de estar en la gran Final de la NBA. Y si echamos la vista atrás la sorpresa (y su mérito) es todavía mayor, teniendo en cuenta cómo empezaron la competición (4 partidos ganados de los primeros 12) y cómo les asolaron las lesiones y los problemas de salud conforme avanzaba la misma: el mazazo de los problemas cardíacos de Jeff Green antes del comienzo del curso, la muñeca izquierda de Jermaine O’Neal, los problemas en la aorta de Chris Wilcox, en el hombro de Avery Bradley, en el tobillo de Ray Allen…

Así pues, excepto en el pronóstico de que la final la disputarían OKC y Miami, se puede decir que a mediados del mes de Enero nadie esperaba parte de los resultados que hemos podido ver a lo largo de este final campaña. Los equipos más jóvenes y físicos han sabido llevarse el gato al agua (lógico), pero curiosamente los más veteranos (que suena en principio contradictorio dado lo peculiar de la configuración de la temporada) han estado muy cerca de arrebatárselo tras disputarles el todo o nada, poniéndolos en aprietos en más de una ocasión. Eso sí, al final el físico, y también lo que dictaba la lógica, se impusieron.

Otras particularidades

También se puede mencionar la forma en la que muchos jugadores llegaron completamente fuera de forma al inicio de la campaña. El ejemplo más flagrante es el del “Wizard” Andray Blatche, que posteriormente reconoció que no había llegado precisamente en su mejor momento a esta 2011-12. Pero no fue el único. Devin Harris o Jameer Nelson son otros ejemplos de jugadores que empezaron a un nivel más que mediocre la temporada, pero que sin embargo sí que fueron capaces de ir mejorando conforme pasaban las jornadas.

Y en cuanto a anotación, si bien la situación no fue tan flagrante como en el ‘99, cuando sólo los Kings anotaron más de 100 puntos por noche, los números tampoco fueron para tirar cohetes. Sólo Denver, OKC y San Antonio (algo sorprendente el caso de este último, para lo que nos solía acostumbrar) superaron los 100 de promedio por choque. Promedios que además se “maquillaron” bastante en la segunda mitad de la temporada, ya que al inicio del curso era más que raro ver que algún equipo (salvo Denver) pasaba de la centena en un partido. Otro rasgo típico de un año de Lockout, en el que la falta de entreno antes y durante los meses de competición hace estragos en el tema del lanzamiento a canasta. Y si no recordemos también la cantidad enorme de “air-balls” que hemos podido ver a lo largo de las jornadas, bastantes de ellos incluso en tiros libres.

Como conclusión, diría que lo extraño de una temporada como la que estamos a punto de cerrar ha hecho que incluso lo que era lógico pensar que ocurriría en una situación tan peculiar como ésta (máxime teniendo como precedente el año 1999), con un calendario absolutamente inhumano, ya fuera en cuanto a lesiones o resultados, se haya cumplido sólo a medias en muchas ocasiones. Ha sido un año tan impredecible que hasta se ha escapado de lo que la lógica dictaba para lo particular de la situación de este curso 2011-2012.

 

¿Qué pensáis vosotros?

Pablo Lorente en Twitter: @_Matasanos_
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