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abr 5, 2012

Enviado por en Blog Resultados NBA, Noticias | 2 Comentarios

Pronósticos cumplidos: Kentucky, campeón

Pronósticos cumplidos: Kentucky, campeón

Ya lo dijimos antes de comenzar este Torneo Final. Kentucky era el único favorito. Tampoco descubríamos nada, la verdad.  Y anoche concluyó una temporada más de la liga universitaria estadounidense con un nuevo campeón. Esperado campeón. De este equipo, al menos, tendremos en nuestras memorias su quinteto por un tiempo, porque han dejado huella. Los Teague, Lamb, Kidd-Gilchrist, Jones y Davis serán registrados como un cinco a recitar, como lo hicimos con el Nevada Las Vegas de 1990, el Connecticut de 1999 o el Florida bicampeón del 2006 y 2007.

Atléticamente eran muy superiores y eso, bien utilizado, les concedió el título que tanto llevaba persiguiendo John Calipari desde hace años. Y lo consiguió, como él dijo, guiado por una “nación teñida de azul”. Calipari recupera un crédito puesto en duda en 2008 cuando ante Kansas precisamente, dejaron escapar un título que tenían en las manos, y sus dos intentos vanos en estos Wildcats en las dos campañas precedentes. Y encumbra a un nuevo novato a lo más alto, como Anthony Davis, casi con toda seguridad número 1 del draft. Y el chico se unió a un limitado grupo junto a Pervis Ellison y Carmelo Anthony como los jugadores más valiosos de la Final Four en su año de novatos. Lista a la que se quedaron en puertas a lo largo de la historia otros dos, que pese a sus esfuerzos, no lograron hacer campeones a sus equipos: Derrick Coleman en 1987 y Pat Ewing en 1982.

Pat Ewing ha salido a colación durante estos días por las comparaciones, precisamente cuando era jugador de primer año, con este Davis. Se parecen mucho, no lo voy a negar. Davis ha sido capaz de, sin anotar ni un solo punto en la primera parte  (0 puntos, 9 rebotes, 4 asistencias, 3 tapones), marcar el devenir del resto de la final por su valor defensivo. Como lo pudo hacer Ewing. Como lo hizo Bill Russell. ¿Diferencias? Habrá que verlas. Ewing vio fallecer a su madre de cáncer y la prometió finalizar su carrera universitaria antes de ingresar en la NBA, cuando era tan reclamado como Davis en la actualidad. Habrá que ver la evolución de Davis, un cuerpo por hacer, un jugador por hacer, respecto a aquel ogro procedente de Jamaica que colapsó la centralita de los Knicks, de impacientes aficionados que querían un abono para toda la temporada. Uno llegó para rendir desde el día uno. Otro deberá “construirse” dentro de las máximas exigencias del baloncesto profesional.

Kansas llegó a ser como un personaje de cómic. Caía y volvía a levantarse para la brega. Una y otra vez. No fue suficiente. Y no lo fue porque en los momentos decisivos,  su perímetro, Elijah Johnson y sobre todo su base, Tayshawn Taylor, fallaron en los momentos más importantes. Y sus estadísticas fueron destacadas, pero nunca supieron saber qué tocaba a cada momento. Y cuando juegas ante un equipo superior, lo pagas.

Cuando Kansas plantaba cara en los primeros minutos, sin venir a cuento, Taylor se marca tres contragolpes alocados seguidos, que acabaron con tiros forzados y pérdidas, contrarrestado con 4 puntos de Kentucky y cristalizando las primeras ventajas en el marcador. Grave error, puesto que Kentucky ya desafió a los Jayhawks desde ese preciso momento, privando al enfrentamiento de una lucha  de tú a tú, y pasando a ser una ardua tarea por derrotar a un plantel superior, puesto que le dejó mostrar sus poderes. Se perdieron en penetraciones estúpidas de las que se tenían que deshacer del balón rifándolo, en ningún momento lograron meter a sus tiradores Releford y Teahan en el partido, porque nunca vieron un pase en condiciones. El que lograran canastas de mérito no significa enmendar errores previos. Y aunque igualaron la contienda en los minutos finales, reincidieron en equívocos que sentenciaron a su equipo. Y es curioso porque Taylor era el base más veterano de los cuatro equipos finales y avisaba que una de las claves de su semifinal era si al director de Ohio State, Aaron Craft, le venía grande todo esto. Pues fue a Taylor quien se le hizo demasiado cuesta arriba, y veremos cual será el futuro (en Europa, por supuesto), de un chaval que me deslumbró como novato en el Mundobasket Junior de Nueva Zelanda.

Se echa el telón, y de estos jugadores nos acordaremos en las fechas previas al draft. Y otra vez, como últimamente sucede, veremos una riada de chavales que se declaran elegibles de forma prematura en su ingreso a la NBA, condenándose la mayoría a papeles mediocres dentro de tal liga. Como bien dijo George Karl, el sistema está quebrado en Estados Unidos y eso significa que David Stern se vea cada día más obligado a vender a sus megaestrellas, porque su liga se llena cada vez más de jugadores a medio hacer que empeoran el nivel de la competición. Pero eso es otro debate que abordaremos en otro momento.

Antonio Rodríguez en Twitter: @tonystorygnba

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