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abr 16, 2012

Enviado por en Blog Resultados NBA, Noticias | 0 Comentarios

Mannheim: En realidad, España ganó porque…

Mannheim: En realidad, España ganó porque…

España ganó el torneo Albert Schewitzer  de Mannheim por segunda vez en su historia. Nuestra selección fue superior al resto de combinados nacionales, salió invicta en los siete partidos disputados en ocho días, porque nadie puede aguantar su ritmo durante 40 minutos, nadie tuvo la profundidad de banquillo ni una anotación tan coral en todo el campeonato. Aunque pensándolo bien, sí, España también ganó por todo esto, que no fue más que los resultados plasmados en una pista de las verdaderas razones.

En realidad, España ganó porque tuvo más deseo de ganar que nadie. Aunque citaron a los chicos cuatro días antes del inicio de la competición, ellos fueron los que mayor capacidad de mejora mostraron día a día, finalizándolo con la notabilísima actuación en la final ante los serbios.

En realidad, España ganó porque todos fueron una piña y no exhibían ninguna excentricidad. Me comentaba Rafael Piña, uno de los asistentes del seleccionador, que nadie se aislaba del grupo. “Míralos, éstos no llevan cascos de música ni se apartan” durante el paseo por las bonitas calles de la atractiva ciudad de Heidelberg en el día de descanso. Paseaban, charlaban y bromeaban. “Son gente normal” me confesaba Ignacio Jiménez, el delegado del equipo, cuando le pedían el disco duro para poder ver alguna película o se quedaban charlando con él más de una hora sobre temas vanales.

En realidad, España ganó porque tuvieron un entrenador que se caracterizaba por ser un tipo normal. Es muy representativa la imagen de Juan Antonio Orenga dando la charla en el vestuario, apoyado en la puerta, junto a la pared como uno más. Nunca en medio de los chavales, sin querer ser el centro de atención de nada.

En realidad, España ganó porque todos sus componentes saben quiénes son y qué hubo antes. Los chavales prestaron enorme atención en la charla previa a la final cuando les mostraron un banderín de la Federación Española firmado por todos los componentes del Equipo Nacional Español que ganó este torneo en 1998, junto a la página recortada de un diario local donde había dos fotografías de aquella final ganada a Australia, obsequio del gran Paco Sañudo, enlace de la organización para ayudar a todas nuestras expediciones desde 1991. “¿Os suenan estas caras, no?” preguntaba Orenga mientras los jugadores reconocían a Pau Gasol, Raül López, José Manuel Calderón, Carlos Cabezas o Berni Rodríguez, entre otros. “Todos los caminos tienen un principio. Estos chavales eran como vosotros. Y empezaron ganando aquí”.

En realidad, España ganó porque son ganadores. “Estábamos seguros que íbamos a ganar” me confesaba Javier Marín, el alero del CAI Zaragoza. No hubo dudas entre nadie.

Todo esto sirvió para que los aficionados vibrasen con los tapones de Ilimane Diop, los mates de Juan Sebastián Saiz o los triples de Josep Pérez. Que los scouters  apuntasen en sus libretas el excelente manejo de balón de Albert Homs o la capacidad de dirigir desde el poste bajo de Guillermo Hernangómez. Que los españoles nos sintiésemos orgullosos nuevamente de la exhibición de la Selección Española. Pero, como ya digo, todo eso fue una consecuencia de que las cosas se siguen haciendo bien.

Antonio Rodríguez en Twitter: @tonystorygnba

 

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