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feb 12, 2012

Enviado por en Blog Resultados NBA, Noticias | 6 Comentarios

Jeremy Lin, ¿Sueño americano, o salvación a las penurias neoyorquinas?

Jeremy Lin, ¿Sueño americano, o salvación a las penurias neoyorquinas?

Por Antonio Rodrúguez

“This is it, right here” eran algunas de las declaraciones de Jeremy Lin al finalizar el partido de su vida hasta este momento. 38 puntos llevaron su rúbrica y la victoria ante Los Angeles Lakers (92-85). Pues sí. Aquí está el chico licenciado en Harvand, en mitad de un Madison Square Garden rendido a él, a sus convicciones del “esto es así”, adelantándose al “sueño hecho realidad”. 25, 28, 23 y 38 han sido los puntos anotados en los últimos partidos (añadiendo los 20 en Minnesota de anoche). Sin embargo, ¿quién está soñando más, Jeremy Lin o el Garden?

“Lo de D’Antoni ya va en serio”  anticipaba Miguel Angel Paniagua en el programa radiofónico. Paso adelantado, como en muchas ocasiones, del suceso a punto de cristalizar: la destitución del entrenador. Sin bases, con Bibby inservible, con Tony Douglas que no es un base, con Iman Shumpert forzándole a serlo (era un experimento que no cuajó en Georgia Tech y sigue sin hacerlo en la Gran Manzana) , con el flamante fichaje de Baron Davis en su desgraciado hábitat natural (lesionado) , como Carmelo Anthony, cuya falta de química con Amare Stoudemire es palpable,  menos ahora que no juegan, el primero por lesión, el segundo por el trágico fallecimiento de un hermano…demasiado, incluso para los Knicks.

Y aparece este californiano de origen taiwanés, de entre un anonimato tan profundo, que dicen que en ocasiones tuvo problemas para entrar en el recinto, puesto que los agentes de seguridad preguntaban quien era, para olvidar todos los males.  El cuarto base, un enviado, una estrella que levanta al público más exigente del mundo. Delante de Deron Williams, de John Wall, de Kobe Bryant…de las alas celestiales que suponen la comunión jugadores-afición en el Madison Square Garden. Porque si los de la pista responden, los de las gradas agitan alas en forma de pañuelos y consiguen el aleteo al cielo. Y ese era el deseo de toda la ciudad de New York: de su prensa, de su gente, de las redes metálicas de cada una de las canastas de cada playground.

Jeremy Lin llega como un enviado. En un aire tan irrespirable, casi tóxico, una bocanada de cualquier otro lugar es pura fragancia. Y en ese ambiente se ha manejado  haciendo actuaciones de All Star. Por eso todos se han apresurado a ensalzarle. Y su brillo incluso ciega a unos árbitros, tremendamente complacientes con el juego de este base de 1,90.

Desparpajo, alegría en su juego y mucha agresividad. Lo mostró en los summer leagues cuando tuve ocasión de verle jugar de forma continuada y eso lo grabó en forma de sello personal. El querer ganar, que a una parroquia encabezada por Spike Lee, ha ganado por completo. Sin embargo, ¿es esto suficiente? ¿Esto justifica que en el programa resumen de la jornada realizado por la ESPN hubiera, en la noche de la victoria ante los Lakers, hasta 3 musicales del jugador, abriendo el programa cada vez que regresaban de publicidad? Francamente, creo que no.

Jeremy Lin se ha mostrado como un jugador muy inteligente, como corresponde a un chico de Harvard, colegio donde no becan a nadie por rendimiento deportivo y sí académico. Es clarividente para saber pasar las buenas continuaciones de sus compañeros tras los bloqueos, cuando él no puede entrar hasta el aro. O sea, que en el pick&roll, el chico se defiende. Porque eso es lo que tiene: Lin se come el aro. Va a muerte en cada entrada a canasta, facilitando la tarea sus privilegiadas piernas, haya quien haya delante. Pero no mucho más. Su tiro es inconsistente, aunque en su estado de gracia es capaz de anotar dos triples consecutivos y decisivos como el pasado Viernes. No tiene amplia visión de juego y por eso arriesga siempre en buscar desajustes individuales defensivos para sacar ventajas colectivas para el equipo. Y su defensa es extremadamente deficiente para la NBA. Alguna pincelada correcta en forma de forzar faltas en ataque, no consiguen completar un lienzo cuando hay que frenar al rival.

Y así es Lin. Más que una estrella, es un puñado de actuaciones estelares que se irá llevando el viento poco a poco. Como sucedió con aquel pequeñito base de 1.70, Greg Grant, que tuvo una colección  de grandes actuaciones, o como un tal Negele Knight que paseó momentos de gloria concentradas en pocas fechas con la camiseta de los Suns ante la lesión de Kevin Johnson. Claro, aquellos no llegaron a las anotaciones del taiwanés. Este quizás les supere en tener más consistencia, y por lo tanto, más tiempo en el equipo. Pero no creo que mucho más. Ante defensas más organizadas (lo de Lakers del viernes fue un chiste de mal gusto. Pancarta para manifestar que en este equipo, cuyo poder según Mike Brown, debe ser la defensa, hace aguas y no vive el ambiente más idóneo), Lin sufrirá y verán las carencias de alguien que está en boca y en los teclados de los smartphones de todos.

Eso sí, cuando esto suceda, Carmelo volverá a anotar, esperará que Amar’e le acompañe. Y si no es así, volverán a buscar otro entrenador que les haga jugar. Y a volver a comenzar el camino. Algo que en el Madison están más que acostumbrados, por desgracia para ellos.

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