Google+
nov 23, 2011

Enviado por en Blog Resultados NBA, Portada | 0 Comentarios

La hora de Paniagua: Fomin y Scali

La hora de Paniagua: Fomin y Scali

Ahora que todo el mundo habla de “invierno nuclear” en el conflicto entre la Liga NBA y los jugadores, expresión un tanto apocalíptica que acuñó el Comisionado David Stern para resaltar lo que significaría perder la temporada 2011-2012 de la NBA, sería bueno recordar que la humanidad estuvo una vez muy cerca de un invierno nuclear. Pero del invierno nuclear fatídico; del de verdad. Fue en Octubre de 1962 y sucedió durante la llamada “Crisis de los Misiles en Cuba”.

En esas fechas, la Unión Soviética había construido, y seguía construyendo, una serie de bases militares en Cuba, país aliado suyo desde hacía poco más de un año. En esas bases, los soviéticos estaban emplazando misiles balísticos con capacidad nuclear. Lo que les permitía, claro, alcanzar casi cualquier ciudad estadounidense sin excesivos problemas.

La retórica belicista escaló durante esos días de octubre hasta niveles alarmantes. El día 26 de octubre de 1962, concretamente, los Estados Unidos decretaron el nivel de alerta “DEFCON-2″ (es decir, a un paso de una guerra nuclear) y situaron a sus ejércitos en “war readiness” (literalmente “preparados para la guerra”). Esta ha sido la única vez en la amplia historia bélica de los Estados Unidos en que se ha implantado la situación de Defcon-2, por cierto. Los soviéticos, por su parte, no se echaron atrás; siguieron mandando barcos al Caribe –presumiblemente con armas ofensivas- y sus amenazas escalaron hasta el punto de que llegaron a hablar de un ataque inminente a determinadas ciudades estadounidenses en el caso de que los americanos invadieran Cuba. El Presidente Kennedy respondió a esta amenaza de manera no menos contundente: aseguró que los misiles nucleares estadounidenses alcanzarían Moscú en caso de que se produjera una agresión soviética. Así que, realmente, en esos días de octubre, la humanidad estuvo más cerca que nunca de una conflagración devastadora para la humanidad. Más cerca que nunca del invierno nuclear.

Hasta que aparecieron en escena dos hombres que seguramente salvaron al mundo de la catástrofe. Uno era John Scali, un reportero de la cadena de televisión ABC encargado de cubrir la información en el Departamento de Estado. El otro era Alexandr Fomin, oficialmente el agregado de negocios de la Embajada de la URSS en Washington, pero que en realidad era el jefe del KGB en la legación soviética en la capital.

A petición de Fomin, amigo personal del entonces Premier ruso Nikita Khrushchev, ambos hombres se vieron en un hotel de Washington D. C. para comer. A los postres, Fomin le presentó a Scali una propuesta por la que los soviéticos desmantelarían las bases de misiles en Cuba si el gobierno norteamericano garantizaba que no invadiría la isla caribeña nunca jamás.

John Scali le hizo llegar el mensaje de Fomin –del Camarada Khrushchev en realidad- al Presidente Kennedy. Al día siguiente, y a pesar de que los soviéticos añadieron una condición de última hora que ni siquiera Fomin conocía –los Estados Unidos debían retirar los misiles de sus bases en Turquía- las dos potencias llegaron a un principio de acuerdo. Los Estados Unidos bajaron la alerta a Defcon-4 y la Unión Soviética empezó a llevarse sus misiles nucleares de vuelta a casa. Y no hubo invierno nuclear.

Es cierto que, ahora mismo, todo parece indicar que la razón y el sentido común no están imperando en el conflicto laboral entre la NBA y sus jugadores. Éstos han disuelto su sindicato –por la vía del “disclaimer of interest“, o sea, mediante la renuncia de la ejecutiva de la NBPA a seguir representándolos- y una vez constituidos en asociación comercial (gremial) se han puesto el uniforme de combate dispuestos a luchar contra la Liga en los siempre impredecibles campos de batalla de los juzgados y tribunales de la Unión.

El Comisionado Stern y sus propietarios de clubes de la NBA, por su parte, han vuelto a su oferta más radical: el 47% de ingresos brutos, del BRI, y la implantación de un tope salarial extremadamente duro. Los jugadores han comenzado ya las maniobras de contraataque con, de momento, dos –aunque se esperan más- demandas; interpuestas en un juzgado de California y en otro de Minnesota respectivamente. Dejando así la temporada 2011-2012 al borde del abismo.

Sin embargo, al día de hoy, hay dos cosas ciertas. Una, que el señor Stern no ha anunciado la cancelación de la temporada 2011-2012 todavía. Y otra, que si algo nos enseña la Historia, la Historia con mayúsculas, es que cuando las cosas parecen estar a un paso del precipicio siempre pueden aparecer un Fomin y un Scali para salvar el día. La cuestión, tal vez la más difícil, es que haya verdadera voluntad de encontrarlos y de utilizarlos.

Y precisamente por eso, porque sé que hay al menos un Fomin y un Scali en cada uno de los bandos de este conflicto, es por lo que dudo mucho que el Comisionado Stern cancele este curso. Es por lo que estoy convencido de que nunca llegaremos a ver ese invierno nuclear que ahora todos anuncian.

Miguel Ángel Paniagua (publicado en Gigantes)

Miguel Ángel Paniagua en Twitter: @pantxopaniagua

468 ad
Plugin from the creators of Brindes :: More at Plulz Wordpress Plugins